sábado, 9 de mayo de 2026

UN LATIDO Y UN RELATO: la vida es sólo eso

Acabo de beberme en pocas horas la novela "Stoner" (1963) de John Williams (1923-1994). Magnífica en su sencillez. Varias casualidades: Williams nació en la época de mis padres y yo nací al tiempo que esta novela. Los ojos azules que tanto admira el protagonista Williams (alter ego del autor) Stoner son como los de mi padre y, ya descoloridos, los míos ahora.

Creador y personaje comparten la pasión por la literatura con la Universidad del Missouri como referente, donde ambos fungieron como profesores en una carrera ordinaria al servicio de sus alumnado. La misma labor de jardinero/hortelano que hemos compartido casi todos los miembros de mi familia: sacar lo mejor de nuestros discentes y asumir con serenidad y humildad que esa tarea dará frutos que no llegaremos a ver.

"Stone" significa piedra y "Stoner" se dice de los adictos al cannabis. Otra dicotomía como la del titulo de esta entrada: latido versus relato. Lo material del suelo y de la vida que sostiene frente a lo etéreo de las palabras con la que construimos nuestro mundo solipsista al que a veces achispamos con alguna droga como el alcohol o la maría (en mi caso, no recurro a ella).

A Stoner la considero una obra maestra en su sobriedad. Agradezco infinito que no atufe a yanqui: no lo encubre, sólo se ve como algo circunstancial. La historia podría suceder en Europa o en otro continente sin perder fuerza: la fascinación por la literatura, las formas de afrontar el trabajo docente, las relaciones que fracasan por el bagaje familiar que todos arrastramos, y el regalo de un amor deslumbrante que puede destruirse por unos seres mezquinos y envidiosos.

Yo odio las trilogías: me parecen que estiran el chicle para vender más. Estas 240 páginas son suficientes para contar una vida completa e incluso para ofrecer profundas reflexiones filosóficas como la levedad de la existencia y la autenticidad de los pequeños actos comprometidos.

Un LATIDO es cualquier vida, como mucho cien años fugaces sobre una Tierra de 6.000 millones de años y con 8.000 millones de habitantes humanos. Un RELATO es cada vida. Sin la abstracción, nos limitamos a subsistir. El protagonista lo refleja en el terrón ceniciento que sus padres sudaban por hacer fértil hasta terminar disueltos en él. Serrat nos canta en su "Pueblo blanco": "…si nacer o morir es indiferente". Pero Williams nos hace ver que no es así: la luz que proyecta sobre un anodino y peculiar profe de literatura nos lo muestra tan heroico Como Aquiles o Alejandro Magno. De nuevo se borra la frontera entre fantasía y realidad:
– "Estamos hechos de la misma materia con la que están hechos los sueños" dice Shakespeare en La tempestad (1611). Igual mensaje que Calderón, su coetáneo.
– "Es del material con que están hechos los sueños" se dice de El halcón maltés (película de 1941).

Tan fugaces son una rosa como un pedo. La primera embellece la literatura desde la Antigüedad y da sentido al aroma real que percibimos en cada rosa concreta. Los pedos apestan desde un ascensor hasta agravar el cambio climático… los del vacuno.

Jamás nadie encarnó tan grotescamente esta frase de Shakespeare en Macbeth como Trump y Netanyahu: "La vida no es más que una sombra que camina, un pobre actor que se pavonea y agita durante su hora en el escenario y luego no se le oye más. Es un cuento contado por UN IDIOTA LLENO DE RUIDO Y FURIA que no significa nada".

John Willians estuvo en la Segunda Guerra Mundial, y hace que su personaje contemple desde su pequeña universidad del medio oeste americano cómo cada una de las guerras mundiales arrasa con generaciones. No sólo hay víctimas, sino que se mata la esperanza en los supervivientes del frente y de la retaguardia. Todos perdemos confianza en el género humano simplemente siendo espectadores de ese horror generado por élites ambiciosas y supremacistas.

El protagonista de la novela se ve inmerso en una lucha mucho más sórdida, frente a un ególatra miserable y rencoroso. Y precisamente esas son las batallas cotidianas que destrozan la convivencia, los Egos que pudren las organizaciones y minan las energías de tantas personas hasta hacerles dudar del sentido de la vida. Al final, ¿es un héroe o una víctima?…, es un actor que hizo su papel, honestamente, y dejó su aroma en su alumnado. Nada más, nada menos.

Sentido común