jueves, 7 de marzo de 2024

SÓLO CINE: MAMACRUZ



Bienvenid@s a este cinefórum experimental donde SOLO hablaremos de esta película concreta: Mamacruz. El siglo pasado era habitual que, tras ver la película, los amigos o meros interesados quisieran compartir lo que les había sugerido esa obra. Resultaba enriquecedor analizarla/desmenuzarla desde sus diferentes facetas y comprobar que su mensaje es muy diferente para cada persona dada su formación y experiencia. Ojalá sea el caso y podamos repetir la experiencia con otras películas que se vayan acordando. En esta ocasión, ha habido más interés por la de Mamacruz que la de Johnny cogió su fusil, y votaremos igualmente entre las propuestas que se hagan más adelante.

 Ahora, tomen asiento para disfrutar y tomen la palabra para conversar:

https://www.tokyvideo.com/es/video/mamacruz-pelicula-completa-gratis-en-espanol

La anterior entrada sigue abierta, en pleno funcionamiento, para comentar la actualidad y opinar sobre cualquier otro tema.  

Como se me hace corta esta entrada, quiero recordar al primer crítico de cine que conocí en televisión: Alfonso Sánchez (1911-1981), con sus ojeras, su voz nasal y un conocimiento admirable sobre el cine en todos sus aspectos. Lástima que yo era canijo y no tuviera paciencia para sacar provecho a tanta información que daba más profundidad a lo que aparecía en nuestra tele en blanco y negro.

En la prensa sí aproveché la columna de Haro Tecglen  (1924-2005) para descartar mucho bodrio y usar mi escasa paga para acudir a las películas a las que él daba su visto bueno.

Finalmente, un guiño al más iconoclasta de los presentadores de Días de Cine: Antonio Gasset (1946-2021).  Os dejo con sus mejores frases:

https://apocalipticoseintegrados.blogspot.com/2011/10/las-mejores-frases-de-antonio-gasset-en.html



 

viernes, 1 de marzo de 2024

¿SINÓNIMOS?

Según la RAE la palabra “sinónimo” significa:

“Dicho de una palabra o de una expresión: Que, respecto de otra, tiene el mismo significado o muy parecido, como empezar y comenzar

Comienzo o empiezo entonces el cuento:

Hace años que el tiempo no sigue las pautas acostumbradas. Esas cuatro partituras que todos conocíamos desde pequeños ya no existen. Eran fronteras invisibles, visibles solo para calendarios, portadas, escaparates, postales, poemas o en cartas que ya casi nunca se escriben. Había frases en ellas como: “El dulce canto de la primavera”, “El vaivén sinuoso de las hojas abatidas en otoño”, “El crepúsculo temido del invierno: sus pasos blancos”, “La desnudez del verano” y otras menos poéticas como: “Rebajas de verano”, “Avance de primavera”, “El ofertón del invierno”. Ahora salvo estas últimas, las anteriores que evocaban paisajes y sentimientos se han quedado perdidas en algún lugar.

No, ya no viven las cuatro melodías separadas ni siquiera su orden natural se conserva. En mitad del verano, el invierno llega a veces como un ladrón robándonos el calor y buscamos entonces ansiosos por todos los armarios de la casa: un paraguas, un jersey y hasta una manta para poder abrigarnos por la noche. El cambio climático que algunos todavía se niegan a creer y del que somos responsables todos, ha llegado hace tiempo.

Hace unas semanas, durante varios días seguidos, la estuve viendo. Grácil, alegre, aparecía al mediodía por la plaza que hay en mi barrio. Cruzaba ese casi círculo perfecto de cemento. Un corazón escondido yace debajo de ese asfalto, que se estremece siempre con las voces y risas de los niños, con las historias de los mayores, con el traqueteo de los carritos de la compra, con los ladridos inesperados, con los adioses y holas entre los vecinos.

Puntual, al mediodía, sin que nada pudiese pararla, pasaba por allí. Muda, apresurada, resbalaba su cuerpo entre los barrotes que hay en la parte alta de la puerta de un garaje de la calle. No iba sola. Llevaba en su pico una rama delicadamente como si llevase un niño pequeño en brazos. Desaparecía de mi vista entonces hasta que, al poco rato, salía de allí con su pico vacío. Realizaba varios viajes sin agotarse, feliz, inacabada. El sol la recibía agrandándose más y hasta la oscuridad se aclaraba con ella al sentirla atravesar esa puerta pesada, cerrada, de hierro. Durante esos viajes, me fui preguntando qué sentido tenía el llevar esas ramas en pleno invierno hasta que me di cuenta que para ella no lo era. Era primavera. El sol, la subida de temperatura, la casi floración de algunas plantas, habían hecho que ella lo creyese.

Los días soleados que nos hicieron dudar de si estábamos invierno, dieron paso al frío de nuevo. La busqué varios días a su hora sin ningún resultado. No la volví a ver más y sí diariamente a sus compañeras dicharacheras de los desayunos de la plaza.

Hoy sigue siendo el día en que todavía me sigo preguntando que habrá sido de ella, de sus ramas escondidas en un alto preparando un nido que no llegó, de su alegría al llevarlas creyendo que era primavera…

Este pequeño cuento tiene relación también con esta historia que leí hace poco. La historia hace referencia también a unas primaveras y la imagen de ellas está inmortalizada en dos esculturas que hay en la Alameda de Santiago de Compostela. Se llamaban Corelia y Maruxa. Dos hermanas más conocidas como “las Marías” o “las dos en punto”. Mayores, estaban tachadas de locas y solteronas. Allá por el año 1925, a la hora que salían los estudiantes de las clases, Corelia y Maruxa se paseaban delante de ellos, flirteaban abiertamente, mientras los estudiantes al verlas se mofaban de ellas. Fumaban, piropeaban a los chicos, vestidas de alegres colores, desafiando así el papel de la mujer ejemplar en aquella época.

Pertenecían a una familia de diez hermanos. Varios de los varones eran miembros destacados de la CNT. Por esta razón y con el estallido de la Guerra Civil, los hermanos de las Fandiño, que así se apellidaban, fueron perseguidos bajo orden de arresto. Huidos, durante años fueron sometidas a crueles persecuciones con el fin de que ellas dijesen el paradero de sus hermanos. Les destrozaron la vivienda, les hacían salir a la calle desnudas y en ocasiones las conducían hasta el monte Pedroso. Algunos afirman que llegaron a torturarlas físicamente. Las Fandiño nunca revelaron el paradero de sus familiares.

El acoso solo terminó cuando estos fueron finalmente encontrados y asesinados. Para entonces, las hermanas habían perdido la vida que un día tuvieron, viviendo como habían vivido durante años en una situación de gran precariedad. Por el miedo a significarse como partidarios de una familia anarquista, los vecinos de las Fandiño dejaron de llevar sus ropas a las hermanas costureras. A cambio les ofrecían todo tipo de ayudas. Incluso llegaron a realizar una colecta, a comienzos de los años sesenta, cuando la casa de los Fandiño se vino abajo.

La primera en fallecer fue Maruxa, la mayor, en 1980 y tres años más tarde falleció Coralia. Dos mujeres que creyeron en la primavera.

Un cuento y una historia, dos mujeres y un ave que desafiaron al invierno, llevando la primavera como emblema.

Fuentes:
Wikipedia: Las Dos Marías
Documental: Las dos Marías. Santiago de Compostela.
Libro: Adelanto de "Las Marías de Santiago".

Gato

miércoles, 21 de febrero de 2024

Charlando con mi amigo Sentido Común

Buenas noches.

Como sabes Isabel Díaz Ayuso me parece un cáncer para nuestra sociedad y creo que, como maligna que es, no puede aportar nada positivo. Pero también creo que durante la pandemia nadie sabía qué hacer, ya que estábamos ante una situación sin precedentes, en nuestra época. Es posible que como tuve la suerte de no verme afectado ni directa ni indirectamente por el virus ni por la gestión de los gobernantes me haga analizarlo con demasiada frialdad. Pero sinceramente creo que todos los que tomaron decisiones se equivocaron en muchas cosas. Y estoy convencido de que el color político no tuvo nada que ver. Sino la falta de profesionales en los puestos relevantes. Estamos acostumbrados a ver que cada vez que cambia un gobierno se cambia a cientos de personas, cuya situación debía de ser de carácter profesional y meritoria y no de afiliación. Por poner un ejemplo: ¿Por qué se tiene que cambiar a los embajadores o al director de la dirección general de tráfico?

Pues eso conlleva que en ningún estamento hay gente profesional que sepa tomar decisiones basadas en razones objetivas. En nuestro país solo se toman decisiones pensando en ganar las elecciones. Alguien dijo una vez: Quien es capaz de sonreír cuando todo está saliendo mal, es porque sabe a quien va a echar las culpas.

Creo que lo ideal sería estar gobernados por un grupo de humanistas que estuvieran asesorados por tecnócratas. Si fuera así, los profesionales, además de trabajar de forma serena y eficaz, serían capaces de tener planes de contingencia para situaciones eventualmente posibles (la pandemia no entra en dicha categoría, pero sí por ejemplo un brote de legionela simultáneamente en varias residencias de ancianos). Los expertos presentarían sus informes y propuestas y el humanista evitaría que solo importase cuadrar la estadística.

Pero sería demasiado bonito para ser verdad. La verdad es que todos quieren estar arriba, en el sillón o cerca de él. Así que no asciende el mejor, sino el que mejor conoce el juego y por tanto juega mejor sus cartas. Los políticos ya no tienen vocación de servicio. Tratan de engañarnos justificándose alegando que estando en el gobierno es como se consiguen los cambios necesarios para mejorar la sociedad: Invadir Irak para conseguir meter a ETA en la lista de bandas terroristas y perseguirlos estén donde estén, Amnistía fiscal para evitar la intervención de Europa, la ley de solo sí es sí, Amnistía a delincuentes a cambio de evitar que la ultraderecha gobierne en España,…

Recuerdo hace muchos años vi una entrevista a una embajadora (creo que de Dinamarca) en España que decía que ella era diplomática profesional y que en Dinamarca no se cambiaban los embajadores porque cambiara el gobierno. Que la política exterior de un país no debe cambiar cada cuatro o cinco años.

Así que desgraciadamente vivimos en una sociedad en la que todo vale salvo la honestidad y la profesionalidad. Nuestra clase política se compone de macarras navajeros, que han ascendido eliminando a sus rivales del mismo modo que la mafia marroquí se ha hecho con el control de todo tipo de tráfico ilegal (empezando por el hachís, siguiendo por todo tipo de drogas, trata de seres humanos y armamento). Eliminando a todos los rivales. Lo que se viene a llamar Mocro maffia no actúa como las mafias tradicionales (italiana, rusa, ...) que se repartían el territorio. Éstos han matado a todos los que han podido.

Así que, después de la parrafada que te he soltado, a media noche, vuelvo al principio. No creo que ningún otro gobernante en la Comunidad de Madrid lo hubiera hecho mejor. Sus asesores (palmeros) le habrían recomendado que no moviera a los ancianos, porque no veían claro que eso le aportase ninguna ventaja. Que más adelante ya se vería lo que se hace. Y ya ves. Aquí estamos nosotros, hablando de la gestión de Díaz Ayuso durante la pandemia, cuando el mundo se acerca al abismo de una guerra.

Ojalá me equivoque, pero apostaría que a lo largo de este año veremos cómo la ultraderecha y los nacionalismos azotan Europa, que los conflictos de Próximo Oriente y de Oriente Medio van a más, en el norte de África algunos países se posicionarán junto a Argelia y frente a Marruecos (que cuenta con el primo de Zumosol, EEUU) China se posiciona con sus submarinos y portaaviones cerca de todos los puntos en conflicto y Rusia además de seguir machacando a Ucrania prepara la ofensiva a más países. Y una vez que Trump gane las elecciones en EEUU y haya pasado la pascua ortodoxa y el invierno esté azotando Europa, Putin dará su siguiente paso que será invadir uno o dos territorios de otros países. En ese momento los turcos (de Turquía) después de atacar a Siria con pretexto de acabar con los terroristas kurdos y conjuntamente con los azeríes (turcos de Azerbaiyán) atacarán Armenia para anexionarse la parte sur de ese país y así abrir un corredor desde el mar Caspio hasta el mar Egeo y sacar su propio oleoducto. Irán no querrá permitir eso, porque le cierra su ruta hacia Rusia.

Turquía lo hará porque creerá que dado que Rusia está ocupado en varios frentes no intervendrá y que Irán al no tener el apoyo de Rusia y por el temor a la OTAN se aguantará. Pero los ayatolah no lo aceptarán y atacarán con sus drones (ya que son una potencia mundial en ese sector) y prenderá fuego a todo próximo Oriente con la ayuda de sus camaradas en Líbano, Palestina, Yemen, Irak y Siria. Al ver la que se ha liado los talibanes intentarán hacerse con parte del territorio iraní y suma y sigue.

Mientras los EEUU esperando a ver cuál es el momento propicio para intervenir, que tradicionalmente es cuando las fuerzas de los demás están muy desgastadas y sus arcas sin dinero para gastárselo en armamento norteamericano. Y así intentarán volver a posicionarse como primera potencia mundial.

Lo que no tengo claro es qué hará China ni cuándo. Desde luego no dejará que EEUU se haga con el dominio así que tendrá que intervenir. Supongo que volveremos a un mundo con dos líderes que se amenazarán y se respetarán mientras el resto los europeos nos endeudaremos con uno de los dos bandos. Ese bando, según las cuentas de Trump será EEUU. Yo no lo tengo tan claro.

Soy consciente que sueno muy catastrófico, pero esas son las cuentas que echo y eso es lo que me preocupa. Me preocupan los tipos que mandan en nuestro país, en Italia, Hungría, Reino Unido, Argentina, Marruecos, Irán, Israel, Rusia, Turquía,…

Siento haberte dado la brasa y agradezco que estés ahí.

Un abrazo.

Kamran

domingo, 11 de febrero de 2024

EL SÍNDROME DE LA INOCENCIA

Todos conocemos a personas que padecen el síndrome de la inocencia perpetua. Son los típicos que siempre culpan a los demás de cuanto sucede. No es necesario que vayan a misa –aunque a menudo son practicantes asiduos–, pero sí que procuran rodear todo lo que hacen de un inefable halo de inocencia. Cuando se les pilla in fraganti en una de sus fechorías, cosa que suele ocurrir, no sólo afectan no comprender las consecuencias de lo que hacen, sino que siguen argumentando que no podía haber mejor solución para cualquier asunto que la que ellos han impuesto. Y cuando el desaguisado alcanza tales dimensiones que no queda más remedio que admitirlo, siempre consiguen argumentar que cualquier curso de acción opuesto habría sido infinitamente peor.

Además, estos seres suelen ser muy agudos a la hora de escoger con quién quieren quedar bien y quién va a verse perjudicado por sus acciones. Su lema rara vez confesado es el de ser débil con el fuerte y fuerte con el débil. De esa manera es imposible equivocarse.

Cuando estos comportamientos privados se llevan al ámbito de la geopolítica, lo que se consigue de manera casi indefectible es un terror ilimitado pero no identificado como tal bajo la ilusión de la inocencia. Y a lo largo de cinco siglos de predominio del eurocentrismo, se puede decir que el Occidente colectivo ha desarrollado este difícil arte hasta alcanzar una casi insuperable perfección. Si la España imperial colonizó y expolió lo que hoy conocemos como América Latina bajo la coartada de la expansión de la fe católica, enseguida fue toda Europa la que se unió a ese festín en el que se trataba al planeta entero como si fuera un banquete que repartirse.

Después de la Segunda Guerra Mundial, y tras el demasiado escandaloso genocidio llevado a cabo por la Alemania nazi –en realidad, no tan distinto de los cometidos por los ya citados españoles, los colonos anglosajones en la América del Norte, o el todavía ignorado por muchos Leopoldo de Bélgica en el Congo, etc, etc.–, apareció el espejismo de que este capítulo de la historia humana iba a poder cerrarse. Sin embargo, la mera existencia de la OTAN, ese puro y simple club de las antiguas naciones colonialistas, hubiera debido servir de advertencia de que lo que en realidad se planeaba desde los centros de poder mundiales de siempre era la perpetuación de ese mismo modelo colonial bajo otros ropajes y organizaciones, tales como la misma OTAN, el Banco Mundial o el FMI. O como dijera el barón de Lampedusa en la novela “El gatopardo”: “Todo debe cambiar para que todo siga igual”.

Por supuesto que el surgimiento de la OTAN fue presentado como la necesaria defensa contra el “imperialismo soviético”. Pero a cualquiera hubiera debido llamarle la atención el hecho palmario de que, una vez desaparecida la URSS, esa pesadilla de las legiones de almas bien pensantes, la OTAN no desapareciera en absoluto, sino todo lo contrario. El número de sus miembros crecía de año en año, hasta llegar a rodear por completo a ese país que ya no era la URSS sino Rusia. Pero claro, Rusia ya tenía asignado por los siglos de los siglos el papel de la pérfida universal, un rol muy necesario para la buena salud de las compañías de armamentos de todo el mundo. El hecho de que la misma Rusia presentase su candidatura a unirse a la OTAN fue escondido bajo la alfombrilla de la sala de estar, como todo aquel detalle que pudiera contradecir el relato oficial. En realidad, lo que se le quiso comunicar a Rusia con tal decisión es que no iba a formar parte de los comensales, sino de los manjares del festín. De alguna manera se iban a reanudar los planes de Hitler de hacerse con todas las riquezas de la antigua URSS pero sin el engorro del estado soviético o ruso, y esta vez a través de la Alianza Atlántica. Pero a esto volveré más adelante.

Volviendo a la OTAN propiamente dicha, rápidamente adquirió esta organización el carácter de gendarme universal de los intereses del gigante USA y sus esbirrillos europeos. Yugoslavia, Afganistán, Irak, Libia, Siria, y ahora Yemen, son los nombres más relevantes de los países que han sufrido los horrores de la maquinaria de guerra otánica, pero hay muchos más. Todos ellos países sumidos en el exterminio y la miseria más devastadores, pero la cosa valía la pena, porque ya aclaró en su día Madeleine Allbright que “traer la democracia a Irak vale la muerte de medio millón de niños” ante la pregunta de una entrevistadora de la CNN. En cuanto a Yugoslavia, se consiguió el objetivo de destruir un modelo de socialismo autogestionario al que no podían aplicarse los mismos eslóganes que se aplicaban de manera rutinaria contra la URSS, y en Libia se destruyó al país más próspero y más avanzado socialmente de África bajo el pretexto de derrocar al “tirano” Muamar el Gadafi. También el primero en proponer el reemplazo del dólar por otras divisas, entre ellas una moneda propiamente africana, para el pago de las transacciones petroleras.

Pero las guerras de Ucrania y de Gaza han propiciado la ocasión orgiástica para que el síndrome de inocencia propio del Occidente colectivo alcance ya grados de lo que cualquier psiquiatra medianamente competente diagnosticaría como esquizofrenia demente aguda, allí donde el doble rasero occidental ha alcanzado tales niveles como para provocar algo entre la rabia y la hilaridad fuera del coto cerrado del mundo occidental poseedor de la verdad, con su orden y sus reglas. Si ya la guerra de Ucrania, buscada y deseada por la OTAN durante por lo menos una década, fue una maravillosa ocasión de contemplar la absoluta falta de objetividad de los medios de desinformación masiva del llamado “mundo libre” –todavía hay quien usa esta expresión–, vulgo jardín borrelliano, la apología indirecta, o incluso directa, del genocidio perpetrado en Gaza contra un pueblo prácticamente desarmado por el ejército israelí, y ello tras décadas de una descarada política de apartheid, ha demostrado que, desde el plano ético, Occidente no ha avanzado en lo más mínimo desde que los colonos anglosajones exterminasen a los llamados “piel rojas”, sino más bien todo lo contrario. Mientras que las cadenas de televisión nos recordaban que los refugiados ucranianos eran “blancos y rubios como nosotros”, en la actualidad, lo único que hacen esos mismos medios es resaltar el “terrorismo palestino”, poniéndolo como gran coartada para la consumación de una limpieza étnica empezada en 1948.

No sólo se manipula la información de lo sucedido en Israel y Gaza, edulcorando el carácter fascista, supremacista y de integrismo religioso del actual estado de Israel –porque “integristas” sólo son los otros, ya se sabe–, sino que se represalia a los pocos intelectuales norteamericanos y europeos que se atreven a exponer el actual estado de cosas. Como en los mejores tiempos del senador Mc Carthy, o como en la edad dorada del neoliberalismo en la década de los felices 80 contra los catedráticos poco entusiastas de la nueva doctrina económica, se está produciendo una purga en las universidades norteamericanas contra cualquiera que denuncie los crímenes del estado de Israel bajo la acusación de “antisemitismo”. No es de extrañar; lo único que está haciendo Israel es reproducir el eterno síndrome de inocencia y de autojustificación del Occidente colectivo.

Veletri

domingo, 28 de enero de 2024

FRANCAMENTE, QUERIDAS, AHORA YA ME IMPORTA UN BLEDO

Francamente, querida, me importa un bledo. Esta frase antológica es enormemente sanadora para uno mismo. "Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible". Y se la dirijo a cierto tipo de madres, porque casi siempre llevan la voz cantante en relación a los hijos, y sólo la complicidad pasiva de sus parejas hace que se comporten como fieras en defensa de sus cachorros, como si los educadores fuéramos los enemigos a someter a sus caprichos. Me explico:

He trabajado cuatro décadas como educador, de las cuales treinta años de maestro infantil. La semana pasada se me reprochó que soy brusco con los niños y se me propone dejar la tutoría para pasar a labores de apoyo. Pues encantado, oye, "Lo que lo que usted mande, señorito, que una está aquí para servir" (dicho con voz de Gracita Morales). Se acabó la responsabilidad de liderar un aula de dieciocho peques que llegaron con muy pocos límites ni autonomía, con un lenguaje balbuceante y apenas curiosidad ni iniciativa. En sólo medio curso son niños mucho más libres porque al ocuparse de sí mismos y de sus cosas no dependen de sus papás helicópteros ni de algunas maestras indolentes o impacientes. En cinco meses han aprendido más vocabulario y gramática que en toda su corta vida porque ya conocen los treinta árboles de su barrio, la anatomía y fisiología del cuerpo humano más que muchos niños de Primaria, así como los planetas y constelaciones bastante mejor que sus padres. Son capaces de resolver los conflictos dialogando o pidiendo ayuda a un adulto y sus progresos en lectoescritura les permite ir entendiendo los carteles de la calle y escribir breves mensajes significativos para ellos de los que se sienten orgullosos porque ya pueden comunicarse como sus mayores. Amar la lectura les hará la vida más plena, sin duda.

Todo eso ha pasado en cinco meses en un aula vida abierta a cuanto les sucede porque eso importa mucho más que el currículo o rellenar el cuadernillo de matemáticas. 30 canciones, 20 cuentos, muchas adivinanzas y hasta trucos para combatir las pesadillas… al parecer nada eso tiene valor frente al tremendo suceso de que una niña se cayó en la alfombra de goma o que les doy voces para que la asamblea no sería un gallinero. No importa que disfruten de rincones de juego diseñados para su aprendizaje intelectual y social, que dibujen creativamente con música clásica de fondo, que generen sus propios cuentos de forma cooperativa. No se tiene en cuenta que el fin de semana les dé rabia no poder ir a su escuela como espacio de encuentro, aprendizaje y juego. Ni siquiera se valora la labor de tutoría para orientar a las familias: supongo que creen que todo eso está pagado con un salario, sin analizar la diferencia entre "cubrir el expediente" curricular con muchas fichas coloreadas frente a implicarse con vocación de servicio a la comunidad.

Tampoco se valora el cariño mutuo que se respira en clase… o quizá eso es lo que ha desencadenado esta "caza del brujo". Intuyo que es posible que unas madres agobiadas por su trabajo, con ansiedad y estrés y con profundo sentimiento de culpabilidad por no atender suficientemente bien a sus hijos hayan proyectado sus frustraciones contra un maestro que disfruta a diario escuchando a cada niño, acogiendo su tristeza, nerviosismo o alegría, animándole a expresar qué les pasa por dentro o su curiosidad por lo que sucede a su alrededor. También puedo equivocarme, claro, pero la realidad es que toda esa tarea ya quedó atrás. Yo siento la satisfacción del deber cumplido y la estupefacción ante familias que atacan a quien quiere sacar lo mejor de sus hijos y pulir lo que les dificulta progresar como ciudadanos.

"Francamente, queridas, ahora me importa un bledo": vuestros hijos consentidos y sobreprotegidos van a seguir años y décadas en vuestra casa (que no "hogar") aturdidos por el ruido de las pantallas e indefensos ante internet porque no han desarrollado su propio criterio. No es una maldición sino la evidencia de lo que ya ha pasado con la generación de los NiNis que no podía soportar la frustración. Vais a flipar con vuestros eternos adolescentes insaciables egocéntricos. Afortunadamente, yo no lo sufriré pero sí el resto de la sociedad. Quiero que conste que os lo avisé y que por eso me cortáis la cabeza.

"Y ahora las buenas gentes
tienen tranquilo el sueño
porque han librado a sus hijos
del peligro de un maestro"

Sentido común

sábado, 20 de enero de 2024

A LOS PAPÁS-HELICÓPTERO

Empecé redactando una filípica contra el "helicopterismo" pero he decidido dar otro enfoque que sea comprensible para una generación que no va a perder cinco segundos de su valioso tiempo en teclear "filípica" para que la R.A.E. le informe de que es "una invectiva, censura acre", sinónimo de "diatriba y de catilinaria". Citar a Demóstenes y Cicerón sería colmar vuestra paciencia que se agota en un par de tweets. Por eso voy a ser tan didáctico como con mis alumnos de 4 y 5 años:

1. ¿Qué es ser papá helicóptero?: es un progenitor que decide supervisar y entrometerse en cuanto le sucede a su hijo. Ya que le ha comprado las más caras ropitas y juguetes no va a consentir que su hijo sencillamente disfrute, experimente y se socialice en el parque. Se empeña en jugar con él en vez de que juegue de forma espontánea y afronte los conflictos normales. Esa sobreprotección tan grotesca no impide que ya en casa el niño sea aparcado delante de las pantallas mientras sus papás trocan su papel de diligentes vigilantes en la calle por el de negligentes e indolentes en el espacio doméstico. Es tremendo, porque así a su hijo limpito y a la moda se le están quemando los circuitos mentales con el ruido audiovisual que ha sido concienzudamente diseñado por los mejores expertos para convertirlos en consumidores acríticos y pasivos. No exagero: los niños Mayoral y Benetton nacidos en el XX ahora han crecido (que no madurado) y son los ejecutivos de Uber y Cabify que explotan a sus trabajadores y asumen multas que no llegan a la décima parte de sus beneficios. Es un ejemplo de cómo la ausencia de una formación ética en la infancia tiene como consecuencia una actitud egoísta en una adolescencia eterna.

2. ¿Por qué se os llama helicópteros? Lo más llamativo de un helicóptero es el estruendo que hace: ni siquiera su piloto lo soporta y por eso se pone cascos especiales. Son dos defectos graves: la sordera individual y el ruido que generamos alrededor con nuestra charlas irresponsables cargadas de soberbia que antes eran en el corrillo de la acera del cole pero que ahora, gracias a las redes sociales, se multiplica en exageraciones tipo Forocoches y son accesibles 24 horas al día: "una mentira mil veces repetida se convierte en verdad".

3. ¿Qué tiene de malo ser helicóptero? Te dejo un enlace porque sé que te mola ¿verdad? aunque no es de Tiktok, sino un texto desnudo de menos de 300 palabras, ánimo: La lección de la mariposa.

Antiguamente a los niños consentidos y cargantes se les deseaba que fueran a la mili porque allí espabilarían lejos de las faldas de mamá. En realidad hubo muchos que en la puta mili acabaron probando muchas drogas, consolidando su alcoholismo en la cantina del cuartel o desarrollando sus estrategias de escaqueo.

Todo niño necesita calma, ternura e ir afrontando retos. El adulto-helicóptero le contagia de estrés para que sea el más listo del mundo, le abraza y dice cariño justo cuando el niño ha metido la pata y procura para su hijo una entorno artificial de riesgo-cero. Un niño que no se arriesga a saltar, correr y caerse es muy fácil que se rompa un brazo incluso cayendo de la cama; un adolescente que no ha desarrollado su asertividad es carne de cañón para los traficantes de droga. Un joven que no ha afrontado la frustración es capaz de suicidarse por un desengaño amoroso, por unas malas notas o porque su imagen no es perfecta como la de la influencer de turno, que a su vez caen como moscas, juguetes rotos. Supongo que ya entre los padres y madres actuales hay este perfil de hijos de papás consentidores que les dieron todo lo que ellos no habían tenido y por eso os creéis el ombligo del mundo y miráis con desprecio a los maestros que os informan de que vuestro hijo no es perfecto, cuando sabéis que son vuestro propio reflejo.

4. ¿En qué afecta al colegio eso de ser helicóptero? A todos nos perjudican los niños y mayores consentidos: en el tráfico cuando no respetan las normas, en el restaurante con sus gritos y hasta en el Parlamento cuando se comportan como niños malcriados. Pero en los centros educativos los niños se pasan siete horas cada día:
– el niño que no se hace cargo de su ropa ni de su comida porque sus papás se ocupan de todo, hasta de limpiarles el culo más allá de los cinco años,
– el que se empeña en ser el primero de la fila a base de empujones porque sus mamás le dicen que se lo merece todo porque es el más guapo y el más listo del mundo mundial,
– el que no escucha en absoluto ni respeta el turno de palabra porque se ha acostumbrado a que le digan mil veces las cosas y que los adultos detengan su conversación si el rey de la casa se tira un pedete o monta un pollo.

5. ¿Y cómo no me lo ha dicho eso antes la tutora de mi niño? Hay demasiados papás-helicópteros, pero no son todos los de esta generación: aún subsisten adultos con sentido común en la educación de sus hijos. De igual manera, hay demasiad@s maestr@s que pasan de enfrentarse a las familias (saben que la Inspección les aplaude) y se limitan a explicar y ayudar a sus alumnos a rellenar las fichas en dos idiomas. Como en la aldea gala de Astérix, algunos aún nos empeñamos en ser educadores con errores y defectos y por eso denuncio aquí el daño que los papás/mamás-helicóptero estáis haciendo al futuro de vuestros hijos y a la convivencia social. Entre el autoritarismo obsoleto y la permisividad líquida, hay un Justo Medio donde reside la virtud, como dijeron un par de influencer de hace dos milenios: Aristóteles y Confucio).

Sentido común

viernes, 5 de enero de 2024

EL SEÑOR PRESIDENTE

“El señor presidente” es el título de una legendaria novela del escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias. Su trama principal consiste en la descripción de las atrocidades cometidas por un presidente del mismo país, un presidente envanecido y delirante capaz de cometer los peores crímenes.

    Cuando hace ya algunos años yo traje a discusión esta novela en una tertulia literaria, mis contertulios no podían creer que un personaje semejante hubiera existido en la realidad. ¿Habían oído hablar de Pinochet, Somoza, Stroessner, Videla o tantos otros genocidas latinoamericanos aupados al poder por las respectivas oligarquías locales pero siempre o casi siempre apoyados por el gobierno de Washington? Supongo que sí, pero como los occidentales estamos condicionados para creer que en el jardín borrellesco estas cosas no pueden suceder, les costaba bastante creerlo. Aclaro que mis contertulios, con los que sigo teniendo buenas relaciones, no eran simpatizantes ni del PP ni de Vox, pero les resultaba algo inverosímil que no hubiera noticias de tanta infamia. De lo que no dudaban ni un instante, sin embargo, era de las atrocidades de Stalin, Ceausescu o de Milosevic, por ejemplo. Y es que la propaganda occidental es en verdad magistral.

    En realidad, la brillantísima novela de Asturias, ganador del Nobel de literatura en 1967, escrita con un lenguaje de una belleza casi alucinógena, se refiere al más que conocido dictador Estrada Cabrera, del cual la Wikipedia cuenta cosas como la siguiente:

“Para 1916, Guatemala contaba con dos millones de habitantes, pero esto no impidió que los aduladores del presidente lograran que este fuera reelecto con la absurda cantidad de diez millones de votos, tras forzar a las haciendas a enviar a grupos de mozos colonos varias veces a votar. Estrada Cabrera inició el que sería su último período en 1917.

Ya para el cuarto período de Estrada Cabrera prevalecía el despotismo. Los ministros del presidente no eran más que simples asesores y los impuestos del estado iban a parar directamente al bolsillo del presidente: siguiendo el ejemplo de sus antecesores, Estrada Cabrera logró amasar una fortuna de ciento cincuenta millones, a pesar de tener un salario nominal de mil dólares anuales. Los ministros eran seleccionados de entre sus aduladores y no tenían ni voz ni voto en las decisiones del gobierno. La Asamblea Nacional no era muy diferente: ninguna ley se aprobaba sin la venia del presidente. Y, por último, los jueces estaban totalmente entregados a los intereses del presidente".

    Quien lo desee, puede consultar en la Wiki la entrada completa del personaje en cuestión. El tal Estrada Cabrera fue simplemente uno más de los numerosos genocidas que han sembrado de terror las Américas. ¿Pero cuáles son las cualidades que han de adornar a un presidente que sea aceptable para los parámetros occidentales? Por supuesto tiene que ganar unas elecciones, aunque también se acepta pulpo como animal de compañía, es decir, se tolera que se dé un golpe de estado para derrocar a un gobierno que se salga del guion impuesto por los mandamases de Washington y/o del FMI. Aunque la modalidad más favorecida actualmente por los poderes globales establecidos es la del lawfare, como fue el caso de Dilma Rouseff en Brasil o el de Pedro Castillo en Perú, ambos destituidos en auténticos golpes de estado judiciales que tienen la ventaja de no ser tan sangrientos, al menos en sus inicios. Otra cosa es que las protestas ante gobernantes tan impopulares llegados al poder a través de estas maniobras, como por ejemplo la peruana Dina Boluarte, puedan a su vez ocasionar posibles sublevaciones populares con su secuela de muertos por la represión policial y militar.

    Pero ya que hablamos de señores presidentes, podríamos hablar también del que es el presidente por antonomasia, el que podríamos llamar el presidente global y supervisor de todos los demás presidentes del mundo. El muy y mucho democrático presidente que rige los destinos del mundo occidental –y, a ser posible, también de esa parte del mundo que intenta escapar a la férula de Occidente– desde la Casa Blanca en Washington. ¿Qué condiciones debe reunir ese presidente de potestad universal?

    Su misión principal es la de asegurar la pervivencia del llamado “orden basado en unas reglas”, que suelen ser las reglas que convengan al neocolonialismo occidental en cada momento y situación. Por ejemplo, intervención abierta en países como Iraq, Libia, Yugoslavia, Afganistán, Siria o Ucrania, por citar sólo unos ejemplos, y complicidad, en cambio, en los genocidios cometidos en países como Yemen, Palestina, Indonesia, Timor o tantos otros, la mayoría ya olvidados en el tiempo. Resulta obvio que el presidente responsable de llevar adelante todas estas empresas no puede ser un cualquiera. Su elección debe ser algo cuidadosamente aquilatado y considerado, y es por ello que es necesario que los posibles candidatos sean depurados ya en los primeros escarceos de las elecciones primarias tanto del Partido Demócrata como del Republicano. La elección del presidente Jimmy Carter allá en 1976 fue una de las raras excepciones a estas reglas. Aunque por supuestísimo Carter era un hombre del sistema, su insistencia en el respeto a los derechos humanos le hizo algo enojoso por su escaso afecto hacia los dictadores del cono sur del continente americano. Si bien la supuesta defensa de los derechos humanos han sido siempre un arma propagandística perfecta contra cualquier país que buscase librarse de los dictados de Estados Unidos y sus instituciones filiales –FMI, Banco Mundial, etc.–, en el caso de Carter, su ecuanimidad al criticar severamente a los regímenes genocidas de Chile y Argentina y no sólo a los del bloque del este de Europa resultaba genuinamente molesta. Cierto que Carter se redimió a los ojos de los prebostes del Imperio al empezar la financiación y armamento masivo de los “freedom fighters” islamistas en Afganistán en su lucha contra la URSS, pero su tono moralizante marcaba una tendencia indeseable de escasa rentabilidad para los intereses globales de Occidente.

    Los presidentes que le siguieron aprendieron bien la lección y no cometieron los mismos errores. Tanto de Reagan como de Bush padre e hijo no cabía esperar los menores escrúpulos de conciencia en esa cuestión, y tanto Bill Clinton como Obama fueron perfectos ejecutores de los planes del Pentágono en su búsqueda de esa “New American Century” cuyos objetivos explicara tan claramente el antiguo comandante supremo de la OTAN, el general Wesley Clark, a su vez candidato frustrado a la nominación a la presidencia del Partido Demócrata. En cuanto al energúmeno Trump, ya se sabía que para él el concepto de derechos humanos era simplemente irrelevante. No obstante, fue el único de todos estos presidentes que no empezó una guerra durante su mandato.

    Dados todos estos requerimientos para el cargo, es difícil imaginar a alguien más digno de ocuparlo que el actual presidente de los Estados Unidos, Joe Biden. Si se trataba de superar la perfidia y el cinismo de Nixon o del Bush junior de la guerra de Iraq, hay que reconocer que “Bombardero Joe”, por no decir “Genocida Joe”, lo está consiguiendo con creces. Dotado de un infinito don para la mentira, la corrupción y la falsedad, tanto en el ámbito privado como en el público, Biden ha estado detrás de todos los empeños más canallescos del Imperio tanto en el frente interior como el exterior. En lo doméstico, fue uno de los artífices principales de la famosa “Crime Bill”, o sea, la ley que facilitó el que un ciudadano estadounidense pudiera acabar con una cadena perpetua tras haber cometido tres delitos considerados como graves. Uno de los resultados de esta ley, aprobada bajo el mandato de Bill Clinton, ha sido que Estados Unidos se haya convertido en el país del mundo con más presidiarios, tanto en números absolutos como relativos, con una cifra que ha oscilado en las últimas décadas entre los 2.500.000 y los 2.200.000.

    En cuanto a la política exterior, Biden no sólo alimentó la política de total agresividad de Ucrania contra Rusia, uno de los factores que desencadenaron la invasión, por mucho que los medios occidentales lo nieguen, sino que, además de armar masivamente al régimen de Kiev, frustró junto con Boris Johnson, a la sazón primer ministro británico, las expectativas de un tratado de paz entre Ucrania y Rusia en abril del 2022, con un resultado de más de un millón de ucranianos y cientos de miles de rusos muertos.

    Pero sin duda la guinda del pastel está siendo la complicidad absoluta y total del régimen de Biden con el genocidio cometido por Israel en Gaza y, en menor medida, Cisjordania. Es esta hipocresía de condenar la invasión rusa de Ucrania, pero alentar con todos los medios a su alcance los crímenes del carnicero Netanyahu en Palestina, lo que está poniendo en evidencia ante los ojos del mundo entero el doble rasero y falsedad del Occidente colectivo en su supuesta defensa de los derechos humanos y del “orden basado en leyes”. Unas leyes que se interpretan una y otra vez de una manera que favorezcan únicamente los intereses más viles de Occidente, con marionetas como la llamada Corte Penal Internacional de la Haya, que sólo sirven para escenificar un simulacro de legalidad que cada día resulta más risible por su obvia y delirante parcialidad. La imagen de ese presidente definitivamente gagá, tambaleándose por las tarimas y saludando a amigos imaginarios, parece por sí misma la imagen de un Occidente zombi, un Occidente incapaz de digerir, asimilar y aceptar la diversidad del mundo en el que vivimos, un mundo en el que cada vez es más difícil acallar la voz de megaestados como China, la India o Rusia, por no hablar de otros estados emergentes. Un Occidente que sólo puede perpetuar su apenas disimulado neocolonialismo a través de la violencia más descarada y abyecta.

Veletri

domingo, 31 de diciembre de 2023

81 AÑOS DE DON ANTONIO DE NEBRIJA

Hay dos Antonios de Nebrija, y ambos muy interesantes. Uno ha trascendido por ser el autor de la "Gramática de la lengua castellana", allá por 1492, la primera publicada sobre una lengua "vulgar". El Antonio de Lebrija de nuestro Blog Coral ha pintado mucho: desde el Palacio Real hasta muchas casas de famosos y las Galerías Preciados de la calle homónima en Madrid.

Sobre Antonio de Nebrija hay mucho escrito, y cada uno conoce las fuentes donde documentarse sobre él. La wiki informa que fue hijo de agricultores judíoconversos con suficientes ingresos para que fuera a estudiar en la Universidad de Salamanca y luego en Bolonia becado por el obispado de Córdoba. Gracias al maestre de Alcántara, Juan de Zúñiga, pudo volcarse en sus estudios filológicos que dieron lugar a su famosa Gramática, que no se reeditó hasta 1744 lo que refleja la desidia española por la difusión del conocimiento.

Nada hay escrito sobre nuestro Antonio R.L, nacido en Lebrija y crecido en un barrio de Jerez. Por eso, en su 81 cumpleaños, merece la pena redactar esta semblanza en su homenaje y también a la generación que nació en los años más duros de la posguerra. Un relato esquemático, porque cada epígrafe daría para un capítulo de una buena novela pero no cabría en el blog. Con la misma inteligencia natural del gramático, nuestro Antonio no tuvo los padrinos que le mantuvieran en la escuela más allá de unos meses donde aprendió a leer con su admirado maestro. Sin duda hubiera llegado lejos, o al menos a ganarse un sueldo sin necesidad de tener callos en las manos.

La familia de Antonio se mudó a Jerez para encontrar de comer, pero el padre falleció y la madre tuvo que dedicarse al estraperlo. Siendo muchos hermanos, desde los 9 años hubo de buscarse la vida. Su primer empleo no podía ser más literario: Lazarillo… de Guadalete, hubiera sido su relato de aventuras y desventuras. Pasar de ganar 2 pesetas a 10 diarias demuestra su habilidad para esa tarea, que alivió el hambre de su familia. Luego, mozo de un aparcero, a cargo de la mula que llevaba la comida y el agua a los jornaleros. Una mula resabiada que en alguna ocasión procuró tirarlo contra los afilados tallos cortados de las biznagas.

Los días de la infancia son muy largos, y el estómago vacío hace que uno busque cualquier forma de llenarlo: sea intentando llevarse unos pavitos (anécdota que ya contó, y que le supuso un guantazo que casi le arranca la cabeza) o rebuscando entre lo ya cosechado por otros, que les llevó a tirarse al río huyendo de la Benemérita y sentir los disparos levantando el agua cerca, para amedrentarles. Subirse a los trenes sin billete y tener que saltar en marcha antes de llegar a la estación de otra población donde encontrar cualquier cosa ingerible o que fuera trocable por comida.

Su adolescencia en un trabajo de hombres que hacían ladrillos macizos de forma artesanal por una miseria, y pasar cobrando un poco más a una fábrica donde le tocaba sacar los ladrillos aún humeando del horno. Anécdotas de novias simultáneas a las que contentar corriendo de una punta a otra de Jerez para llegar a las citas del mismo día. Lógico acabar con anemia, con tanto trabajo y tanto trajín.

Llegaron los 19 años para ir a la mili, la primera vez en su vida de comer caliente a diario. Para cobrar algo más, voluntario al Sáhara español, al Aaiun, de paracaidista que pá eso tenía buena planta y ningún miedo sino al hambre. Pasar una noche en blanco en una guardia en la montaña, oyendo arrastrarse a alguien por la ladera y temiendo ser degollado por un moro, para ver al amanecer que era un saco que se había enganchado en una alambrada. Ser tirador de primera para matar una gacela y dejar de comer bazofia. Robar el agua de la piscina del comandante porque con un litro era imposible sobrevivir. Ya en Alcalá, a punto de licenciarse, ver que al capellán del regimiento no se le abrió el paracaídas y no lo salvó ni Dios.

Al licenciarse de esos años de chinches en África, se tenía derecho a un trayecto en tren a donde se eligiera. Pues a Barcelona, que en los sesenta era "la ciudad de la luz", industrial y culta, en contraste con un país lúgubre agrícola y dominada por el clero preconciliar. El recuerdo del día de san Juan como describe Serrat en su Fiesta: la única noche donde ricas y pobres copulaban sin tasa. Buen pulso y buen ojo con las mezclas, le hicieron pasar de aprendiz a oficial de pintor, con carnet del gremio para trabajar en los estudios de cine donde se perpetraban esas películas anodinas subvencionadas que hicieron millonarios a algunos amigos del Régimen. Tener que dejar la pensión por un asunto con su maestresa, y por fin casarse con su novia del pueblo, traída a Barcelona por la madre de Antonio.

Y la conciencia política y social, de comunista de corazón y anarquista de actitud, fue forjándose viendo cómo engordaban los de arriba y cómo adelgazaban los de abajo. Los tiempos de huelgas llegaron al ver a un compañero recibir un culatazo, no pudo evitar lanzar tal piedra al guardia civil que le rompió unas costillas y tuvo que salir para Madrid antes de la brutal paliza que le esperaba. Pero en Madrid, capital de la construcción y de la especulación, también había que defender los derechos de los compañeros, y la huelga general de Fuenlabrada le supuso acabar detenido "por acercarse a la barricada para quitar algún neumático": el comisario no se creyó que el mechero que llevaba encendido era por echar un pitillo.

Antonio no soporta entradas de más de mil palabras, y quedan en el tintero cien anécdotas más. Pero esta semblanza quiere ser el homenaje a un hombre que vivió una época difícil, que ayudó a levantar el país con sus manos, que dio la cara por sus compañeros, que contra viento y marea cree en la dignidad de la clase obrera y sigue pidiendo UNIDAD de la Izquierda sin discusiones bizantinas sobre galgos o podencos.

Por una vez, os ruego que nos centremos, dos o tres días al menos, en hablar de una generación que nos precedió y abrió caminos a costa de dejarse la piel. Mil gracias


Sentido Común

martes, 26 de diciembre de 2023

UN TEJIDO DE ESPERANZA

El hijo de unos amigos estudia un doble grado de Política, Economía y Filosofía. A sus 21 años siente que sus compañeros de estudios, progresistas, se caracterizan por un egoísmo feroz sin voluntad para cambiar la situación. Pero opina que la generación de su hermana, de 16 años, sí que serán capaces de afrontar y resolver los problemas que han heredado de sus padres y abuelos. Lo afirma desde la idea de que los milenials sólo se han visto afectados "desde fuera" por circunstancias adversas, mientras que los actuales adolescentes ya han nacido inmersos en ellas: ya las tienen incorporadas en su esquema mental y pueden afrontarlas con eficacia y con plena determinación. No es una agresión externa que hace tambalearse a los jóvenes de más de 20 años y buscan salir del paso y volver a su estatus de comodidad egocéntrica. Los adolescentes lo viven como un conflicto sistémico que hay que responder de forma colectiva porque nos va el futuro en ello.

Uno ve muchos elementos desesperantes en esta sociedad: mayores desconfiados, adultos empeñados en acumular, jóvenes agobiados por no poderse emancipar, adolescentes alienados por el reguetón, niños enchufados a las pantallas y bebés que apenas nacen porque pocas parejas se atreven a traerles a este valle de lágrimas de inflación, guerras y mentiras. Ahorro poner el listado de amenazas climáticas, ecológicas o económicas. En mi familia extensa hay de todo como en botica, desde Ninis hasta ingenieros en Singapur y Emiratos, desde alcohólico hasta sanitarios (afortunadamente, no coinciden).

Sobre l@s adolescentes actuales, creo que la necesidad les obligará a abrir los ojos, pensar un objetivo global e ir resolviendo los problemas desde la raíz. Cuando uno siente que no tiene nada que perder es cuando es posible una revolución; mientras uno pretende proteger su comodidad hay poquito que hacer salvo maquillar el Sistema para que nada cambie en el fondo. El ejemplo más obvio es el de las "3 R" del ecologismo: nos hemos conformado con Reciclar envases, pero no Reutilizar la ropa y menos aún en REDUCIR el consumo de energía, de bienes ni de materias primas como el petróleo para plásticos. Ya tenemos esos microplásticos en la sangre, ya sufrimos el cambio climático, ya la inflación ha llevado nuestros ahorros y salarios a niveles de subsistencia endulzada con cañas. Es la hora de transformar. Un adolescente solo es un Pepito Grillo, pero su pandilla puede reforzar sus convicciones y empezar a tomar decisiones positivas que les hagan sentirse poderosos: si sus cambios al reducir el consumo les hace más libres, si sus lecturas les hacen más conscientes, si sus acciones les hacen más solidarios… es un círculo virtuoso que refuerza un tejido social y lo acerca a tantos adultos y mayores que añoran los tiempos en que los vecinos se echaban una mano y los trabajadores se atrevían a hacer huelgas en defensa de los intereses comunes. Hablo de un PACTO SOCIAL, en que los padres nos pongamos de parte de nuestros hijos en su papel de CIUDADANOS en lugar de los Pequeños Dictadores Consumistas en que se han convertido los que tienen progrenitores-helicóptero que les tienen entre algodones, incapaces de afrontar la frustración y el esfuerzo.

El ser humano aprende por imitación porque seguimos siendo mamíferos primates. Si nos ven pegados a la basura de las pantallas, quitar el móvil de los colegios es un gesto que puede hasta perjudicar a los chicos que no tienen dinero para tablets ni menos para i-pads. Si nos ven obsesionados por el dinero, el consumo y la comodidad, es difícil esperar que piensen en el bien común. Si nos ven seguir visceralmente al líder político de nuestra cuerda, su espíritu crítico no se construirá y sólo se guiarán por consignas que les ofrecen los medios de des-información.

La admiración es un motor de la voluntad: no es lo mismo querer emular al alpinista Messner que escaló el Everest sin botellas de oxígeno (acabo de ver que fue eurodiputado por los Verdes de 1999 a 2004) que al Influencer de videojuegos que reside en Andorra para no pagar impuestos. Ver semanalmente el Hombre y la Tierra de Rodríguez de la Fuente no es igual que contemplar el Gran Hermano a diario, o estar al tanto casi en tiempo real de las escabrosidades de La isla de las Tentaciones, que aún hay quien cree que son espontáneas en vez de fruto de un guión perfectamente manipulado al gusto de la plebe.

Décadas antes de Greta Thumber, en 1992, en la Cumbre de Río de Janeiro, una niña de 12 años, Severn Cullis-Suzuki hizo un discurso que nos debería avergonzar no haber atendido diligentemente en estos 32 años de carrera hacia el abismo ambiental.

En España se saben las alineaciones de fútbol (ahora, también femenino) pero no somos capaces de citar ni siquiera nuestros exiguos 7 premios Nobel, de los cuales, 5 de Literatura, será porque vivimos del cuento. Se conocen las miserias de famosos y famosillos, pero no que tenemos en espera la primera vacuna verdadera contra el COVID, mientras se forran aún más las farmaceúticas de siempre. ¿Les suena Hipra, Miñones, o los virólogos Enjuanes o Margarita del Val?

Nuestros adolescentes se creen bilingües pero no saben argumentar ni siquiera en castellano, catalán, vasco ni gallego. Se limitan a repetir los tópicos que se vierten en TikTok. Les cansan las películas de dos horas con una historia definida pero dedican días enteros a consumir series con enredos incoherentes al estilo de los folletines por entregas del siglo XIX o las radionovelas del franquismo. Eso es una parte, porque jamás se ha leído tanto, aunque sea porque es gratis descargar los libros, y nunca se ha tenido acceso a informacióin en profundidad, aunque haya que tener un criterio sólido para no ser mangoneado por los dueños de Internet.

En definitiva: ahora o nunca. Ya hemos visto demasiados negacionistas que se enriquecieron paralizando al pueblo: las tabacaleras que escondieron los informes sobre el cáncer, las petroleras contra el cambio climático, los Neoliberales ocultando la misera social que generan sus políticas. Ahora es el momento de que nuestros adolescentes, con toda nuestra ayuda, defiendan un mundo que se está convirtiendo en inhabitable para la inmensa mayoría de la Humanidad.

SENTIDO COMÚN

martes, 12 de diciembre de 2023

150 LIBROS

Don Diego de Silva y Velázquez con 24 años ya era pintor del rey Felipe IV con sueldo de 20 ducados mensuales enseguida duplicado. Falleció a los 60 siendo aposentador real, un cargo de máxima confianza. Su fortuna por salario, mercedes y venta de cuadros debería ser enorme. El inventario de sus bienes recoge "sólo" 150 libros, un tesoro para la época pero que equivalen a unos 150 Megas (una Biblia alcanza 5 MB). Cuatro siglos después, por 4 €, se vende un pen con 64 Gb que donde cabe casi quinientas veces esa cantidad de datos. La biblioteca de Velázquez

Esta introducción peculiar pretende resaltar que el acceso a la información no supone un paso cualitativo para un ser humano. Ya ni siquiera es cuestión de acumular, como sucedió con los VHS originales o en copias que llegaron a cubrir paredes enteras de hogares para acabar en el Punto Limpio sin pena ni gloria. En la Red está casi todo lo impreso en el mundo, y no por ello hay un mayor nivel de entendimiento de lo que sucede en él.

Una cabeza bien amueblada es una expresión coloquial que tiene una interpretación pedagógica relevante: no se trata de colocar contenidos en la memoria con forma de estanterías situadas en habitaciones estancas (Lengua o Matemáticas, Ciencias o Filosofía...) para que se viertan en exámenes de complejidad creciente, al estilo enciclopedista que lastra la enseñanza hispana, aunque ahora se diga bilingüe. Cada persona construye desde su experiencia, una red de conocimientos dotados de carga emocional vinculada a las sensaciones y a las personas implicadas en su adquisición, desde lo emocional de la infancia a la admiración por el profesor de cualquier etapa educativa. Depende de esos docentes que mantenga esa percepción holística que existía en tiempos clásicos donde la Filosofía natural abarcaba todas las ciencias conocidas y en los que el Trivium agrupaba gramática, dialéctica y retórica. Un ciudadano que distingue los silogismos de los sofismas no deja que se la metan doblada los politicastros a sueldo. Un superador de exámenes tan sólo preguntará cuánto se cobra sin pensar en las consecuencias globales de su trabajo ni de su ocio.

He sacado la imagen de aquí, donde hay un centenar viñetas de humor sobre libros
(Nota del editor).

Volviendo a los libros: su lectura es el diálogo de su autor con cada ser humano. Nada de apuntes del profe ni de reseñas por Internet: un párrafo original tiene necesariamente distintos significados para cada estudiante. Todos tenemos nuestros libros de cabecera, algunos permanecen y otros se ven sustituidos por madurez o por crisis. Supongo que la media sería entre media y una docena: semejante a los amigos que se cuentan con los dedos de una mano a los que añadir un puñado de personas que nos resultaron admirables y nos ayudaron a mejorar. Pero las relaciones personales no se reducen a las amistades ni las literarias a esa gavilla luminosa. Conservamos libros por razón de nuestra formación y trabajo, y otros que apreciamos por las apasionantes historias que nos hicieron vivir en nuestra imaginación. Con ambas categorías ya nos acercaríamos a la centena.

Pero, dependiendo del tamaño de nuestra casa y de nuestro bolsillo, los libros se van acumulando en estanterías o en el trastero: autores u obras por los que tuvimos curiosidad, regalos o préstamos que olvidamos devolver, hasta colecciones de kiosko que captaron nuestro interés. A veces las mudanzas suponen una catarsis para desprendernos de golpe de varias cajas. Aprovechamos el interés de una visita para endilgarle un par, los que les caben en las manos. Inexorablemente, las visitas a la Feria del Libro superan las bajas de los préstamos fallidos. Sólo el recurso moderno al bookcrossing (liberar los libros en zonas transitadas) puede ayudar a diezmar nuestra biblioteca, porque donarlos a los centros culturales hace años que es imposible: sólo aceptan los actuales, porque el resto ocupa mucho espacio y se cubrirán de polvo por el desinterés general.

La imagen de una pila de libros en el contenedor de papel es desoladora: alguien ha desahuciado a sus acompañantes de media vida porque necesita más sitio para su televisión de más de cincuenta pulgadas, o ha decidido redecorar su vida hacia un minimalismo de sofá y equipo estereofónico. Chavales que abjuran de su fantasía infantil o jóvenes que ya no tienen paciencia para leer porque las series se lo cuentan mejor (mentira podrida: frente a la escultura mental que uno moldeó, la pantalla es un artificio diseñado por un vendedor). Con los libros electrónicos supongo que también los adultos tendremos la tentación de ganar espacio en casa, asumiendo la humillación de que nuestros libros adquiridos durante décadas, elegidos uno a uno, sean comprados al peso por una tienda de segunda mano. Ahora se ve que ese negocio se cierra porque a nadie le cabe más libros y porque las ventas no alcanzan siquiera para el alquiler del local. Así, de golpe miles de ejemplares van camino del reciclaje para convertirse en el best seller que dicta Planeta.

"Menos es más": en el proceso de Desaprender, habrá que despedirse de mucho de lo que arrastramos, asumir qué es lastre y ya no un instrumento intelectual. Supongo que un centenar de libros sí tienen espacio en cualquier hogar, y otros cincuenta son los visitantes de paso que nos pueden aportar placer o sabiduría. Un gesto para sentir que, al menos en eso, uno se asemeja al genio de Velázquez. Que ustedes lo lean bien...

SENTIDO COMÚN

lunes, 4 de diciembre de 2023

NORMALIDAD O SALUD

Lo "normal" es lo que hace la mayoría, pura estadística. Lo "saludable" es el equilibrio del cuerpo, de la mente y de las relaciones sociales de cada persona o de un colectivo.

Resulta obvio, salvo para los adolescentes que no han superado el egocentrismo infantil, que lo que sucede mayoritariamente en una sociedad define su propia normalidad, por más insano que resulte. Y decisiones de lo más saludables no son "normales" en muchísimos entornos. Entiendo que son muy sanas las libertades de vestimenta, de constumbres, de opciones sexuales o de opiniones políticas pero la mayoría no son "normales" porque se alejan de la norma establecida por cada grupo social. Un dato: el consumo diario de televisión en España en 2021 fue de 3,5 horas diarias: más de la mitad del tiempo de ocio se dedica a contemplar contenidos muy dirigidos hacia el consumo, la manipulación sociológica o el simple atontamiento de que "enciendo la tele para no pensar". Sin embargo, sólo un tercio de los españoles dedican 2,5 horas semanales al ejercicio físico. El tiempo dedicado a una actividad normal como mirar la tele es diez veces mayor que el invertido en algo saludable como el deporte o el simple paseo tonificante.

Voy a exponer dos perfiles de familias con los que se encuentra el educador, desde infantil hasta el instituto, cuando tiene una entrevista como tutor:

Familia "normal", cuyos hijos pequeños se vieron perjudicados por la pandemia al estar encerrados en casa durante tres meses del 2020, sin acceso al colegio, parque ni naturaleza. Su hij@ es el centro de la casa: "que tenga, al menos, lo mismo que los vecinos", "que no sufra la brusquedad que sufrimos por los maestros autoritarios del siglo pasado", "quiero que mi hij@ sea feliz". Así que el niño tiene más ropa de la necesaria; no sabe qué hacer con tanto juguete regalado; come cuando, como y lo que le viene en gana; y se comporta como un príncipe consentido, malcriado y prepotente desde que empieza a hablar hasta más allá de los 30 años que seguirá en casa de los papás ¿dónde va a estar mejor que entre algodones y siendo aplaudido y mantenido por sus adorables progenitores?

Esa sarta de despropósitos en el hogar afecta a la sociedad, porque esos cachorros sobreprotegidos salen a la calle y pretenden comportarse de la misma forma que se les consiente en casa. No me invento casos en que los niños se lían a patadas con sus padres, les insultan y les tratan como si fueran esclavos a su servicio: les llevan la mochila escolar, les persiguen por todo el parque para que tomen la merienda, les limpian los mocos a edades vergonzosas o se arrodillan para atarles los cordones mientras el rey de la casa usa el móvil con absoluta displicencia. Todo eso sólo sería grotesco si no se proyectara sobre el resto del entorno, porque el niño de-los-cojones patea a otro niño y le arrebata el juguete, tira los papeles al suelo de la calle, corre como un poseso sin importarle llevarse por delante a una persona mayor oi aúlla en el restaurante porque tardan en traerle su hamburguesa que es lo único que come el angelito. ¿A que son "normales" esas escenas? Nos llevan los demonios, pero las hemos asumido porque si no acabaríamos diariamente a gritos con esos seres y con la madre que los parió.

Imaginen qué sucede dentro de un aula cuando se juntan allí unos cinco personajillos de esa calaña. El siglo pasado sólo aparecía uno por clase y se le dejaba en evidencia: quien no decía "Buenos días" tenía que volver a salir y saludar correctamente, el no pedir las cosas "por favor" le privaba de lo que necesitaba y no dar las gracias suponía que no se le atendería en la próxima ocasión. Sin collejas ni palmetazos, los niños entendíamos que la vida en sociedad era más fácil y grata empleando una reglas de urbanidad que tenían un trasfondo de respeto al prójimo y a uno mismo. Pero ahora te miran con suma extrañeza: "¿cómo osas en no complacer mis caprichos inmediatamente como hacen mis papás?". Me recuerdan la imagen de la Reina de corazones de Alicia en el país de las maravillas chillando: "¡Que le corten la cabeza!". Ni cuelgan sus abrigos ni son capaces de escuchar a sus compañeros cuando quieren contar algo interesante, ni atienden a su maestro en la explicación académica o en una instrucción para el funcionamiento cotidiano. Lo peor: que esos cinco contagian a una mayoría difusa que opta por seguir ese modelo de indolencia en vez de secundar a los chavales que, milagrosamente, mantienen su interés por aprender y su disponibilidad por colaborar generosamente. "Una manzana podrida estropea todo el cesto", pues cuando hay media docena, es inevitable… salvo que el educador se deje la piel para remediar ese sinsentido donde los maleducados dictan la dinámica dentro de un centro educativo. Sé que es heroico en los institutos, pero doy fe que es posible en la etapa infantil, si se cuenta con la colaboración de las familias.

Pero uno se encuentra con una familia "normal", un perfil actitudinal que se va extendiendo: papás "merengues" (por lo blanditos e inconsistentes ante sus pequeños dictadores), mamás "helicópteros" por estar encima de sus hijos desde su respiración cuando eran bebés hasta las calificaciones que reciben… ya universitarios: hay casos de ir a reclamar por el examen de su "pequeñ@" de 20 años. Lo más adecuado sería llamarles Papis-Drones: siempre encima de forma física y virtual, con su cámara centrada en su maravilloso hijo que jamás tiene culpa de nada y sí sus malas compañías, y haciendo un ruido emocional que aturde a su eterno bebé y le incapacita para ser protagonista de su vida en todos los aspectos. Al maestro le sueltan "Para mi hij@, quiero lo contrario que lo que yo viví" (es una frase textual que me dejó estupefacto): resulta que no les vale el sentido común de sus padres ni de sus maestros, la dinámica que se respiraba en las calles de su barrio, la sensación de coherencia de unas normas claras aunque estrictas. Ahora el educador no debe ser brusco ni con su vástago ni con el resto, porque "genera miedo": es mejor que los niños se peguen, tengan un accidente o pierdan miserablemente su tiempo con tareas que no les suponga esfuerzo. No te van a reconocer la cantidad de denuncias que ese mismo tipo de padres ha puesto contra los colegios por agresiones/acoso, por caídas inevitables o cuando sus hijos fracasan en los estudios.

En compensación, la semana pasada disfruté de una tutoría con el "lado luminoso" de la paternidad: un papá encantado de guiar a sus hijas en el amor a los libros y a los cuentos, que les lleva a los teatrillos de títeres en vez de a los grandes musicales incomprensibles pero "instangraMEAbles", que les anima a ser autónomas al vestirse, asearse, recoger, jugar como toda la vida con muñecos o construcciones, que baila con ellas y que es capaz de tirarse al suelo a hacer el ganso, con sentido del humor y con tranquilidad ante los inevitables defectos de sus niñas (pataletas, peleas a gritos, indolencia al recoger…). Una conversación entre dos personas que sabemos que estamos en el mismo lado: a favor de la infancia en un equilibrio de ternura y firmeza, de escucha a sus necesidades pero de exigencia de respeto al prójimo. Cosas tan de cajón como que un niño necesita parque y no pantallas. Pues todo esto, que es de sentido común, ha dejado de ser "normal" en nuestra sociedad pera ser "excepcional". Pero no por ello deja de ser Sano y sumamente satisfactorio. No es cómodo educar a un niño sino agotador, pero es muy gratificante contemplar el resultado: ciudadanos equilibrados y creativos.

Mi clave para no tirar la toalla como educador: una visión taoísta que acepta las dos caras, positiva y negativa. Si hay cinco personajes maleducados, hay que buscar a las otras cinco personitas que sí reflejan una educación nítida por sus familias, que son curiosos, entusiastas y amables con los demás. Y generar un ambiente de aprendizaje y juego que hace que la otra mitad de la clase, la tibia intermedia, abandone la actitud indolente para disfrutar de una convivencia donde se da el Buentrato y donde crecemos todos, también su maestro que sigue aprendiendo y sonriendo con gratitud por una profesión tan útil.

SENTIDO COMÚN