domingo, 5 de julio de 2026

Vuelos dialécticos

El primer encuentro acaeció en el río, la recuerdo azul radiante, sosteniendo su cuerpo naciente pegado a un junco rodeado de gamonales, sus alas resplandecieron tras una hora que duró la metamorfosis, y el sol encendió hebras azules en el agua de la tarde.

No puedo hablar de las libélulas sin habitar el mundo de la realidad poética, la verdadera realidad palpable. ¿Dónde se halla la fuente en la que aprendemos a caminar por este mundo tan caótico, si no es en la observación de los fenómenos naturales?

Lao Tse dijo una mañana en la antigua China: Mirad cómo la libélula pasa la mayor parte de su vida en el agua, cuando sale se aferra a una planta del estanque para reventar su vestido viejo mientras nace el nuevo. Así se origina el pensamiento, primero permanece en un medio líquido, luego se abre no sin dolor, como la semilla. Y vuela.

Otro día, Leonardo da Vinci, gran amante y observador de libélulas, inspirado en el movimiento asimétrico de los dos pares de alas, dibujó “El hombre de Vitrubio” con las extremidades duplicadas, observación que realizó debido a su gran capacidad visual y a los cientos de horas que dedicó a mirar a esos seres alados tan extraordinarios, así comprendió la anatomía humana al comprobar la asimetría del movimiento y el ritmo de las alas delanteras y traseras de tan bellos insectos.

Siglos más tarde, en la sala de lectura del Museo Británico de Londres, Marx pensaba en la mísera vida que llevaban los obreros ingleses, con los que convivió en los barrios más pobres londinenses. Su corazón empático solicitaba el modo de cambiar esa situación. De nuevo, el estudio del ciclo vital de los insectos abrió un camino en el pensamiento, los cambios que experimentan en sus diversas fases son los mismos que se suceden en la sociedad humana. Marx aprendió e imitó en sus manuscritos la vida de las libélulas, el constante fluir del cambio, la dialéctica entre el movimiento y la quietud, la búsqueda del equilibrio natural de las especies. Demostró que la verdadera riqueza está en la necesidad humana de manifestarse con todas sus capacidades y en el apoyo mutuo entre los seres.
Diseccionó con un bisturí la historia de las sociedades humanas, se ayudó de la contemplación de la estructura visual más compleja del reino animal, los ojos de la libélula, esos dos órganos grandes, de visión dividida, formados por miles de lentes que enfocan al cielo al mismo tiempo que al suelo, mostrando cómo el todo es mayor que la suma de las partes y confirmando las contradicciones que existen en la naturaleza.

El mayor acierto en el encuentro de Marx con las libélulas se halla en el hecho de que la vida de éstas (como la de las mariposas, abejas y otros insectos) encarna las leyes de la dialéctica materialista de forma integral, el cambio y el movimiento, la transformación, la integración y lucha de los contrarios, las tensiones dentro de los fenómenos naturales. Al salir del agua, donde la libélula estuvo en forma de larva, romper su exoesqueleto y renacer como adulta, lo hace con tensión, negando la primera forma de vida, como una muerte y un renacimiento, como hacen las sociedades humanas en busca de la emancipación.

La naturaleza es la escuela continua para enseñarnos la dialéctica, todo se mueve, todo es cambio. La planta muere y produce semillas en una especie de negación, lo viejo muere y nace lo nuevo. El latido del corazón es otro ejemplo dialéctico entre la tensión y la relajación, dos fuerzas contradictorias que mantienen vivo el organismo. Y en otros campos, el agua cambia cualitativamente al aumentar o disminuir la temperatura (se hace vapor o hielo). El fuego se origina cuando el calor produce dentro de las hojas un movimiento desorganizado de los electrones. Dos átomos de oxígeno nos hacen respirar, pero tres átomos lo convierten en ozono. Es el principio de la transformación de la cantidad en calidad, otra ley de la dialéctica materialista.

En palabras de Engels: «Toda la naturaleza, desde sus partículas más minúsculas hasta sus cuerpos más gigantescos, desde el grano de arena hasta el sol, desde el protozoo hasta el hombre, se halla en estado perenne de nacimiento y muerte, en flujo constante, en movimiento y cambio incesante» (Engels, en Dialéctica de la naturaleza).

El estudio de las contradicciones habidas en el mundo natural se repite en el mundo de los humanos como un fractal. Es lo que Marx y Engels observaron, y esta originalidad convierte al marxismo en una verdad científica, en un método asociado a la naturaleza viva, alejado de cualquier visión metafísica.

Si sabemos que en la naturaleza todo está vinculado, si ningún fenómeno se da aislado, si el mundo se halla en constante cambio y transformación, siguiendo la ley dialéctica del desarrollo y del movimiento que extingue lo viejo para que renazca lo nuevo, esto quiere decir que los sistemas sociales no son eternos, que la explotación, la propiedad privada, la mercantilización de la vida, no son eternas, que cuando nos dicen “siempre fue así”, o “no puede ser de otra manera”, como argumentos para mantener el orden impuesto, nos están haciendo tragar con ruedas de molino.

Ruedas de molino como la de intentar convencernos que la mercancía es un hecho natural. ¿Cómo va a ser natural considerar a los seres vivos, a los productos que crean y a las necesidades que poseen, como un objeto “endemoniado y fantasmagórico” (en palabras de Marx) que se compra y se vende, ignorando que liberar la conciencia de todo fantasma es el más bello logro de la especie humana?

¿O cómo va a ser natural la división del trabajo que impone a los seres humanos actuar de forma contraria a su naturaleza, en un círculo del que no puede salir? ¿No es más acorde con la libertad humana (también en palabras de Marx) “poder por la mañana cazar, por la tarde pescar y por la noche apacentar el ganado, y después de comer, si me place, dedicarme a criticar, sin necesidad de ser exclusivamente cazador, pescador, pastor o crítico, según los casos”?

Muy lejos quedan todas las refutaciones de los adeptos a cualquier disciplina incorpórea, inmaterial. Porque todo es materia, desde la luz hasta los procesos mentales. De poco sirven los gritos y las tergiversaciones hechas por las diversas iglesias, desde el neoliberalismo hasta cualquiera de las religiones. La física cuántica confirma lo que Marx y Engels intuyeron hace más de siglo y medio. De ahí la importancia del método dialéctico para comprender y explicar la realidad social que nos rodea, las contradicciones, la lucha de contrarios (lucha de clases), las tensiones entre los grupos contrapuestos.

Si Lao Tse, Leonardo da Vinci, Marx, Engels y las libélulas, y tantos seres del mundo vegetal y animal, nos están hablando de la vida, ¿entregaremos nuestros oídos a la cochambre de cualquier teoría negacionista de la propia vida? No soy optimista, pero sí creo en la vida, y por ello guardo la esperanza de que la sociedad actual se renueve, cuando imitemos la visión de la libélula, y los palos puestos en las ruedas que impiden el normal desarrollo social se nos hagan visibles para romperlos, como hizo la libélula con su exoesqueleto el día que me deslumbró su luz azul brillante.

Eirene

sábado, 6 de junio de 2026

BRICS O BROKEN

Durante años pareció como si el poder omnímodo de Occidente y especialmente de los Estados Unidos sobre el planeta estuviera resquebrajándose. Estaban surgiendo estructuras alternativas al FMI, al Banco Mundial, a la OTAN, tales como el Banco para el Desarrollo, dirigido por la anterior presidenta del Brasil, Dilma Rousseff, a la vez que numerosos países del África y de América Latina se alejaban de la órbita de Estados Unidos, acompañados por la correspondiente satanización de sus respectivos gobiernos por parte de los medios de propaganda occidentales –o sea, prácticamente todos–, e incluso el dólar estaba perdiendo parte de su papel como divisa internacional preponderante, con una importancia cada vez mayor del yuan. Cierto que los BRICS nunca se habían definido a sí mismos como un poder alternativo o enfrentado al yanqui, pero los hechos hablaban por sí solos. El FMI corría el riesgo de perder al menos parte de su poder para influir en las decisiones de otros países. Más inquietante todavía, el club de los BRICS incrementaba sus miembros con cada nuevo año.

Todo aquello generaba ingentes problemas que los think-tank estadounidenses tenían que confrontar de alguna forma. El hecho de que la economía real de China superase a la norteamericana ya en el 2014 y que Rusia fuera poco a poco saliendo de su postración post-soviética eran todos hechos que suscitaban una enorme alarma. Por no hablar de la impertinencia de los países como Venezuela, Cuba o Nicaragua en el propio continente americano que querían decidir sobre su propio destino y sus propias riquezas naturales sin ser aplastados por la dominación yanqui.

La tarea de reconquista empezó ya con el caduco presidente Biden, tan añorado ahora por el aparato oficialista del Partido Demócrata. Los planes para usar a Ucrania como ariete en una guerra por poderes contra Rusia fueron madurando durante años en los círculos intelectuales del Deep State yanqui. Buscaban aprovecharse de todo el rencor dejado en las mentes ucranianas por el famoso Holodomor, del culto que muchos ucranianos seguían conservando hacia Stephan Bandera, a quien no se veía como el genocida nazi que fue sino como al principal héroe que luchó por la independencia de Ucrania, e incluso de la idea de la supuesta superioridad racial de los ucranianos de origen nórdico frente a los de origen eslavo. Las tentativas por acelerar el odio entre estas dos comunidades étnicas dentro del mismo país se intensificaron con el golpe de estado del Maidán del 2014, momento en el que la supuesta joven democracia ucraniana empezó a tomar los rasgos dictatoriales que se han acentuado de manera definitiva bajo el mandato del actual presidente Zelenski, al que su etnia judía al parecer le exime de responsabilidad del hecho de que prácticamente toda la espina dorsal del actual ejército ucraniano esté compuesta por elementos del famoso Batallón Azov y el llamado Prabi Sector, organizaciones que los mismos países occidentales calificaron como neonazis hasta el mismo inicio de la guerra de Ucrania. El cariz definitivo de esta estrategia lo marcó un informe de la Rand Corporation en la que se planificaba metódicamente todo lo que ha venido ocurriendo en Ucrania hasta el presente, dando por hecho un conflicto armado con Rusia. Joe Biden, cuyo hijo Hunter era un alto ejecutivo de la compañía energética ucraniana Burisma, no tuvo por supuesto el menor reparo en seguir adelante con todos estos planes. Mediante provocaciones muy estudiadas pero negadas de manera sistemática por los medios occidentales, tales como el bombardeo constante de la población civil étnicamente rusa del Donbass, el constante coqueteo con el ingreso en la OTAN e incluso la petición de Zelenski, el gran demócrata que había prohibido doce partidos políticos por su condición de “prorrusos”, de que Occidente pusiera a disposición del gobierno de Kiev armas nucleares, se consiguió que por fin Rusia mordiera el anzuelo y empezara la guerra que todavía está desarrollándose. Este fue un golpe maestro por parte de Estados Unidos. Tras la ofensiva rusa en Ucrania, los lideres globalistas que actualmente gobiernan Europa, por no hablar de los revanchistas alemanes y bálticos más recalcitrantes, encontraron el pretexto perfecto para dejar de comprar petróleo y gas natural rusos y empezar a adquirir gas licuado y petróleo de fracking a precios mucho más elevados, aunque fuera al precio de arruinar, por ejemplo, la industria automovilística alemana y a gran parte de su industria pesada.

Pero hay algo que le puede resultar aún más beneficioso al globalismo, y es sustituir a un presidente gaga y presuntamente civilizado por otro que sea un nazi poco menos que declarado, pedófilo y racista, además de narcisista irrecuperable. En realidad, ese esperpento con forma humana al que se conoce por el nombre de Donald Trump no está haciendo sino hacer realidad los sueños húmedos más delirantes del globalismo y el fascismo más desatados. Si bien el genocidio de Gaza ya llevaba más de un año de desarrollo cuando Biden dio fin a su presidencia, Trump y su inseparable socio –¿o dueño?– Netanyahu supieron llevarlo a los más altos niveles de virtuosismo que es capaz de alcanzar el cinismo. Nunca podremos saber con total seguridad hasta que punto Netanyahu se vale de los archivos de Epstein para condicionar la actitud claramente genocida del frustrado Premio Nobel de la Paz de pelo naranja y embarcar a los Estados Unidos no sólo en una estrecha colaboración con el genocidio cometido por Israel en Palestina y Líbano, sino para iniciar una guerra abierta contra Irán, por cierto, otro miembro de los BRICS. Todo esto aderezado con el golpe de estado perpetrado en Venezuela contra Maduro con la evidente colaboración de altas autoridades de ese país y las constantes amenazas contra Cuba, por no hablar del golpe de estado en Bangladesh que llevó al gobierno al ilustre timador Muhammad Yunus –este sí, Premio Nobel de la Paz–, y la llegada al poder en Siria de los yihadistas de Al-Nusra, la rama local de Al Qaida, convertidos de la noche a la mañana en flamantes demócratas por los medios occidentales, por mucho que estén perpetrando de manera constante tremendas matanzas contra las minorías étnicas y religiosas del país.

Ante todas estas acciones exitosas de la recolonización occidental, cabría preguntarse cuál ha sido la reacción de los países miembros de los BRICS. Y es justamente esta reacción desigual por no decir timorata y/o inexistente la que revela todas las debilidades del bloque. Desde la negativa del presidente brasileño Lula Da Silva a admitir a Venezuela en el seno de los BRICS, entre otros motivos para mantener a Brasil como primera potencia económica de América Latina, al indecente viaje de Narendra Modi a Israel en pleno genocidio de la población palestina con discurso solemne en el Knesset incluido, pasando por los titubeos y cambios de postura constantes de China, que un día poco menos que amenaza al gobierno de los Estados Unidos en diversos frentes como que al día siguiente vuelve a buscar acuerdos comerciales con Washington, que viene a ser algo así como firmar un contrato matrimonial con Jack el Destripador, ya que Estados Unidos sólo respeta los tratados que firma cuando y mientras le convienen. Con Rusia implicada hasta las cejas en la cada vez más incierta guerra contra la OTAN en Ucrania, y con una India que sufre una especie de síndrome de Estocolmo hacia sus colonizadores y genocidas británicos por no hablar de su obsesión islamofóbica, el Deep State yanqui más sus cómplices anglosionistas se encuentran con pocos obstáculos para consolidar su tiranía planetaria, basada en el terror militar, el dominio de internet, el control de la propaganda tanto de Hollywood como de los grandes medios generalistas y los instrumentos financieros y fondos buitres como Blackrock, y la gran banca. Haría falta mucho más esfuerzo y convicción para alcanzar el famoso multilateralismo propugnado por tantos líderes políticos como alternativa al tecnofeudalismo neoliberal por el que Occidente parece haberse decantado definitivamente. En cuanto a Trump, es un peligrosísimo bufón genocida que puede acabar transformando a la república teocrático-financiera macartista norteamericana en un estado definitivamente neonazi, cosa que veremos en los próximos meses en las famosas elecciones de medio mandato estadounidenses. Pero sea quien sea el próximo presidente USA, demócrata o heredero de Trump cuando no el mismo anciano pederasta si sus planes más demenciales tienen éxito, no puede caber duda de que se beneficiara enormemente de la incapacidad de los BRICS para convertirse en una auténtica alternativa de liderazgo global frente al Occidente eternamente colonialista.

Veletri

sábado, 9 de mayo de 2026

UN LATIDO Y UN RELATO: la vida es sólo eso

Acabo de beberme en pocas horas la novela "Stoner" (1963) de John Williams (1923-1994). Magnífica en su sencillez. Varias casualidades: Williams nació en la época de mis padres y yo nací al tiempo que esta novela. Los ojos azules que tanto admira el protagonista Williams (alter ego del autor) Stoner son como los de mi padre y, ya descoloridos, los míos ahora.

Creador y personaje comparten la pasión por la literatura con la Universidad del Missouri como referente, donde ambos fungieron como profesores en una carrera ordinaria al servicio de sus alumnado. La misma labor de jardinero/hortelano que hemos compartido casi todos los miembros de mi familia: sacar lo mejor de nuestros discentes y asumir con serenidad y humildad que esa tarea dará frutos que no llegaremos a ver.

"Stone" significa piedra y "Stoner" se dice de los adictos al cannabis. Otra dicotomía como la del titulo de esta entrada: latido versus relato. Lo material del suelo y de la vida que sostiene frente a lo etéreo de las palabras con la que construimos nuestro mundo solipsista al que a veces achispamos con alguna droga como el alcohol o la maría (en mi caso, no recurro a ella).

A Stoner la considero una obra maestra en su sobriedad. Agradezco infinito que no atufe a yanqui: no lo encubre, sólo se ve como algo circunstancial. La historia podría suceder en Europa o en otro continente sin perder fuerza: la fascinación por la literatura, las formas de afrontar el trabajo docente, las relaciones que fracasan por el bagaje familiar que todos arrastramos, y el regalo de un amor deslumbrante que puede destruirse por unos seres mezquinos y envidiosos.

Yo odio las trilogías: me parecen que estiran el chicle para vender más. Estas 240 páginas son suficientes para contar una vida completa e incluso para ofrecer profundas reflexiones filosóficas como la levedad de la existencia y la autenticidad de los pequeños actos comprometidos.

Un LATIDO es cualquier vida, como mucho cien años fugaces sobre una Tierra de 6.000 millones de años y con 8.000 millones de habitantes humanos. Un RELATO es cada vida. Sin la abstracción, nos limitamos a subsistir. El protagonista lo refleja en el terrón ceniciento que sus padres sudaban por hacer fértil hasta terminar disueltos en él. Serrat nos canta en su "Pueblo blanco": "…si nacer o morir es indiferente". Pero Williams nos hace ver que no es así: la luz que proyecta sobre un anodino y peculiar profe de literatura nos lo muestra tan heroico Como Aquiles o Alejandro Magno. De nuevo se borra la frontera entre fantasía y realidad:
– "Estamos hechos de la misma materia con la que están hechos los sueños" dice Shakespeare en La tempestad (1611). Igual mensaje que Calderón, su coetáneo.
– "Es del material con que están hechos los sueños" se dice de El halcón maltés (película de 1941).

Tan fugaces son una rosa como un pedo. La primera embellece la literatura desde la Antigüedad y da sentido al aroma real que percibimos en cada rosa concreta. Los pedos apestan desde un ascensor hasta agravar el cambio climático… los del vacuno.

Jamás nadie encarnó tan grotescamente esta frase de Shakespeare en Macbeth como Trump y Netanyahu: "La vida no es más que una sombra que camina, un pobre actor que se pavonea y agita durante su hora en el escenario y luego no se le oye más. Es un cuento contado por UN IDIOTA LLENO DE RUIDO Y FURIA que no significa nada".

John Willians estuvo en la Segunda Guerra Mundial, y hace que su personaje contemple desde su pequeña universidad del medio oeste americano cómo cada una de las guerras mundiales arrasa con generaciones. No sólo hay víctimas, sino que se mata la esperanza en los supervivientes del frente y de la retaguardia. Todos perdemos confianza en el género humano simplemente siendo espectadores de ese horror generado por élites ambiciosas y supremacistas.

El protagonista de la novela se ve inmerso en una lucha mucho más sórdida, frente a un ególatra miserable y rencoroso. Y precisamente esas son las batallas cotidianas que destrozan la convivencia, los Egos que pudren las organizaciones y minan las energías de tantas personas hasta hacerles dudar del sentido de la vida. Al final, ¿es un héroe o una víctima?…, es un actor que hizo su papel, honestamente, y dejó su aroma en su alumnado. Nada más, nada menos.

Sentido común

lunes, 6 de abril de 2026

GENERACIÓN DEL 2000

ME DUELE ESPAÑA era el lema de los literatos del 98. A raíz del mazazo que supuso la pérdida de las últimas colonias a manos de los yanquis (Cuba y Filipinas, además de Puerto Rico), la sociedad española se vio en toda su decrepitud: pobres, indolentes y sin haberse subido a la revolución industrial salvo Bilbao y Barcelona.

Ahora no sólo nos duele España, cada una de las 17 comunidades, sino que Europa se ha convertido en un dolor de cabeza terrible que nos quiere endeudar para comprar armas al matón Trump y que habla de "sacrificar a nuestros hijos" en el frente de Ucrania y para ello pagan a los jóvenes una formación militar que acabará en un saco de plástico negro cubierto por un trapo que llaman bandera. A la ciudadanía europea nos duele el bolsillo pagando la energía yanqui al triple de la que venía por el NordStream, volado por la OTAN. A los trabajadores europeos nos duele que las pocas empresas que quedaban en Europa marchen encantadas a USA para evitarse aranceles, impuestos y disponer de energía barata que no importa que sea fracking contaminante de aguas, nuclear o puro y duro carbón.

Nos duele en el alma que Israel dé el cante en Eurovisión con 70.000 asesinatos y vomitamos ante los argumentos de la mayoría de los lameculos al Sionismo cuando no dudaron en expulsar a Rusia.
La lista de DOLORES MUNDIALES es enorme: los 100.000 zombis que fallecían por el fentanilo en USA y han disminuido un 30% por una sensata política de reducción del daño (Cómo EE.UU. ha logrado reducir su epidemia de muertes por fentanilo).
Los esclavos del coltán en Congo, de los diamantes en Sierra Leona, del oro en Brasil. Las maquilas en Latinoamérica y en el sureste asiático, en Turquía donde se explota a los kurdos. Las putas guerras de las que ni siquiera estamos al tanto, que enriquecen incluso a Arabia Saudí como intermediario impune (el disidente periodista Khashoggi fue asesinado y descuartizado en el interior del consulado de Arabia Saudita en Estambul en 2018).
Antes del 11-S del 2001 ya teníamos varias asignaturas pendientes cuyo examen final lo dejamos para 2030 y estamos peor que entonces en TODOS los indicadores salvo el agujero de ozono. La lista de nuestros DOLORES PLANETARIOS va desde el Cambio Climático a la Contaminación de tierra, mar y aire; a la extracción de recursos que la Tierra no puede regenerar al año. Y parecemos no ver el derretimiento de los glaciares, la extensión de los veranos a cinco meses tórridos (de mayo a septiembre). Ingerimos microplásticos sin pensar.

A muchas personas nacidas en este Tercer Milenio se les ha logrado anestesiar tanto dolor: basta manipular su atención para que sea más importante el nuevo cantante, el influencer, el youtuber que las estrecheces de sus propios vecinos. Y los papis helicóptero se jactan de esforzarse en que "no sufran sus hijos", que se diviertan, que "sean felices" cual hámster rodeado de comida y algodones. Afortunadamente hay jóvenes que Abren los Ojos, que cuestionan un Sistema piramidal donde la clase media se va precarizando, donde la riqueza se concentra en pocas manos y el lumpemproletariado va generando un rencor sordo porque no es cierta la igualdad de oportunidades.

LOS PARALELISMOS DE LA GENERACIÓN DEL 98 CON LA GENERACIÓN DEL 2000:

- En el XIX se hablaba de la Decadencia moral y espiritual, la falta de valores y la apatía del pueblo.
En el XXI, la apatía del pueblo es generalizada, por más que un 10% se movilice por causas justas. El Valor es el Dinero, y comprar barato es lo que marca el comportamiento de la gente: supuestos izquierdosos recurren a Amazon a pesar se saber que hunde el mercado de proximidad, a Shein por más que esclavice y contamine con productos de usar y tirar. Era inevitable que la Moral Católica resquebrajara su máscara que escondía a pederastas y exigía sumisión ciega a los feligreses. Sobre la espiritualidad, creo que hay que sustituirla por un sentido humano de Trascendencia, sin Mas Allá de la inexorable muerte sino más allá de lo cotidiano, y eso es el Arte y la Ciencia, la convivencia de las gentes y la armonía con la Naturaleza.

- En el XIX se hablaba de atraso económico y social. Pobreza, analfabetismo y falta de modernización.
En este XXI, tenemos a un 30% de nuestros niños en riesgo de exclusión social. Parecido porcentaje de los incapaces de entender una noticia de periódico (analfabetismo funcional). Nos creemos modelnos porque tenemos móvil, pero nunca hemos alcanzado el nivel cultural de Europa en música, en bibliotecas, teatro, lectura ni siquiera en participación ciudadana.

-En el XIX cuestionaban la centralización del poder y la falta de cohesión entre las regiones.
En este XXI el Poder está centralizado en el poder Económico, que no está en Madrid sino en la Bolsa de NewYork: son los dueños mayoritarios de cada una de las empresas del IBEX-35 y de tantísismas otras en cualquier sector que resulte rentable: sanidad, educación, vivienda…
Ya no hay regiones, y las comunidades autónomas están tensionadas porque las zonas ricas consideran que la redistribución de la riqueza es un lastre, por más que su crecimiento haya sido gracias a toda la población española: mano de obra, infraestructuras y consumo.

SOLUCIONES QUE PROPUSO LA GENERACIÓN DEL 98:

- Regeneración cultural y Educación: sin duda la educación es el motor de desarrollo de un país. Finlandia sería el modelo pero el PP ha torpedeado todo Pacto social en ese sentido.
(El PP tumba el pacto educativo enrocado en sus exigencias iniciales)

- Modernización económica: industrialización. Lo que se logró en el XX se perdió por la deslocalización de la producción en China y muchos otros países y debemos revertirlo. En vez de enviar empresas a USA, fabricar el España y para los 50 millones de consumidores de aquí.

- Revalorización de lo español, el orgullo a través de la historia, el arte y las tradiciones autóctonas. España no es toros y fútbol, caza y zarzuela. Tiene una riqueza inmensa, precisamente por su variedad, pero para conocerla hay que currárselo y no tragar las series de tele: hay que leer, hay que ir a museos y escuchar a quien nos explica el significado de una obra o una pieza artesanal, hay que asistir a las manifestaciones culturales con actitud participativa de la fiesta, sin móvil para contar algo a quien nadie le importa.
Dejar de ser espectadores para ser protagonistas, no sacar fotos ni vídeos para implicarse con los cinco sentidos en ese Presente irrepetible, sea un baile o una caminata.

"Cuando tienes Poder, tienes toda esa Responsabilidad" Es algo que los verdaderos liberales del siglo XIX tenían claro, mientras que los Neoliberales del XXI sólo sienten la urgencia de pillar lo máximo a costa de cualquier cosa y personas, y se sienten impunes gracias a la Élite política, jurídica y financiera que les protege. Sucedía con los Borbones y su corte en el XIX y debe dejar de suceder en este XXI. Eso está en manos de la Generación 2000, con toda la ayuda que les podamos prestar para construir un socialismo humanista.
TERCERA REPÚBLICA. NO A LA GUERRA contra Rusia. PALESTINA LIBRE

Sentido común

lunes, 2 de marzo de 2026

La biblioteca de Niscemi

Niscemi es un pequeño pueblo de Sicilia de 24.500 habitantes, de los que 1.500 han perdido sus hogares debido a los últimos temporales que lo han dejado al borde de un precipicio de cien metros, por donde muchas casas se han despeñado y otras, como la biblioteca, mantienen parte del edificio suspendido en el vacío. Los más de cuatro mil libros que contiene esta pequeña biblioteca se hallan en el sótano, lugar de imposible acceso en las condiciones en las que quedó por el deslizamiento, con riesgo de caer al abismo por cualquier mínimo temblor.

Se me antoja una metáfora del mundo actual, también abocado al abismo.

Por otro tipo de temporales, se halla en la misma situación la sociedad actual, y no digamos la cultura, que hace tiempo habita junto a precipicios arriesgados adónde ya nadie puede entrar sin que peligre su vida. El sótano donde se halla la memoria colectiva está ocupado por devoradores dedicados a destruir los relatos, ya no se cuidan de manipularlos o cambiarlos como en otras épocas de la historia, ni se conforman con aplicar el borrado de la memoria (la damnatio memoriae romana), ahora usan técnicas cognitivas que rellenan los cerebros con basura para tapar cualquier agujero por el que pudiese entrar un rayín de conocimiento o salir un recuerdo luminoso del pasado.

A veces minusvaloramos este momento actual, pensando que es solo una anomalía o la historia de un grupo de psicópatas y que después todo volverá a encauzarse. Olvidamos que el tablero donde vivimos se llama imperialismo y la diferencia con momentos pasados es que ahora los dueños del capital tecnológico, los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas, en palabras de J. Dimitrov, están embarcados en una guerra abierta y desaforada, en una dictadura terrorista contra la clase obrera y los sectores más débiles de la sociedad.

Hemos sobrevivido a muchas culturas poderosas y sangrientas, pero la excepcionalidad del momento presente nos está dejando al borde del abismo, como los libros de la biblioteca de Niscemi.

Dicen que un verso puede salvar el mundo (o derrotarlo). Las guerras surgen cuando los poemas dejan de escribirse. Encontrar ese verso que tenga la potencia suficiente es una tarea ardua. En muchas ocasiones un juego o la observación de un fenómeno inesperado generó el interrogante que luego la ciencia resolvió para conquistar los grandes avances científicos y sociales de la humanidad. Si emulásemos a quienes no batallaron tras las dificultades de esos procesos, llegaríamos a la conclusión de que no hay solución posible para una sociedad en la que tener la piel de un tono u otro significa ser acribillado, deportado, humillado, violentado o matado, tengas cincuenta años o seas una criatura. O más cerca de nosotros, una sociedad que expulsa a los ancianos de sus casas poniendo el derecho a la propiedad y los negocios por encima de la dignidad de las personas, una sociedad donde se alquila por 550 euros una cama litera de 90 cm. de ancho por 2 metros de largo, en una habitación compartida entre cuatro personas, para que un trabajador pueda dormir y rendir al día siguiente en el puesto de trabajo que le permita pagar la cama. Esta imagen sola bastaría para provocar una revolución. Pero antes habrán de vaciarse los huecos mentales rellenos de basura de los que hablaba antes para dejar paso a la congoja y a la visión de la esclavitud que la imagen convoca.

Bajando a la arena de los de a pie, que somos los que hemos de encontrar soluciones a la supervivencia de la especie, tendremos que hacer autocrítica. Nos agobia pensar qué hacer, nos arrastra la desilusión, la desesperanza, el escepticismo y hasta a veces se culpa a los más débiles, llamándolos votontos, ignorantes, analfabetos o imbéciles. ¿Qué libros va a leer o qué pensamientos sesudos va a tener alguien que espera con terror la llamada a la puerta de los esbirros que lo deportarán o aquellos cuya única posesión (alquilada) es una cama de 90 centímetros de ancho por 2 metros de largo en una habitación compartida? ¿O una familia cuyo único pensamiento es la llegada del juez al día siguiente para desahuciarla y dejarla en la calle? Quien piense que esto es una exageración o que solo le ocurre a unos pocos, que revise los portales digitales o acuda a los datos reales de las organizaciones antidesahucios. ¿Acaso se preocupan de ellos, como no sea para rascarles el voto, esos partidos (de cualesquiera siglas y de cualesquiera país) que invierten en material de guerra mucho más que en educación o sanidad o que mienten como bellacos cuando por los medios, engolando la voz, afirman no vender armas a países genocidas, o cuando no revelan datos sobre el más de un centenar de vuelos en los que deportan cada año a miles de personas migrantes, como por ejemplo en el estado español?

Buscar una solución para unir todos estos vértices parece pertenecer al mundo de los enigmas matemáticos. Pero ¿y si vamos formando desde el principio un grafo que vaya uniendo los vértices, desechando la desilusión, la decepción, los prejuicios y el lenguaje que hemos ido asumiendo desde los espacios del poder? A veces las soluciones a las grandes cuestiones se encuentran en los arreglos de las situaciones cotidianas o en la mirada hacia las culturas que dejaron un rastro en sótanos como el de Niscemi.

Las culturas que el capitalismo ha ido arrasando (algunas no completamente desaparecidas) podrían ofrecernos una vuelta de tuerca a los análisis impuestos y filtrados poco a poco por los diseñadores del poder. Los mayas utilizaron observatorios sin necesidad de telescopios para describir las posiciones de los astros y calcularon con precisión el año solar. Los puentes colgantes de las grandes urbes del mundo tienen su origen en la red de puentes en suspensión que desarrollaron los incas. Y si pensamos en la medicina, muchas culturas tuvieron herbolarios curativos, no hizo falta una industria farmacéutica milmillonaria y esclavista para sacar del sauce negro el ácido salicílico que les protegía del dolor.

Quizás consideramos absurda la inversión que los Aymara (pueblo precolombino que habita una zona de los Andes entre Chile y Bolivia) hacen de la flecha del tiempo, ellos ven y señalan el pasado (nayra) hacia delante, y el futuro (qhipa) hacia atrás, a la espalda. Nosotros, occidentales, que estamos consumidos por las filosofías idealistas neoplatónicas dominantes, consideramos ese cambio en la flecha del tiempo como un atraso del conocimiento. Pero ¿qué sabemos de la forma del tiempo, de su materia? Para los Aymara el pasado está situado hacia delante, hacia donde pueden ver y del que pueden aprender. El futuro no existe para ellos. A los occidentales, sin embargo, nos obsesiona el control del futuro, el dominio de todos los productos culturales convertidos en mercancía. Hemos olvidado pensar sin apelar a la mercancía. Por eso dejamos suspendida en el vacío la biblioteca de Niscemi.

El poeta árabe Talal Haidar nos recuerda que “hay viajeros que partieron en el tiempo y aún no arribaron”. Considerando que es un lenguaje poético, podemos pensar que esos viajeros vagan por nuestro cerebro y solo el viento los traerá de vuelta. Pero también cabe considerar que esos caminantes pertenecen a colectivos de culturas marginadas que nunca murieron. Algún día tendremos que escuchar sus historias antiguas y quizás sean quienes nos marcarán caminos nuevos para salir de la barbarie.

Ojalá así sea, para bien nuestro.

Eirene

lunes, 12 de enero de 2026

EL QUIJOTE DE LAS MANCHAS

Las jóvenes generaciones no leen El Quijote. En realidad, leen pocas cosas, pero mucho menos una novela del siglo XVII que no puede enseñarles nada. Ni siquiera cómo formatear su móvil. Por supuesto que hay excepciones, pero la mayoría no soportan el abuso de que se les imponga El Quijote como lectura de bachillerato. No sólo es enojoso leer el castellano de la época de Cervantes, sino que verdaderamente ¿cómo vas a comparar al enjuto hidalgo manchego con Spiderman, Superman, el Capitán América, Batman, Los cuatro fantásticos y otros superhéroes llenos de superpoderes y probablemente incluso más reales? A esta mayoría de personas, el sentido del humor cervantino les resbala, o sencillamente no lo entienden ni tienen la menor gana de entenderlo. Y tampoco se les ocurre la idea de que, tal vez, el 90% de la ciencia ficción hoy tan en boga dentro de dos siglos parecerá tan disparatada como lo eran ya en época de Cervantes los libros de caballerías. Pero justamente por eso ya no tiene ningún sentido disfrutar con una parodia de los libros de caballerías, porque la misma burla se ha hecho vieja, razonan ellos.

Luego están los puritanos del wokismo, que no soportan los obvios devaneos machistas y racistas de los personajes de la época, de la misma manera que los woke ingleses persiguen con mucha mayor saña e intensidad a William Shakespeare, acusándole de antisemitismo –¡Qué horror! ¡Antisemitismo!– entre otras muchas cosas. “El mercader de Venecia”, esa obra en la que un mercader judío exige libras de carne humana en pago de una deuda, les parece una calumnia inaceptable dirigida a una comunidad étnica que, como todos sabemos, nunca ha roto un plato. De ahí que algunos en el Reino Unido quieran expulsar los textos shakesperianos del curriculum universitario, algo que probablemente acabarán logrando más tarde o más temprano.

Como España no es todavía lo bastante woke como para que esto suceda, nadie se ha atrevido todavía a sugerir la quema de los libros de Cervantes como sí hizo el famoso cura con los libros de caballerías del pobre Alonso Quijano. Pero eso sí, incluso el Instituto Cervantes anda ya buscando las maneras de reconciliar el Quijote con el feminismo e incluso con la ecología, que sin duda era un tema candente a principios del siglo XVII, cuando la Naturaleza todavía estaba casi intacta. Como una prueba del feminismo de Cervantes se muestra el personaje de Marcela, en la primera parte del Quijote, una mujer que prefiere vivir sola en los montes guiando un rebaño de ovejas a la convivencia con un hombre. De hecho, en la obra cervantina puede encontrarse este ejemplo de feminismo “avant la lettre” como puede encontrarse todo lo contrario, por ejemplo en la novela ejemplar “La fuerza de la sangre”, en la que el final feliz diseñado por Cervantes consiste en una mujer que acaba casándose con el caballero que la ha secuestrado y violado, una solución que posiblemente ni siquiera el más radical de los voxeros de nuestro tiempo se atrevería a defender en público. También se insiste en la supuesta homosexualidad de Cervantes como una manera más de mejorar su pedigrí woke, tal y como se ha hecho en la reciente película “El cautivo”, dirigida por Alejandro Amenábar.

Pero justamente aquí radican las dificultades del presentismo literario; el pretender hacer un juicio moral o intelectual de las obras literarias escritas en tiempos pasados desde la perspectiva de la lógica y ética actuales. ¿Para qué van a interesarnos las epopeyas homéricas si sabemos que todos los dioses de la Grecia clásica eran falsos y los conocimientos y las creencias de los hombres de aquella época eran tan primitivos comparados con los nuestros? ¿Qué sentido tiene leer “La divina comedia” de Dante, cuando ya nadie cree en el infierno, el purgatorio o el cielo? Esta especie de chauvinismo generacional, que sólo valora los productos culturales producidos en el presente y sólo tolera las obras literarias del pasado en la medida en que comulgan con las ideas actuales, impide no sólo examinar desde un punto de vista más crítico la literatura actual, que quizá no sea tan excelente, sino que impide también darse cuenta de las tremendas similitudes entre las épocas pasadas y las actuales a pesar de las apariencias. Por ejemplo, en las novelas de Torquemada de Benito Pérez Galdós encontramos un precedente perfecto del cenagal de corrupción del Madrid de Isabel Díaz Ayuso. Como dice el proverbio francés, “plus ça change, plus c´est la même chose”.

Pero volviendo a nuestro Quijote, las interpretaciones sobre la obra cervantina han ido variando de manera considerable de generación en generación. La que durante dos siglos fue considerada simplemente como una novela satírica y divertida, empezó a ser vista, especialmente por los románticos alemanes, como una especie de reivindicación del idealismo y la utopía. Lejos de ser un personaje digno de chanza, el Quijote debía considerarse como una especie de trágico héroe incomprendido que se rebelaba contra las injusticias e incluso contra los horrores de la modernidad, esa modernidad que había diseñado unas armas de fuego que hacían vulnerable e impotente a cualquier caballero andante, víctima propiciatoria del primer malandrín armado con una pistola.

Tampoco faltan los que ven en el Quijote una metáfora de la decadencia del poder español. El mismo Quijote, una especie de hidalgo parasitario inconsciente de su propia condición social, encarnaría unos valores ya desfasados en la época del Renacimiento europeo y el antiguo soldado Cervantes tendría la suficiente lucidez para denunciar esta situación, aunque fuera de manera metafórica. El libro que hizo reír a muchos españoles de su época sería en realidad una especie de denuncia social bajo la relativamente inocente apariencia de ser una crítica feroz de los libros de caballerías.

Aparte de todas estas interpretaciones, el Quijote también ha tenido sus detractores, como por ejemplo Vladimir Nabokov, quien afirmaba que la novela estaba “ensuciada” por una crueldad física y mental sistemática, tanto hacia el caballero como hacia su escudero, comparándola con una farsa medieval brutal. Además, Nabokov señalaba algunas deficiencias estructurales e incoherencias narrativas bastante obvias, algunas de las cuales ya habían sido señaladas anteriormente por numerosos críticos. Añadía el novelista y erudito de origen ruso pero nacionalizado estadounidense que la historia se desarrollaba bajo un fondo de ficción deficiente. En un momento dado de su curso sobre el Quijote, Nabokov llega a echarle en cara a Cervantes un deficiente conocimiento de la geografía española, un reproche cuando menos sorprendente considerando que Cervantes recorrió infinidad de veces casi toda España dada su profesión de recaudador de impuestos. Borges, por el contrario, se deshizo en elogios sobre la obra cervantina, considerándola una obra de caballerías “rarísima” y de gran complejidad y profundidad.

Sin embargo, personajes mucho más estrafalarios que Nabokov o Borges no se han abstenido en absoluto de dar también su opinión sobre el Quijote. Por citar un ejemplo, existe en Barcelona un tal Ignatius Veletris quien sostiene contra viento y marea que el principal error de la inmensa mayoría de los críticos del Quijote consiste en no tomarse en serio lo que dice el propio Cervantes. Dicho de otra forma: cuando Cervantes dice que su principal propósito es burlarse de los libros de caballerías y contribuir a su desaparición, lo dice de veras. Añade además el bastante desquiciado Veletris que los libros de caballerías estaban en el punto de mira no sólo de Cervantes, sino de un sector importante y muy influyente de lo que podríamos llamar la “intelligentsia” española de la época, que consideraba que las hazañas reales de la conquista de América o del mismo Cid Campeador eran mucho más dignas de leerse que las fábulas disparatadas contenidas en los libros de caballerías medievales. Insiste además el tal Veletris en la importancia, a su juicio esencial, del capítulo XLVIII de la primera parte de la obra, en el que el personaje de un canónigo metido con calzador en los últimos tramos de una novela que en principio no estaba destinada a tener una segunda parte, lanza toda una disquisición sobre teoría literaria y teatral, en la que arremete ya no sólo contra los libros de caballerías, sino también y de manera principal contra las obras de teatro que se apartan de las normas de las obras clásicas con su conocida unidad de tiempo acción y lugar, heredada de la dramaturgia griega. En ese capítulo, según el infortunado y repudiado Veletris, el dramaturgo fracasado Cervantes le dirige unos dardos muy discretamente lanzados bajo la apariencia de alabanza al muy exitoso Lope de Vega, rey absoluto del teatro español de su tiempo, y cuyas obras eran representadas por doquier mientras que Cervantes ni siquiera conseguía estrenar la mayoría de las suyas. En definitiva, los objetivos principales del autor del Quijote, al menos en la primera parte de la obra, no habrían sido otros que, en efecto, hacer una sátira muy divertida y destructiva de los libros de caballerías y ajustar cuentas con su eterno rival Lope de Vega. Los desvaríos del tal Veletris son todavía bastante más extensos, pero por fortuna en la actualidad sólo tienen que escucharlos, muy a su pesar, los enfermeros de la clínica para pacientes mentales en la que actualmente se encuentra recluido. Si bien es cierto que cualquier interpretación errónea del Quijote es una mancha que de alguna manera contamina la obra cervantina, la del tal Veletris además apesta y necesita ser borrada con mucha lejía.

Veletri

domingo, 14 de diciembre de 2025

CINE DE ARTE Y DESMAYO

Se me ha ocurrido una maldad, después de tragarme la Crueldad sin guión de SIRAT y el pastiche elefantiásico del Brutalista. Claro que es la opinión de un mero aficionado al cine.
Mi criterio es como con el vino: me da lo mismo la palabrería del "paso en boca", los aromas de vainilla y el retrogusto exactamente donde amargan los pepinos. Me gusta o no, y luego puedo justificarlo si es porque noto madera, el alcohol no da tufo y la dichosa lágrima… que se cae al pagar el caprichito.
Una peli es una obra completa que me aporta o no durante su proyección y escucha. Después puedo analizarlo con la coherencia del guión o algún giro interesante, con la verdad que trasmiten los personajes en su concepción y en su actuación concreta, etc.

Voy con mi VENGANZA que ni siquiera es nueva, porque Grisson ya sugiere que lo hace en episodio de C.S.I. Las Vegas y hay un libro del 86 "Celia se pudre" de Héctor Rojas Herazo, colombiano. Comparto en primicia mundial mi SUBLIME GUIÓN:

Guión para película WAHSHIYYAH (Crueldad, en palestino)

0. Ni títulos de crédito ni pollas en vinagre: Un cógico QR para quien tenga curiosidad.

1. Un dron sobrevuela una aldea de Cisjordania, primero se ven los olivares centenarios, para hacer bajar la guardia al espectador, pero en seguida se enfocan las precarias casas ya derruidas y a los animales asesinados por los colonos sionistas (COMPROMISO POLÍTICO) Se pasa de una música rock que haría pensar que es un dron yanqui manejado por un hábil chaval desde Tel Aviv, a una tristísima música árabe que nos da a entender que algún/a adolescente palestina está tan desesperad@ que ya no le importa su ejecución cuando le detecten los sistemas de inteligencia israelíes. (ESTO SE ENTENDERÍA EN UNOS POCOS MINUTOS, PERO COMO SOY EL DIRECTOR ME VOY A PASAR TRES PUEBLOS HASTA QUE MIS VÍCTIMAS SE REMUEVAN EN SUS ASIENTOS, QUE SOY UN PROVOCADOR, LEÑE).

2. Como era de temer, las imágenes descontroladas que toma el dron reflejan que quien lo dirigía ya no está vivo (muerto o herido y detenido en la cárcel sionista es equivalente). El dron acaba en tierra, pero escorado, de forma que el enfoque sea original y eso obligue permanentemente a doblar el cuello para percibir el horizonte. Va a caer donde resulta más asqueroso: enfocando a un famélico caballo de labranza destripado y con media cabeza reventada. Todo mamífero nos evoca cierta afinidad, pero es que los equinos en el mundo mediterráneo fueron quienes nos permitieron obtener frutos del campo y luego poder trocarlos a cierta distancia. Incluso un niño que nada sepa de eso ha visto hermosos caballos de exhibición y se ha sorprendido de su porte, de su pelaje y de la profundidad de su mirada. Así que: golpe en toda la boca del estómago, acompañado con un silencio sepulcral, nunca mejor dicho.

3. Ahora empieza lo güeno, güeno. Dejo al dron grabando ese plano unas cuantas horas. Antes el celuloide era caro, tanto para grabar como para distribuir. Ahora todo es digital y podría enviar copias simultáneas a las 200.000 salas de cine que quedan en el mundo… además de a mis incondicionales suscriptores de pago que la han recibido unas horas antes como primicia. El pobre espectador tiene la vana esperanza en que en algún momento se active la cámara rápida y que la putrefacción de la yegua (resulta más cruel que sea hembra porque era doble riqueza para la familia) empiece a percibirse, o que se convierta en momia antes de ser el propio espectador quien quede taxidermizado. Vana esperanza de nuevo…

4. Pongamos que han pasado 10 minutos de silencio acongojante (ya lo era desde los primeros 10 segundos…) y surge el primer cambio. No en la imagen: es el rumor de las moscas que acuden a las partes blandas del cadáver: sabemos por experiencia que la sangre las atrae hacia cualquier herida sin cubrir. Empieza un creciente fragor que no viene de la pantalla, sino de arriba de la cabeza de los espectadores. No son moscas reales, tan desobedientes, sino drones con forma de mosca cojonera que emiten ese ruido a suficiente distancia para no llevarse un manotazo. Pero el asco es atroz: asociamos ese zumbido con unas moscas que se ven poniendo sus huevos en los bordes de cuero del animal ¿agonizante? Venga, otro toque "sutil": es un bicho viejo comprado a un matarife, se le ha matado con sedación mucho más digna que la habitual… pero la "magia" de los efectos especiales puede hacer que pensemos que le queda un aliento de vida. Ya sea con un globo que infle sutilmente sus pulmones o con el tratamiento informático tan aséptico pero tan creíble.

5. La técnica adelanta que es una barbaridad, y aunque sólo han pasado horas de la muerte del animal, podemos permitirnos la licencia poética (necrofílica) de soltar un sutil toque de aroma a putrefacción. Nada que provoque arcadas, sólo esa sensación de sentirse dentro de esa escena de horror donde un animal ha sido asesinado sólo para que sus dueños se MUERAN DE HAMBRE.

Fotograma de la película "Hacia rutas salvajes" (Into the Wild - 2007)

6. ¿Ponemos algo de acción?: Logramos con un cebo previo que un can sarnoso acuda cuando le soltemos desde fuera de plano. Ahí ya hay "nuevo tema", con toda la improvisación del hambre del perro, si se queda o se lleva el cacho que logra desgarrar. Sería el momento perfecto para poner en off la voz de algún ministro de ultraderecha, pero eso supone acabar como el periodista Jamal Khashoggi en el consulado saudí. Mejor no.

7. ¿Han pasado 2 o 3 horas? Lo cierto es que cualquiera tiene ganas de mear, o de vomitar, o de llamar de todo al director, al amigo gafapasta que se la recomendó y al crítico de cine que puso los ojos en blanco ante tanta originalidad y transgresión. Para evitar un absoluto fracaso en taquilla, nada mejor que un HAPPY END: se escucha un hermoso poema palestino, sobre su amor a su tierra milenaria, se sobreimponen las bellas letras árabes sobre la zona blanca del cadáver y se subtitula, para que nadie crea que es un anuncio de matamoscas ni de desinfectante.

PERO LO MEJOR ES MI CONFERENCIA, CON MI PRESENCIA Y MI ADMIRABLE SAPIENCIA:
Vamos a ver, pobres mortales que creéis en los genios del Séptimo Arte del siglo XX, YO SOY EL QUE SOY, Iluminado mucho más que un Sufí y más sabio que Fassbinder, dónde va a parar. Os cuento, tomad nota:

1- Hablo de la Muerte, de la de cada uno de ustedes: de su deseo de estar muertos antes de seguir soportando esta paja mental.

2- Hablo del inexorable paso del Tiempo: de estar pensando ¿cómo pudo sucederme a mí? meterme en un cine en lugar de darme un voltio con los colegas que sólo ven La isla de las tentaciones. Pensar qué de cosas podría haber hecho en estas tres horas de estupor y hastío. Hasta hubiera abierto un libro, con tal de librarme de este truño.

3- Hablo de la Dignidad de los animales, de la yegua, del perro y de las moscas, en el Ciclo de la Vida (hakuna matata o Bruce Lee, a elegir). Las interacciones, toca a cada uno y su magín.

4- Hablo del campo, de los olivos, de la tierra, de las casas, de los tejados, de la puerta, de las paredes, del sucio suelo donde chorrean las tripas del animal… ¿No han apreciado el paquete vacío de tabaco que hemos puesto en plano? Tambien es intencional la lata aplastada de Coca-Cola: evoca la complicidad de colonos y yanquis, qué sutil… Todo es metáfora, todo es evocación, todo sugiere lo que no está y hasta lo que no existe, también.

5- Hablo de la guerra tecnológica con drones y de la violencia ancestral con machetes, hablo de la desigualdad de medios, hablo de una guerra que ya no es televisiva porque cansa y es sucia. Hablo que los seres vivos sufren casi tanto como nosotros, y ya que estamos acorchados ante el horror audiovisuales, os he traído esa presencia de las repugnantes moscas y del hedor de la muerte, sólo dentro de lo que un ser humano puede resistir sin vomitar.

Hasta aquí mis Enseñanzas de HOY. Tengo que reservar sorpresas para cuando me vayan nombrando Doctor Honoris Causa en cada Facultad internacional. Hay muy distintos mensajes que iré pariendo con mi equipo de marketing: sobre Cambio Climático, sobre la economía Capitalista, sobre la Infinitud de las lombrices y sobre la volubilidad del mercado de cryptos. Porque TODO, TODO, TODO está en mi película: lo aprendí de Dalí y le fue cojonudamente.
Así que, señores, puerta que tengo que besarme con ese espejo que hace horas me contempla con arrobamiento… no me extraña, claro.

Sentido común

domingo, 16 de noviembre de 2025

Ciencia y poesía

La primera vez que escuché el cuento del astrónomo ciego, rescatado por Khalil Yibrán de la historia de la poesía árabe del siglo VIII, me asaltó una de las grandes dudas que ocupó mi memoria durante muchos años. ¡Un astrónomo ciego que, poniendo la mano en el pecho, y con la seguridad objetivable de un científico, dice observar y estudiar desde su pecho el firmamento!
En el inicial impacto apelé a la metáfora, esas estrellas que siente en el corazón serían de naturaleza poética, distintas a las materiales que vemos en el cielo. Pero inmediatamente se fue abriendo una brecha en mi pensamiento, ¿no será que estamos hechos de la misma materia que las estrellas y no nos son desconocidas porque nuestros paisajes interiores reflejan fielmente el mundo exterior?

Como inexperta científica, no tengo respuestas acertadas, solo quiero compartir algunas reflexiones sobre lo que somos y sentimos, ese cuerpo que a veces nos pesa y esa mente que nos pesa aún más.
Comienzo con un paseo por el cerebro, para describir los paisajes que todos poseemos, solo algo diferentes en cuanto a los cuidados que le dedicamos. Lo sencillo y lo complicado de dar un paseo por el cerebro es que no hay un principio ni un final, todo está conectado, podemos pasar de unas estancias a otras sin dejar las anteriores (una maravilla para cualquier creador de historias del metaverso).

Cerebelo. Dendritas en células de Purkinge. Reproducción al óleo de J. Rodrigo García

Leyendo aprendí que el cerebro no es una masa sólida continua, como se creía hace tiempo. El gran maestro, Santiago Ramón y Cajal, con sus pocos instrumentos medibles, ya intuyó que nuestro cerebro es un bosque de árboles separados, que forman las redes neuronales (alrededor de cien mil millones de neuronas) con sus ramas y raíces que no paran de comunicarse entre sí unas con otras. Las ramas (llamadas dendritas, en griego “δενδρον” que significa árbol) son las que escuchan y las raíces (los axones, del griego ἄξων, que significa "eje”) son las que hablan. Estos arbolitos que dialogan continuamente se sincronizan para propagar la información por el cerebro y por el cuerpo, pero sin perder la individualidad. A veces algunos pierden ramas, se autopodan para dar paso al crecimiento de otras ramas que emitirán la luz de la que se alimenta el cerebro.

De este modo, cuando aprendemos, hablamos, escuchamos música, sentimos o pensamos, crecen las ramas de las neuronas, se abren caminos en el bosque y las aguas que los pensamientos forman, fluyen creando cauces cada vez más anchos y profundos. Esto se debe a la plasticidad del cerebro, capaz de diseñar paisajes y también firmamentos como el que observa el astrónomo ciego. Nada es metáfora, esos paisajes en miniatura son reales, tocables y hoy visibles con la resonancia magnética.

Pero las preguntas continúan, ¿por qué el ciego señaló con la mano en el pecho para decir que veía las estrellas y las constelaciones, y no señaló el cerebro? El astrónomo seguía guardando más sabiduría que todos los tratados de ciencia, pero había que descubrirla materialmente, desposeyéndola de cualquier atisbo de melancólica sensibilidad.
Si acudimos al lugar del pecho donde muestra su mano, escucharemos el latido del corazón, el que pone el ritmo a la vida. Las nuevas investigaciones nos dicen que vemos un objeto si nuestro cerebro responde a los latidos del corazón. Una ayuda para comprender al astrónomo: su corazón late ante la inmensidad del firmamento y su cerebro responde a esos latidos con la consciencia de formar parte del universo.

El hipocampo. Reproducción en óleo de José Rodrigo García

Una mañana, dejándome llevar por estos pensamientos y por la música del cuarteto “Alondra” de Haydn, mientras observaba por la ventana un cielo grisáceo de los que tenemos bastantes en el Norte, sentía las notas aladas penetrando desde los violines hasta mis venas, iban recreando en mi viejo corazón estelas dejadas por el vuelo de tantas vivencias, alegres y tristes, imaginadas y reales. Sentí materialmente bandadas de aves que danzaban dentro de mí y supe por qué decimos las expresiones: “tengo mariposas en el estómago” o “pájaros en la cabeza”. Son pura ciencia, la más pura de las ciencias. Porque realmente nuestro cuerpo está poblado de elementos que repiten los del exterior, de caminos, ríos, fuentes que emanan sustancias necesarias para la vida, neuronas multiformes que extienden sus raíces para formar el sistema nervioso que nos mantiene vivos.

Seguí en la ventana pensando en lo poco que conocemos lo único que tenemos, nuestro cuerpo, así fui a dar a los rincones de la memoria con ese caballito de mar que navega en el lóbulo temporal, entonces recordé a mi profesora de Ciencias, aquella asignatura tan interesante pero que su método castigador nos hizo tan odiosa, había que aprenderse los nombres y formas de las dendritas en latín, un fallo era un “cero” como una casa. Ahora, sin embargo, necesitaría encontrar aquellos conocimientos guardados en ese caballito de mar. “A ver, dibujad las fusiformes”. Para recordar decíamos en bisbiseo: ”Las del huso de la rueca de mi güela”. “Y ahora dibujadme las unipolares y multipolares” (era fácil, las primeras no tienen ramas en la cabeza, se parecen a la uniprofe, las segundas están llenas de dendritas en la mollera, somos nosotras que nos vamos por las ramas). De este modo aprendimos las formas de las neuronas. Luego estaban las esféricas en los ganglios simpáticos y parasimpáticos (eran para nosotras las neuronas de la risa), también las piramidales, las arácnidas y por fin las “estrelladas”.
Al llegar aquí recordé una información de hace pocos años, investigadores de la Universidad de Notre Dame descubrieron un nuevo tipo de neuronas estrelladas en el corazón, que pueden ayudar a regular la frecuencia cardíaca.
En un milisegundo comprendí por qué el astrónomo ciego podía ver y estudiar realmente las estrellas desde el pecho y sin verlas con los ojos. Porque él conocía la forma estrellada de estas neuronas que tanto tiempo han tardado en encontrar los científicos.

Corte transversal célula eucariota. Imagen de Gael McGill

Este pequeño y limitado paseo por el cerebro para entender el cuento del astrónomo es una invitación al conocimiento de lo que somos: pequeños seres integrados en las grandes redes neuronales del universo.
Dicen unos versos árabes del siglo XII: “A los ojos parecen pequeñas las estrellas y no son ellas quienes engañan, sino nuestra mirada”.

Y ahora viene la mayor: La señora IA.
Miles de personajes destacados, intelectuales, informáticos y personas relacionadas con la inteligencia artificial (también Elon Musk) elaboraron y firmaron hace un año, una carta abierta, desde el Future of Life Institute, con el objetivo de que los laboratorios de IA regulen la carrera descontrolada y el poder de los nuevos sistemas. Extraigo algunos párrafos de la carta, que resultan cuando menos, sorprendentes: “La IA avanzada podría representar un cambio profundo en la historia de la vida en la Tierra, y debería planificarse y gestionarse con el cuidado y los recursos adecuados”.
“¿Debemos dejar que las máquinas inunden nuestros canales de información con propaganda y falsedades? ¿Debemos automatizar todos los trabajos, incluidos los más gratificantes? ¿Debemos desarrollar mentes no humanas que, con el tiempo, nos superen en número, inteligencia, obsolescencia y reemplazo? ¿Debemos arriesgarnos a perder el control de nuestra civilización?”

Más adelante, piden a los laboratorios de IA que pausen inmediatamente durante al menos seis meses el entrenamiento de sistemas de IA más potentes que la GPT-4. Y que esta pausa debe ser “pública y verificable e incluir a todos los actores clave”, recordando que los gobiernos deberían intervenir e instituir una moratoria.

El motivo de la carta, pareciendo ser razonablemente cauto, es sin embargo una tapadera hipócrita, el negocio de la IA mueve muchísimo dinero, es el principal motor del mundo hoy, de este mundo que está creando, además de una nueva y más profunda brecha que la lucha de clases, un sistema de control que se escapa a la atención humana. Porque, a pesar de que se empeñan en decirnos que la IA es solo una herramienta (lo es en parte, no se pueden negar los avances en medicina), es también y sobre todo una forma sofisticada de control global del pensamiento, que nos hace dependientes y sumisos, alejados de la realidad palpable, con un futuro incierto, nada esperanzador. Y a bastantes años luz de la sabiduría humana a la que llamamos poesía y es ciencia, pura ciencia.

Acabo con una cita de Günther Anders a la que llevo dando vueltas unos días: “A los seres humanos les da vergüenza haber nacido en vez de haber sido fabricados”.

¿Con qué resina se pueden pegar las dos partes del texto?
Será con la que entre todos encontremos.

Eirene

lunes, 20 de octubre de 2025

RUINES SIN FRONTERAS: RUINAS DE LOS PUEBLOS

Al cabo de los años, tras las salvajes dictaduras latinoamericanas, supimos fehacientemente que cada uno de esos Tiranos (y también sus eficaces lugartenientes que aportaron sus despiadados cerebros) habían pasado por la Escuela de las Américas.

Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad

No entiendo que, cuando se desclasifican los papeles de la CIA, la gente no queme las calles. Al menos, que desprecie rotundamente a quienes espiaron, sobornaron, amenazaron, torturaron, mintieron, encarcelaron y asesinaron a tantas personas que solo luchaban por los Derechos Humanos. Esos bichos no lo hicieron por Ideales distintos, sino por pasta, putas y drogas como cualquier mercenario, aunque esta vez de "alto nivel" porque incluye la sensación de Poder contra millones de seres humanos.

En 1971, un hombre filtró a varios periódicos, como The New York Times y The Washington Post, miles de páginas de documentos secretos del gobierno de Estados Unidos. Los documentos se conocieron como los Papeles del Pentágono, un estudio sobre la participación política y militar de EE.UU. en Vietnam, entre 1945 y 1967, realizado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Las más de siete mil páginas del estudio secreto revelaban que el gobierno sabía, desde el principio, que era poco probable que se pudiera ganar la guerra en Vietnam y que continuarla solo conduciría a más bajas. También señalaban que el gobierno anterior de Lyndon Johnson había mentido al Congreso y al pueblo estadounidense sobre el estado de la participación de su país en Vietnam. Cuando The New York Times publicó el primero de sus reportajes al respecto, la administración del entonces presidente Richard Nixon solicitó una orden judicial para impedir que se divulgaran más documentos y lanzó una cacería de la persona responsable de la filtración. Pero la Corte Suprema de Justicia dictaminó que la publicación estaba justificada y los reportajes se reanudaron. Dos días antes de ese fallo, la persona responsable de la filtración, Daniel Ellsberg, reconoció públicamente su papel.

Este junio, el presidente de la India se puso "equidistante" entre Israel agresor e Irán agredido. Pero es que el presidente de Egipto se ocupó en reventar la Marcha de apoyo a Palestina: deportó a cada uno de los implicados en ella. Así que asoman en Asia y África gerifaltes serviles a USA y al sionismo, a imagen y semejanza de tantos Uropedos y de algunos Latinoamericanos. La complicidad del PP es vomitiva.

Sabemos que en las Universidades de Élite siempre se han formado los dirigentes de la mayoría de los países del mundo. Creo recordar (seguro que algunos estáis mucho mejor documentados) que incluso Amín Dadá de Uganda estudió en Europa como Arafat de Palestina, Gadafi de Libia y tantos otros.

Pero en este siglo XXI se ha seleccionado un perfil muy distinto al del siglo pasado. El término que se me ocurre es Marionetas sin Vergüenza. Los Payasos sin Fronteras, desinteresadamente, dedican su tiempo libre a alegrar a los niños pobres o enfermos del mundo. En cambio, estas MARIONETAS SIN FRONTERAS dedican sus 24 horas a medrar a costa de los derechos humanos de sus compatriotas: saben que su lucro depende de complacer todos los intereses del Poder.

Hay una jerarquía entre tanto voluntario para besar culos con la esperanza de ascender en la escala de la mezquindad. Planteo tres ejemplos hispanos de entre cientos que sabemos todos:
- Koldo, el matón de prostíbulo, que sabía desde que lo parieron que los héroes mueren y un traidor sobrevive siempre, Por eso grabó a "sus amigos" (yo tengo muy claro cómo le trataría…).
- IDA, la mediocre estudiante de periodismo, que chupaba a Aguirre y a Casado, y parecía la única virgen de corrupción, cuando ha demostrado que es un catalizador de chorizos y dislates grotescos.
- Recordemos a la "santa" Sofía, que se fue harta de cuernos humillantes y su madre griega la mandó de vuelta porque "más vale caviar sin honra que honra y tener que currar como la plebe".

Pero España poco pinta en Europa. Los Presidentes de Gobierno de casi todos los países han sido reclutados en Universidades de élite por los Grandes Fondos de Especulación y allí han pasado una segunda fase de entrenamiento para asegurarse de la absoluta fidelidad al Neoliberalismo más despiadado y despectivo hacia los pueblos, "esa chusma que se conforma con fútbol, pornografía y cañas". Las biografías de Napoleoncito Macrón (empleado del banco Rothschild), del Sionista Ario Merz (industria química y lobbista), del Secretario de la OTAN Rutte (Unilever y Calvé, multinacionales) y la Gran Madame: Ursula von der Leyen (nieta de nazi, servidora fiel de Merkel y ahora con su sierva fidelísima Kallas antirusa compulsiva). Francia y Alemania unidas bajo la bendición de la OTAN y con la complicidad de la Borderline. ¿Miramos a Starmer, el anglosajón traidor al Laborismo?: empezó en Derechos humanos pero ascendió a Director del ministerio Público, por lo que fue el primer laborista nombrado Sir… ¿apestoso, preocupante…?: profético, porque ese antiguo abogado de DDHH ha decidido recortar dinero de los desfavorecidos. Son 7.000 millones de euros para aviones, submarinos y armas nucleares en vez de atender a millones de personas: DISFRUTEN LO VOTADO.

Con tanto Personaje alto y aparente, culto y elegante, me viene a la cabeza la canción de Serrat: "Algo personal", de 1983. No aprendemos, probablemente porque el Poder se empeña en que olvidemos la Historia y así repetirla, de manera cada vez más sórdida, grotesca y peligrosa para nuestra superviviencia como pueblos y como Humanidad en su conjunto:

Probablemente en su pueblo se les recordará
como a cachorros de buenas personas
que hurtaban flores para regalar a su mamá
y daban de comer a las palomas.

Probablemente que todo eso debe ser verdad
aunque es más turbio cómo y de qué manera
llegaron esos individuos a ser lo que son
ni a quién sirven cuando alzan las banderas.

Hombres de paja que usan la colonia y el honor
para ocultar oscuras intenciones.
Tienen doble vida, son sicarios del mal.
Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Rodeados de protocolo, comitiva y seguridad
viajan de incógnito en autos blindados
a sembrar calumnias y a mentir con naturalidad,
a colgar en las escuelas su retrato.

Se gastan más de lo que tienen en coleccionar
espías, listas negras y arsenales.
Resulta bochornoso verles fanfarronear
a ver quién es el que la tiene más grande.

Se arman hasta los dientes en el nombre de la paz,
juegan con cosas que no tienen repuesto.
La culpa es del otro si algo les sale mal.
Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Y como quien en la cosa, nada tiene que perder,
pulsan la alarma y rompen las promesas.
Y en nombre de quien no tienen el gusto de conocer
nos ponen la pistola en la cabeza.

Se agarran de los pelos, pero para no ensuciar
van a cagar a casa de otra gente.
Y experimentan nuevos métodos de masacrar
sofisticados y a la vez convincentes.

No conocen ni a su padre cuando pierden el control
ni recuerdan que en el mundo hay niños.
Nos niegan a todos el pan y la sal.
Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Vean con qué destreza esos tahúres de postín
reparten juego con cartas marcadas:
"Nada por allá, nada por aquí",
Visto y no visto y nos la meten doblada.

Tienen más de un problema para cada solución.
Sin que te enteres te roban los calzones
y luego te dicen que toca apretarse el cinturón
cuando en la bolsa caen sus acciones.

Hijos del demonio, no tienen otro dios
que la codicia, ni más ley que el mercado,
ni otra enseña que la de curso legal.
Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Algo está cambiando: las calles se llenan contra las guerras y el Genocidio y casi todos los Estados reconocen a Palestina, por pura dignidad. Son gestos en DEFENSA PROPIA: no queremos arruinarnos comprando armas ni que nuestros hijos vayan con la OTAN a una picadora de carne. Necesitamos otros gobernantes que apuesten por los Derechos de la Ciudadanía y no sean vasallos del Capital.

Sentido común

viernes, 19 de septiembre de 2025

SUMISIÓN

En la novela “Sumisión” de Michel Houellebecq se describe una Francia dominada por el Islam tras las elecciones presidenciales del 2022, en las que un creciente partido islamista moderado, apoyado por el centro derecha y la izquierda franceses, derrota en la segunda vuelta a la candidata del Frente Nacional. Poco a poco, toda Francia se va islamizando e incluso la Sorbona se convierte en una universidad islámica en la que los profesores practican la poligamia y gozan de excelentes salarios. A todo esto, los judíos han emigrado todos a Israel y las mujeres ya no llevan minifaldas por las calles sino conjuntos de blusas largas y pantalones. La novela, como casi todas las de Houellebecq, desató una intensa polémica en Francia, ya que además se produjo la desgraciada circunstancia de que su publicación coincidió con el sangriento atentado contra Charlie Hebdo.

Así pues, nos encontramos con una Europa con un complejo de asediada por todas partes. En el interior, es el Islam el que va ganando posiciones día a día, mientras que desde el exterior es Rusia la que supuestamente amenaza esas democracias europeas a las que, según cierta propaganda occidental, está a punto de invadir. ¿Podrá nuestro orgulloso y muy civilizado continente resistir a todas estas amenazas?

El primer empujoncito para conseguir esta liberación vino de la mano de la administración Biden y su voladura de los oleoductos Nordstream, la cual liberó a Europa del “chantaje” que suponía poder comprarle energía relativamente barata a Rusia. Ahora, en pleno ejercicio de su libertad, los países de la UE gastan gozosamente un 40% más –como mínimo– en energía que cuando estaban a merced de Rusia, pero eso sí, están muy contentos de hacerle el gran favor al amigo americano de que las empresas europeas, especialmente las alemanas, o bien tengan que cerrar sus puertas, o emigren a otros países, especialmente Estados Unidos, en busca de precios energéticos más asequibles. Todo sea por la libertad. Y por lo demás, se culpa de la voladura de los oleoductos a Rusia, y a otra cosa, mariposa.

No contento con los resultados obtenidos por la administración Biden, el emperador pederasta Trump ha decidido que los productos europeos exportados a los Estados Unidos debían además ser gravados con un 15% de aranceles a fin de que no pudieran competir con los productos made in USA. La gran luminaria Ursula von der Pfizer, actual presidenta de la Comisión Europea, más sus adláteres, decidieron en el acto que aquel era un acuerdo excelente, aunque se les impusiera también a los europeos unos gastos de 750.000 millones de dólares en compra de productos energéticos a Estados Unidos en los próximos tres años, 600.000 millones más invirtiendo en empresas norteamericanas escogidas por el propio gobierno de Trump, y unos 500.000 millones más en armamento USA. Aunque probablemente habría sido bastante mejor para Europa sufrir una invasión alienígena como la descrita en la película “Mars Attacks” de Tim Burton, los inefables eurócratas se declararon muy satisfechos con el resultado de las negociaciones.

Siendo esto así, quizá habría que repensar el mismo concepto de sumisión. ¿Las prácticas sadomasoquistas no deben ser consideradas como sumisión ya que se hacen con el pleno consentimiento de la persona sometida? ¿La humillación y la degradación no importan cuando las inflige alguien a quien consideramos superior? ¿Acaso será el Marqués de Sade el auténtico inspirador de los textos fundacionales y los acuerdos firmados por la UE?

Claro está, no se puede permitir que Rusia extienda su tiranía a todo el continente y que al final nos obliguen a todos a aprender ruso, como nos previno el siempre clarividente Mark Rutte, actual mandamás de la OTAN y gran lameculos del imperio occidental. Pero lo más chocante es que toda esa magna empresa se lleve a cabo renunciando por completo a toda iniciativa realmente europea, puesto que ya ha quedado claro que incluso las armas necesarias para proteger al régimen mártir ucronazi de Kiev serán de fabricación estadounidense pero pagadas con dinero europeo, con lo cual es de suponer que las propias fábricas de armamento europeas queden absolutamente abandonadas y/o arruinadas, a no ser que el presupuesto dedicado a armamento absorba no ya el famoso 5%, de por sí insostenible, sino cotas verdaderamente demenciales del presupuesto de cada estado. Pero del mismo modo que en los años de la pandemia se sacrificó a la industria farmacéutica europea en favor de compañías como Pfizer o Moderna, sin intentar siquiera elaborar una vacuna propia contra el covid-19, ahora esos eurócratas mayormente alemanes, de la Europa del norte y bálticos, han decidido cortarle el pescuezo también a la industria militar propia.

Pero como siempre, las élites europeas son magistrales en todo lo referente a ocultar los problemas de fondo, lo que nos retrotrae a la novela de Houellebecq. La numerosa población musulmana de Francia es una secuela de su larga etapa colonial, a la que los diferentes gobiernos franceses nunca han sabido renunciar del todo. El hecho de que actualmente estemos asistiendo a los últimos estertores del imperio colonial francés, con países como Níger, Senegal, etc., rompiendo sus lazos económicos y energéticos con la metrópoli, como muchos años atrás hiciera Argelia, no hace sino exponer de manera más evidente todavía hasta qué punto los países occidentales crean sus propios problemas. Y ello tanto en el terreno geopolítico como en el económico, social y cultural.

¿Se cumplirá algún día la predicción de Houellebecq en su novela? Considero que es muy poco probable, no sólo por la fuerte reacción xenófoba que se está produciendo en casi todos los países de Occidente, sino también porque no necesariamente todos los musulmanes habrían de querer ese estado musulmán del estilo sharía. De hecho, ha sido siempre el mismo Occidente el que más ha acosado y hostigado a cualquier país musulmán que emprendiera un camino hacía el laicismo. Mossadegh en Irán, Nasser en Egipto, Gadafi en Libia, Assad en Siria, el gobierno laico de Afganistán, y otros muchos son los ejemplos de que cuando en el mundo islámico ha surgido algún gobernante laico, ha sido objeto de interminables campañas de acoso y derribo por parte del bloque anglosionista y sus cómplices europeos. Occidente siempre ha preferido el islam más oscurantista a cualquier gobierno que pusiera en peligro sus privilegios coloniales y los beneficios de sus compañías petroleras. De ahí que, para Occidente, haya dos tipos de islamismo radical; el bueno y el malo. El bueno lo encarnan los camaleónicos ISIS y Al Qaeda bajo sus distintas etiquetas, el malo es el de Irán, Hamás y los Hermanos Musulmanes. Los “yihadistas moderados” que han usurpado el poder en Siria –casi de inmediato reconocidos y aupados por la UE y USA–, sumiéndola en un auténtico baño de sangre, son el ejemplo más caricaturesco pero a la vez más genuino del Islam que le gusta a las élites occidentales.

Existe, sin embargo, otro factor que pudiera dar cierta verosimilitud a la fábula de Houellebecq. En efecto, los europeos cada vez tienen menos descendencia, con lo cual la población inmigrante y sus descendientes adquieren un mayor peso demográfico. Sumergidos por el propio sistema neoliberal en una cultura que combina a la perfección el hedonismo, el turismo de alpargata, el consumismo de todo a 1 euro y la precariedad más agobiante, junto al lavado permanente de cerebro y la desinformación absoluta a través de los medios de intoxicación de masas, o MSM (Main Stream Media, medios generalistas en castellano), los proyectos de futuro, como por ejemplo fundar una familia, parecen algo muy lejano y de difícil realización. Acostumbrada a la vida relativamente confortable conquistada por sus abuelos, la población asiste entre indignada e impotente al lento pero constante expolio de sus derechos sociales a la par que suenan de manera incesante los tambores de guerra contra Rusia y más allá. Y aquí es donde se manifiesta la plena esquizofrenia del sistema; mientras que se culpa del desmantelamiento del estado de bienestar a los inmigrantes, es imposible prescindir de ellos puesto que no sólo son el ejército de reserva para realizar los trabajos más ingratos, sino también la carne de cañón necesaria para las futuras guerras de la OTAN. Porque esa es la sumisión buena; no la sumisión a los siempre perversos rusos y chinos, o frente a los retrógrados y taimados musulmanes; la sumisión encomiable es la obediencia ciega a las políticas del FMI, OTAN, Blackrock, Unión Europea y los distintos emperadores que se vayan sucediendo en la Casa Blanca.

Veletri

lunes, 11 de agosto de 2025

El vuelo de las grullas

Una izquierda que vaga sombría y desnortada, sin recordar el lugar donde se abren las ventanas, una derecha irracional que va imponiendo su cultura de muerte. Así es el mundo que nos rodea. De nada sirven las consignas que se elevan sobre el pretendido anhelo de “unidad de la izquierda”, muletas para seguir manteniendo el bien comprobado juego sucio de los partidos.

Shakespeare hacia recitar a Ofelia el ofrecimiento de romero para la memoria y trinitarias para el pensamiento. La literatura nos dio en muchas ocasiones la solución a los males personales y sociales. ¿Por qué no abrir los canales del recuerdo y caminar por una senda que se empeñaron en borrarnos, la que nos conducía a un referente, a un sueño que devino en realidad? La temida, la perseguida, la casi olvidada URSS que, sin embargo, dejó sus huellas en muchas otras tierras, como las aves migratorias enseñan las estrategias de sus vuelos aerodinámicos.

Crecimos en un mundo de odio, de mentiras, de historias manipuladas hasta el infinito. No hubo experiencia más cancelada por la propaganda capitalista que la que se hizo con el único estado obrero de la historia. Hasta la izquierda más progresista ha dejado de nombrarlo cuando, desorientada, dice buscar alguna alternativa que nos saque del caos.

No voy a escribir sobre la sucesión de acontecimientos que desembocaron en la creación de la URSS, mi objetivo es desempolvar de la memoria a los protagonistas, nuestros ascendientes, aquellos mendigos que se convirtieron en hombres y mujeres fuertes, como dicen los versos de Miguel Hernández, que consiguieron convertir un país muy pobre y esclavo de los terratenientes, devastado por las guerras civiles, en una superpotencia mundial, a través de una transformación social nunca antes lograda, inspiración de movimientos revolucionarios en todo el planeta. Un país lleno de mujeres y hombres generosos y cultos que fueron capaces de librar a Europa de los nazis y de su máquina de guerra, aún a costa de muchas vidas.

La contribución de la construcción socialista en la URSS hay que verla en relación con la vida de los trabajadores en el mundo capitalista, desentrañando el potencial que posee el socialismo en la mejora y desarrollo de la vida humana, individual y colectivamente. Esta revolución social no se restringe a la conquista del poder político, como hacen las democracias parlamentarias capitalistas. Abarca todos los aspectos de la vida, en un proceso ininterrumpido, es la lucha entre las semillas de lo nuevo contra los vestigios del viejo sistema. Se trata de la formación de unas nuevas relaciones sociales, personales, culturales y económicas, para abolir las relaciones capitalistas de “explotación, desigualdad y guerra” (los tres pilares del capitalismo).

El error de nuestras izquierdas actuales es haber abandonado la esperanza de un mundo sin explotación y haber adoptado, en su desesperación, el reformismo que el sistema le ofrece a cambio de unas migajas de poder político para unos pocos.

Saber que en 1918 el nuevo código soviético desarrolló una red de atención médica para todos, o que eliminó la potestad de los maridos sobre las mujeres, proclamando la igualdad entre ambos, la legalización del divorcio y del aborto como derechos, y la despenalización de la homosexualidad y penalización de su discriminación, nos hace pensar en frutos maduros de una semilla que el viento soviético nos trajo más tarde a los países europeos pero que conseguimos solo en forma de migajas llamadas “estado de bienestar”, ya hoy terminado.

Trabajadoras de la empresa de economía forestal Kondinski. Tiumén. 1964, Víktor Ajlómov

Y si hablamos de derechos laborales, pocas veces se recuerda en los medios que ya desde Noviembre de 1917, en la URSS los obreros trabajaron siete horas diarias, igualando los salarios promedios, los especialistas solo cobrarían dos veces el salario básico, con un sistema de pensiones para ancianos cuya jubilación se estableció a los 55 años para las mujeres y a los 60 para los hombres, con vacaciones anuales pagadas y alojamientos, sanatorios, casas de descanso, balnearios, a disposición de todos los trabajadores, con alojamiento, comida, programas recreativos, culturales, deportivos, tratamientos sanitarios y de rehabilitación”, gratis o casi gratis (por algunos servicios pagaban el 20% del total).

Un profundo impacto cultural y social transformó la forma de pensar de un país tan inmenso, “nacieron cereales, tractores, enseñanzas y caminos”, canta Neruda, al igual que loaron y apoyaron tantos otros intelectuales del mundo aquella epopeya del pueblo ruso, un pueblo que eligió la paz frente al temblor de la guerra en Europa, un pueblo que se atrevió a cantar con Mayakovski un solo en la flauta de los canalones.

En cuanto a logros en educación y desarrollo científico, la labor de Nadezhda Kropskaya junto a su numeroso equipo, fue impresionante, una campaña de alfabetización masiva que alcanzó a las quince repúblicas soviéticas, un sistema educativo gratuito, universal y público, junto a la reconstrucción de las viejas escuelas y universidades, creando además muchas otras nuevas sobre todo en las regiones periféricas que carecían de ellas. Ya quisiéramos nosotros, los europeos actuales, un modelo pedagógico como el que implementaron aquellos titanes de la cultura, una educación holística, integral, basada en la experiencia, en la cooperación y en el conocimiento, alejada de cualquier doctrina religiosa.

La cultura soviética estuvo en la cumbre de las vanguardias, a pesar de las toneladas de basura que arrojó la guerra fría sobre sus producciones artísticas, cinematográficas y de animación, musicales, teatrales, operísticas, literarias y científicas.

Hoy el hambre recorre los países del capitalismo y “la guerra va erizando los caminos” de Europa. Nosotros, los europeos ya no sabemos de revoluciones, los mandamases del capital nos cerraron los ojos, nos cosieron los labios, obstruyeron nuestro olfato y solo escuchamos los mandatos de un altavoz sin cara. Quizás desde alguno de los callejones donde nos deja abandonados esta sociedad tan cruenta, veamos el vuelo de las grullas que en invierno migran desde las estepas rusas hasta Europa, y nos preguntemos de dónde vienen y cuánta tierra se necesita para vivir dignamente.

Eirene

"Zhuravli" (Las grullas). Canción del poeta ruso Kobzon y del músico Frenkel, en recuerdo de la niña de Hiroshima, Sadako Sasaki y sus mil grullas de papel. La dedicaron también a los soldados desaparecidos en las guerras.