domingo, 31 de diciembre de 2023

81 AÑOS DE DON ANTONIO DE NEBRIJA

Hay dos Antonios de Nebrija, y ambos muy interesantes. Uno ha trascendido por ser el autor de la "Gramática de la lengua castellana", allá por 1492, la primera publicada sobre una lengua "vulgar". El Antonio de Lebrija de nuestro Blog Coral ha pintado mucho: desde el Palacio Real hasta muchas casas de famosos y las Galerías Preciados de la calle homónima en Madrid.

Sobre Antonio de Nebrija hay mucho escrito, y cada uno conoce las fuentes donde documentarse sobre él. La wiki informa que fue hijo de agricultores judíoconversos con suficientes ingresos para que fuera a estudiar en la Universidad de Salamanca y luego en Bolonia becado por el obispado de Córdoba. Gracias al maestre de Alcántara, Juan de Zúñiga, pudo volcarse en sus estudios filológicos que dieron lugar a su famosa Gramática, que no se reeditó hasta 1744 lo que refleja la desidia española por la difusión del conocimiento.

Nada hay escrito sobre nuestro Antonio R.L, nacido en Lebrija y crecido en un barrio de Jerez. Por eso, en su 81 cumpleaños, merece la pena redactar esta semblanza en su homenaje y también a la generación que nació en los años más duros de la posguerra. Un relato esquemático, porque cada epígrafe daría para un capítulo de una buena novela pero no cabría en el blog. Con la misma inteligencia natural del gramático, nuestro Antonio no tuvo los padrinos que le mantuvieran en la escuela más allá de unos meses donde aprendió a leer con su admirado maestro. Sin duda hubiera llegado lejos, o al menos a ganarse un sueldo sin necesidad de tener callos en las manos.

La familia de Antonio se mudó a Jerez para encontrar de comer, pero el padre falleció y la madre tuvo que dedicarse al estraperlo. Siendo muchos hermanos, desde los 9 años hubo de buscarse la vida. Su primer empleo no podía ser más literario: Lazarillo… de Guadalete, hubiera sido su relato de aventuras y desventuras. Pasar de ganar 2 pesetas a 10 diarias demuestra su habilidad para esa tarea, que alivió el hambre de su familia. Luego, mozo de un aparcero, a cargo de la mula que llevaba la comida y el agua a los jornaleros. Una mula resabiada que en alguna ocasión procuró tirarlo contra los afilados tallos cortados de las biznagas.

Los días de la infancia son muy largos, y el estómago vacío hace que uno busque cualquier forma de llenarlo: sea intentando llevarse unos pavitos (anécdota que ya contó, y que le supuso un guantazo que casi le arranca la cabeza) o rebuscando entre lo ya cosechado por otros, que les llevó a tirarse al río huyendo de la Benemérita y sentir los disparos levantando el agua cerca, para amedrentarles. Subirse a los trenes sin billete y tener que saltar en marcha antes de llegar a la estación de otra población donde encontrar cualquier cosa ingerible o que fuera trocable por comida.

Su adolescencia en un trabajo de hombres que hacían ladrillos macizos de forma artesanal por una miseria, y pasar cobrando un poco más a una fábrica donde le tocaba sacar los ladrillos aún humeando del horno. Anécdotas de novias simultáneas a las que contentar corriendo de una punta a otra de Jerez para llegar a las citas del mismo día. Lógico acabar con anemia, con tanto trabajo y tanto trajín.

Llegaron los 19 años para ir a la mili, la primera vez en su vida de comer caliente a diario. Para cobrar algo más, voluntario al Sáhara español, al Aaiun, de paracaidista que pá eso tenía buena planta y ningún miedo sino al hambre. Pasar una noche en blanco en una guardia en la montaña, oyendo arrastrarse a alguien por la ladera y temiendo ser degollado por un moro, para ver al amanecer que era un saco que se había enganchado en una alambrada. Ser tirador de primera para matar una gacela y dejar de comer bazofia. Robar el agua de la piscina del comandante porque con un litro era imposible sobrevivir. Ya en Alcalá, a punto de licenciarse, ver que al capellán del regimiento no se le abrió el paracaídas y no lo salvó ni Dios.

Al licenciarse de esos años de chinches en África, se tenía derecho a un trayecto en tren a donde se eligiera. Pues a Barcelona, que en los sesenta era "la ciudad de la luz", industrial y culta, en contraste con un país lúgubre agrícola y dominada por el clero preconciliar. El recuerdo del día de san Juan como describe Serrat en su Fiesta: la única noche donde ricas y pobres copulaban sin tasa. Buen pulso y buen ojo con las mezclas, le hicieron pasar de aprendiz a oficial de pintor, con carnet del gremio para trabajar en los estudios de cine donde se perpetraban esas películas anodinas subvencionadas que hicieron millonarios a algunos amigos del Régimen. Tener que dejar la pensión por un asunto con su maestresa, y por fin casarse con su novia del pueblo, traída a Barcelona por la madre de Antonio.

Y la conciencia política y social, de comunista de corazón y anarquista de actitud, fue forjándose viendo cómo engordaban los de arriba y cómo adelgazaban los de abajo. Los tiempos de huelgas llegaron al ver a un compañero recibir un culatazo, no pudo evitar lanzar tal piedra al guardia civil que le rompió unas costillas y tuvo que salir para Madrid antes de la brutal paliza que le esperaba. Pero en Madrid, capital de la construcción y de la especulación, también había que defender los derechos de los compañeros, y la huelga general de Fuenlabrada le supuso acabar detenido "por acercarse a la barricada para quitar algún neumático": el comisario no se creyó que el mechero que llevaba encendido era por echar un pitillo.

Antonio no soporta entradas de más de mil palabras, y quedan en el tintero cien anécdotas más. Pero esta semblanza quiere ser el homenaje a un hombre que vivió una época difícil, que ayudó a levantar el país con sus manos, que dio la cara por sus compañeros, que contra viento y marea cree en la dignidad de la clase obrera y sigue pidiendo UNIDAD de la Izquierda sin discusiones bizantinas sobre galgos o podencos.

Por una vez, os ruego que nos centremos, dos o tres días al menos, en hablar de una generación que nos precedió y abrió caminos a costa de dejarse la piel. Mil gracias


Sentido Común

martes, 26 de diciembre de 2023

UN TEJIDO DE ESPERANZA

El hijo de unos amigos estudia un doble grado de Política, Economía y Filosofía. A sus 21 años siente que sus compañeros de estudios, progresistas, se caracterizan por un egoísmo feroz sin voluntad para cambiar la situación. Pero opina que la generación de su hermana, de 16 años, sí que serán capaces de afrontar y resolver los problemas que han heredado de sus padres y abuelos. Lo afirma desde la idea de que los milenials sólo se han visto afectados "desde fuera" por circunstancias adversas, mientras que los actuales adolescentes ya han nacido inmersos en ellas: ya las tienen incorporadas en su esquema mental y pueden afrontarlas con eficacia y con plena determinación. No es una agresión externa que hace tambalearse a los jóvenes de más de 20 años y buscan salir del paso y volver a su estatus de comodidad egocéntrica. Los adolescentes lo viven como un conflicto sistémico que hay que responder de forma colectiva porque nos va el futuro en ello.

Uno ve muchos elementos desesperantes en esta sociedad: mayores desconfiados, adultos empeñados en acumular, jóvenes agobiados por no poderse emancipar, adolescentes alienados por el reguetón, niños enchufados a las pantallas y bebés que apenas nacen porque pocas parejas se atreven a traerles a este valle de lágrimas de inflación, guerras y mentiras. Ahorro poner el listado de amenazas climáticas, ecológicas o económicas. En mi familia extensa hay de todo como en botica, desde Ninis hasta ingenieros en Singapur y Emiratos, desde alcohólico hasta sanitarios (afortunadamente, no coinciden).

Sobre l@s adolescentes actuales, creo que la necesidad les obligará a abrir los ojos, pensar un objetivo global e ir resolviendo los problemas desde la raíz. Cuando uno siente que no tiene nada que perder es cuando es posible una revolución; mientras uno pretende proteger su comodidad hay poquito que hacer salvo maquillar el Sistema para que nada cambie en el fondo. El ejemplo más obvio es el de las "3 R" del ecologismo: nos hemos conformado con Reciclar envases, pero no Reutilizar la ropa y menos aún en REDUCIR el consumo de energía, de bienes ni de materias primas como el petróleo para plásticos. Ya tenemos esos microplásticos en la sangre, ya sufrimos el cambio climático, ya la inflación ha llevado nuestros ahorros y salarios a niveles de subsistencia endulzada con cañas. Es la hora de transformar. Un adolescente solo es un Pepito Grillo, pero su pandilla puede reforzar sus convicciones y empezar a tomar decisiones positivas que les hagan sentirse poderosos: si sus cambios al reducir el consumo les hace más libres, si sus lecturas les hacen más conscientes, si sus acciones les hacen más solidarios… es un círculo virtuoso que refuerza un tejido social y lo acerca a tantos adultos y mayores que añoran los tiempos en que los vecinos se echaban una mano y los trabajadores se atrevían a hacer huelgas en defensa de los intereses comunes. Hablo de un PACTO SOCIAL, en que los padres nos pongamos de parte de nuestros hijos en su papel de CIUDADANOS en lugar de los Pequeños Dictadores Consumistas en que se han convertido los que tienen progrenitores-helicóptero que les tienen entre algodones, incapaces de afrontar la frustración y el esfuerzo.

El ser humano aprende por imitación porque seguimos siendo mamíferos primates. Si nos ven pegados a la basura de las pantallas, quitar el móvil de los colegios es un gesto que puede hasta perjudicar a los chicos que no tienen dinero para tablets ni menos para i-pads. Si nos ven obsesionados por el dinero, el consumo y la comodidad, es difícil esperar que piensen en el bien común. Si nos ven seguir visceralmente al líder político de nuestra cuerda, su espíritu crítico no se construirá y sólo se guiarán por consignas que les ofrecen los medios de des-información.

La admiración es un motor de la voluntad: no es lo mismo querer emular al alpinista Messner que escaló el Everest sin botellas de oxígeno (acabo de ver que fue eurodiputado por los Verdes de 1999 a 2004) que al Influencer de videojuegos que reside en Andorra para no pagar impuestos. Ver semanalmente el Hombre y la Tierra de Rodríguez de la Fuente no es igual que contemplar el Gran Hermano a diario, o estar al tanto casi en tiempo real de las escabrosidades de La isla de las Tentaciones, que aún hay quien cree que son espontáneas en vez de fruto de un guión perfectamente manipulado al gusto de la plebe.

Décadas antes de Greta Thumber, en 1992, en la Cumbre de Río de Janeiro, una niña de 12 años, Severn Cullis-Suzuki hizo un discurso que nos debería avergonzar no haber atendido diligentemente en estos 32 años de carrera hacia el abismo ambiental.

En España se saben las alineaciones de fútbol (ahora, también femenino) pero no somos capaces de citar ni siquiera nuestros exiguos 7 premios Nobel, de los cuales, 5 de Literatura, será porque vivimos del cuento. Se conocen las miserias de famosos y famosillos, pero no que tenemos en espera la primera vacuna verdadera contra el COVID, mientras se forran aún más las farmaceúticas de siempre. ¿Les suena Hipra, Miñones, o los virólogos Enjuanes o Margarita del Val?

Nuestros adolescentes se creen bilingües pero no saben argumentar ni siquiera en castellano, catalán, vasco ni gallego. Se limitan a repetir los tópicos que se vierten en TikTok. Les cansan las películas de dos horas con una historia definida pero dedican días enteros a consumir series con enredos incoherentes al estilo de los folletines por entregas del siglo XIX o las radionovelas del franquismo. Eso es una parte, porque jamás se ha leído tanto, aunque sea porque es gratis descargar los libros, y nunca se ha tenido acceso a informacióin en profundidad, aunque haya que tener un criterio sólido para no ser mangoneado por los dueños de Internet.

En definitiva: ahora o nunca. Ya hemos visto demasiados negacionistas que se enriquecieron paralizando al pueblo: las tabacaleras que escondieron los informes sobre el cáncer, las petroleras contra el cambio climático, los Neoliberales ocultando la misera social que generan sus políticas. Ahora es el momento de que nuestros adolescentes, con toda nuestra ayuda, defiendan un mundo que se está convirtiendo en inhabitable para la inmensa mayoría de la Humanidad.

SENTIDO COMÚN

martes, 12 de diciembre de 2023

150 LIBROS

Don Diego de Silva y Velázquez con 24 años ya era pintor del rey Felipe IV con sueldo de 20 ducados mensuales enseguida duplicado. Falleció a los 60 siendo aposentador real, un cargo de máxima confianza. Su fortuna por salario, mercedes y venta de cuadros debería ser enorme. El inventario de sus bienes recoge "sólo" 150 libros, un tesoro para la época pero que equivalen a unos 150 Megas (una Biblia alcanza 5 MB). Cuatro siglos después, por 4 €, se vende un pen con 64 Gb que donde cabe casi quinientas veces esa cantidad de datos. La biblioteca de Velázquez

Esta introducción peculiar pretende resaltar que el acceso a la información no supone un paso cualitativo para un ser humano. Ya ni siquiera es cuestión de acumular, como sucedió con los VHS originales o en copias que llegaron a cubrir paredes enteras de hogares para acabar en el Punto Limpio sin pena ni gloria. En la Red está casi todo lo impreso en el mundo, y no por ello hay un mayor nivel de entendimiento de lo que sucede en él.

Una cabeza bien amueblada es una expresión coloquial que tiene una interpretación pedagógica relevante: no se trata de colocar contenidos en la memoria con forma de estanterías situadas en habitaciones estancas (Lengua o Matemáticas, Ciencias o Filosofía...) para que se viertan en exámenes de complejidad creciente, al estilo enciclopedista que lastra la enseñanza hispana, aunque ahora se diga bilingüe. Cada persona construye desde su experiencia, una red de conocimientos dotados de carga emocional vinculada a las sensaciones y a las personas implicadas en su adquisición, desde lo emocional de la infancia a la admiración por el profesor de cualquier etapa educativa. Depende de esos docentes que mantenga esa percepción holística que existía en tiempos clásicos donde la Filosofía natural abarcaba todas las ciencias conocidas y en los que el Trivium agrupaba gramática, dialéctica y retórica. Un ciudadano que distingue los silogismos de los sofismas no deja que se la metan doblada los politicastros a sueldo. Un superador de exámenes tan sólo preguntará cuánto se cobra sin pensar en las consecuencias globales de su trabajo ni de su ocio.

He sacado la imagen de aquí, donde hay un centenar viñetas de humor sobre libros
(Nota del editor).

Volviendo a los libros: su lectura es el diálogo de su autor con cada ser humano. Nada de apuntes del profe ni de reseñas por Internet: un párrafo original tiene necesariamente distintos significados para cada estudiante. Todos tenemos nuestros libros de cabecera, algunos permanecen y otros se ven sustituidos por madurez o por crisis. Supongo que la media sería entre media y una docena: semejante a los amigos que se cuentan con los dedos de una mano a los que añadir un puñado de personas que nos resultaron admirables y nos ayudaron a mejorar. Pero las relaciones personales no se reducen a las amistades ni las literarias a esa gavilla luminosa. Conservamos libros por razón de nuestra formación y trabajo, y otros que apreciamos por las apasionantes historias que nos hicieron vivir en nuestra imaginación. Con ambas categorías ya nos acercaríamos a la centena.

Pero, dependiendo del tamaño de nuestra casa y de nuestro bolsillo, los libros se van acumulando en estanterías o en el trastero: autores u obras por los que tuvimos curiosidad, regalos o préstamos que olvidamos devolver, hasta colecciones de kiosko que captaron nuestro interés. A veces las mudanzas suponen una catarsis para desprendernos de golpe de varias cajas. Aprovechamos el interés de una visita para endilgarle un par, los que les caben en las manos. Inexorablemente, las visitas a la Feria del Libro superan las bajas de los préstamos fallidos. Sólo el recurso moderno al bookcrossing (liberar los libros en zonas transitadas) puede ayudar a diezmar nuestra biblioteca, porque donarlos a los centros culturales hace años que es imposible: sólo aceptan los actuales, porque el resto ocupa mucho espacio y se cubrirán de polvo por el desinterés general.

La imagen de una pila de libros en el contenedor de papel es desoladora: alguien ha desahuciado a sus acompañantes de media vida porque necesita más sitio para su televisión de más de cincuenta pulgadas, o ha decidido redecorar su vida hacia un minimalismo de sofá y equipo estereofónico. Chavales que abjuran de su fantasía infantil o jóvenes que ya no tienen paciencia para leer porque las series se lo cuentan mejor (mentira podrida: frente a la escultura mental que uno moldeó, la pantalla es un artificio diseñado por un vendedor). Con los libros electrónicos supongo que también los adultos tendremos la tentación de ganar espacio en casa, asumiendo la humillación de que nuestros libros adquiridos durante décadas, elegidos uno a uno, sean comprados al peso por una tienda de segunda mano. Ahora se ve que ese negocio se cierra porque a nadie le cabe más libros y porque las ventas no alcanzan siquiera para el alquiler del local. Así, de golpe miles de ejemplares van camino del reciclaje para convertirse en el best seller que dicta Planeta.

"Menos es más": en el proceso de Desaprender, habrá que despedirse de mucho de lo que arrastramos, asumir qué es lastre y ya no un instrumento intelectual. Supongo que un centenar de libros sí tienen espacio en cualquier hogar, y otros cincuenta son los visitantes de paso que nos pueden aportar placer o sabiduría. Un gesto para sentir que, al menos en eso, uno se asemeja al genio de Velázquez. Que ustedes lo lean bien...

SENTIDO COMÚN

lunes, 4 de diciembre de 2023

NORMALIDAD O SALUD

Lo "normal" es lo que hace la mayoría, pura estadística. Lo "saludable" es el equilibrio del cuerpo, de la mente y de las relaciones sociales de cada persona o de un colectivo.

Resulta obvio, salvo para los adolescentes que no han superado el egocentrismo infantil, que lo que sucede mayoritariamente en una sociedad define su propia normalidad, por más insano que resulte. Y decisiones de lo más saludables no son "normales" en muchísimos entornos. Entiendo que son muy sanas las libertades de vestimenta, de constumbres, de opciones sexuales o de opiniones políticas pero la mayoría no son "normales" porque se alejan de la norma establecida por cada grupo social. Un dato: el consumo diario de televisión en España en 2021 fue de 3,5 horas diarias: más de la mitad del tiempo de ocio se dedica a contemplar contenidos muy dirigidos hacia el consumo, la manipulación sociológica o el simple atontamiento de que "enciendo la tele para no pensar". Sin embargo, sólo un tercio de los españoles dedican 2,5 horas semanales al ejercicio físico. El tiempo dedicado a una actividad normal como mirar la tele es diez veces mayor que el invertido en algo saludable como el deporte o el simple paseo tonificante.

Voy a exponer dos perfiles de familias con los que se encuentra el educador, desde infantil hasta el instituto, cuando tiene una entrevista como tutor:

Familia "normal", cuyos hijos pequeños se vieron perjudicados por la pandemia al estar encerrados en casa durante tres meses del 2020, sin acceso al colegio, parque ni naturaleza. Su hij@ es el centro de la casa: "que tenga, al menos, lo mismo que los vecinos", "que no sufra la brusquedad que sufrimos por los maestros autoritarios del siglo pasado", "quiero que mi hij@ sea feliz". Así que el niño tiene más ropa de la necesaria; no sabe qué hacer con tanto juguete regalado; come cuando, como y lo que le viene en gana; y se comporta como un príncipe consentido, malcriado y prepotente desde que empieza a hablar hasta más allá de los 30 años que seguirá en casa de los papás ¿dónde va a estar mejor que entre algodones y siendo aplaudido y mantenido por sus adorables progenitores?

Esa sarta de despropósitos en el hogar afecta a la sociedad, porque esos cachorros sobreprotegidos salen a la calle y pretenden comportarse de la misma forma que se les consiente en casa. No me invento casos en que los niños se lían a patadas con sus padres, les insultan y les tratan como si fueran esclavos a su servicio: les llevan la mochila escolar, les persiguen por todo el parque para que tomen la merienda, les limpian los mocos a edades vergonzosas o se arrodillan para atarles los cordones mientras el rey de la casa usa el móvil con absoluta displicencia. Todo eso sólo sería grotesco si no se proyectara sobre el resto del entorno, porque el niño de-los-cojones patea a otro niño y le arrebata el juguete, tira los papeles al suelo de la calle, corre como un poseso sin importarle llevarse por delante a una persona mayor oi aúlla en el restaurante porque tardan en traerle su hamburguesa que es lo único que come el angelito. ¿A que son "normales" esas escenas? Nos llevan los demonios, pero las hemos asumido porque si no acabaríamos diariamente a gritos con esos seres y con la madre que los parió.

Imaginen qué sucede dentro de un aula cuando se juntan allí unos cinco personajillos de esa calaña. El siglo pasado sólo aparecía uno por clase y se le dejaba en evidencia: quien no decía "Buenos días" tenía que volver a salir y saludar correctamente, el no pedir las cosas "por favor" le privaba de lo que necesitaba y no dar las gracias suponía que no se le atendería en la próxima ocasión. Sin collejas ni palmetazos, los niños entendíamos que la vida en sociedad era más fácil y grata empleando una reglas de urbanidad que tenían un trasfondo de respeto al prójimo y a uno mismo. Pero ahora te miran con suma extrañeza: "¿cómo osas en no complacer mis caprichos inmediatamente como hacen mis papás?". Me recuerdan la imagen de la Reina de corazones de Alicia en el país de las maravillas chillando: "¡Que le corten la cabeza!". Ni cuelgan sus abrigos ni son capaces de escuchar a sus compañeros cuando quieren contar algo interesante, ni atienden a su maestro en la explicación académica o en una instrucción para el funcionamiento cotidiano. Lo peor: que esos cinco contagian a una mayoría difusa que opta por seguir ese modelo de indolencia en vez de secundar a los chavales que, milagrosamente, mantienen su interés por aprender y su disponibilidad por colaborar generosamente. "Una manzana podrida estropea todo el cesto", pues cuando hay media docena, es inevitable… salvo que el educador se deje la piel para remediar ese sinsentido donde los maleducados dictan la dinámica dentro de un centro educativo. Sé que es heroico en los institutos, pero doy fe que es posible en la etapa infantil, si se cuenta con la colaboración de las familias.

Pero uno se encuentra con una familia "normal", un perfil actitudinal que se va extendiendo: papás "merengues" (por lo blanditos e inconsistentes ante sus pequeños dictadores), mamás "helicópteros" por estar encima de sus hijos desde su respiración cuando eran bebés hasta las calificaciones que reciben… ya universitarios: hay casos de ir a reclamar por el examen de su "pequeñ@" de 20 años. Lo más adecuado sería llamarles Papis-Drones: siempre encima de forma física y virtual, con su cámara centrada en su maravilloso hijo que jamás tiene culpa de nada y sí sus malas compañías, y haciendo un ruido emocional que aturde a su eterno bebé y le incapacita para ser protagonista de su vida en todos los aspectos. Al maestro le sueltan "Para mi hij@, quiero lo contrario que lo que yo viví" (es una frase textual que me dejó estupefacto): resulta que no les vale el sentido común de sus padres ni de sus maestros, la dinámica que se respiraba en las calles de su barrio, la sensación de coherencia de unas normas claras aunque estrictas. Ahora el educador no debe ser brusco ni con su vástago ni con el resto, porque "genera miedo": es mejor que los niños se peguen, tengan un accidente o pierdan miserablemente su tiempo con tareas que no les suponga esfuerzo. No te van a reconocer la cantidad de denuncias que ese mismo tipo de padres ha puesto contra los colegios por agresiones/acoso, por caídas inevitables o cuando sus hijos fracasan en los estudios.

En compensación, la semana pasada disfruté de una tutoría con el "lado luminoso" de la paternidad: un papá encantado de guiar a sus hijas en el amor a los libros y a los cuentos, que les lleva a los teatrillos de títeres en vez de a los grandes musicales incomprensibles pero "instangraMEAbles", que les anima a ser autónomas al vestirse, asearse, recoger, jugar como toda la vida con muñecos o construcciones, que baila con ellas y que es capaz de tirarse al suelo a hacer el ganso, con sentido del humor y con tranquilidad ante los inevitables defectos de sus niñas (pataletas, peleas a gritos, indolencia al recoger…). Una conversación entre dos personas que sabemos que estamos en el mismo lado: a favor de la infancia en un equilibrio de ternura y firmeza, de escucha a sus necesidades pero de exigencia de respeto al prójimo. Cosas tan de cajón como que un niño necesita parque y no pantallas. Pues todo esto, que es de sentido común, ha dejado de ser "normal" en nuestra sociedad pera ser "excepcional". Pero no por ello deja de ser Sano y sumamente satisfactorio. No es cómodo educar a un niño sino agotador, pero es muy gratificante contemplar el resultado: ciudadanos equilibrados y creativos.

Mi clave para no tirar la toalla como educador: una visión taoísta que acepta las dos caras, positiva y negativa. Si hay cinco personajes maleducados, hay que buscar a las otras cinco personitas que sí reflejan una educación nítida por sus familias, que son curiosos, entusiastas y amables con los demás. Y generar un ambiente de aprendizaje y juego que hace que la otra mitad de la clase, la tibia intermedia, abandone la actitud indolente para disfrutar de una convivencia donde se da el Buentrato y donde crecemos todos, también su maestro que sigue aprendiendo y sonriendo con gratitud por una profesión tan útil.

SENTIDO COMÚN

domingo, 19 de noviembre de 2023

Un enseñante

"Educar, gobernar, psicoanalizar, tres tareas imposibles, según Freud". El motivo es que las tres son responsabilidad del sujeto, no del profesional que enseña, gestiona o guía la autoexploración.

De las tres, la única que he ejercido a lo largo de toda mi vida ha sido la tarea de enseñante. Nada de Profesor como depósito de conocimientos enciclopédicos que ir dictando al alumnado, ni tampoco la idea del Maestro que emana sapiencia para sus discípulos. "Educadores" a tiempo completo son los progenitores, y pobres de quienes no sean conscientes de esa tremenda RESPONSABILIDAD desde la concepción del hijo hasta el resto de su vida, marcada por el ejemplo diario mucho más que por la palabrería ni el dinero que haya en el hogar.

Sencillamente, "Enseñante": un adulto con cierta formación en varias ciencias acerca de la niñez, el aprendizaje y la didáctica de diversas materias. Y un artesano en la práctica de convertir un aula en un espacio acogedor para los niños y niñas, con estímulos de calidad para captar su curiosidad y estimular su deseo de explorar jugando y comprender conversando. Un Facilitador durante tres años esenciales en la construcción del pensamiento infantil. De 0 a 3 años se trata de la crianza, atendiendo necesidades vitales donde se incluyen la ternura, la comunicación oral y la estimulación psicomotriz. De 3 a 6 años, la tarea consiste en construir a partir de esos cimientos IMPRESCINDIBLES: las carencias que se hayan dado antes son pozos de barro que hacen tambalearse la estructura de la persona en desarrollo. Hay que hacer un trabajo específico en profundidad para sanear o completar las carencias afectivas o de estimulación, porque si no acabarán aflorando en la adolescencia o aún más tarde (lo que tiene relación con la cita inicial sobre el psicoanálisis).

Partiendo de una mayoría de niños y niñas sanos en lo físico y emocional, el reto del Enseñante es ayudar a cada individuo a equilibrar su YO (están en plena fase egocéntrica) con el NOSOTROS que supone la convivencia diaria de dos decenas de niños bajo el mismo techo, cuando su mundo previo sólo era el hogar familiar y algunas horas de juego en la escuela, sin mayores responsabilidades ni exigencias que sentirse a gusto en su primera infancia. En el colegio, la educación infantil tiene palabras y conceptos esenciales: "somos Compañeros, Por favor, Gracias, Lo siento", consignas básicas: "Escuchamos, miramos, tocamos, cuidamos, recogemos entre todos" y herramientas de apoyo como "Tú puedes, Hoy te ayudo pero otro día lo harás solo, Cada vez te sale mejor". De una sencillez aplastante, tan de sentido común que en la mayoría de los hogares que se merecen ese nombre lo hemos aprendido de nuestros padres y se lo enseñamos a nuestros hijos. "Aprehender" supone interiorizar esa actitud, ejercerla de forma autónoma incluso en la adultez.

Entonces ¿para qué ir al cole, sólo como aparcamiento durante las horas laborales de los progenitores? Yo sostengo que un niño podría crecer entre el hogar y el parque hasta los 6 años sin ninguna carencia, con una buena estimulación oral y lúdica y abundantes relaciones sociales positivas, pero es una excepción en este mundo de adultos superocupados y parques desiertos hasta las 5 de la tarde, y eso en el mejor de los casos. Así que el colegio se ofrece como un espacio físico con riqueza de estímulos y un espacio social donde la experiencia compartida entre iguales construye un conocimiento mucho más significativo y gratificante que la suma de las pantallas y las explicaciones impartidas por un adulto.

Después de estos planteamientos pedagógicos, toca bajar a la cruda realidad, donde los tres estamentos implicados (niño, progenitores y enseñantes) reflejan una distribución de Gauss: desde el mínimo al máximo en los múltiples aspectos que se quieran analizar. Sólo voy a citar tres, pero se podría hablar de salud, de entorno sociocultural, de perspectivas e implicación…:
– Los maestros que van desde la implicación vocacional casi a tiempo completo al funcionario que se conforma con que los niños rellenen correctamente las fichas que las editoriales venden a las familias.
– Los niños van desde los entusiastas y generosos a los que son pasivos, egoístas o disruptivos… afortunadamente, no todo a la vez.
– Los progenitores que confían en la escuela y en la profesionalidad del educador y los que creen proteger a sus hijos de ese desconocido que les exige lo que ellos consienten en casa.

Hablo de "campana de Gauss" porque la mayoría nos movemos en la media, no en los extremos de la excelencia o lo deplorable. Suele suceder que bastan un par de factores para que el sumatorio sea una medianía satisfactoria para todos o que algunos lo perciban como de una mediocridad decepcionante. A veces, ambas cosas a la vez, "según el cristal con que se mire". Lo cierto es que he tenido el privilegio de verlo y vivirlo casi siempre desde la transparencia de la mirada de mis alumnos que iban creciendo, disfrutando de su curiosidad y de sus progresos, cada uno a su ritmo. Han sido once generaciones desde los 2-3 años con su lengua de trapo y sus garabatos hasta los 5-6 años con sus sorprendentes preguntas y sus respuestas intuitivas cargadas de lucidez.

"Todo el día desasnando burros y toda la vida el corral lleno" era un dicho de los maestro-escuela rurales. Toda mi admiración para ellos y en especial a los de la Institución Libre de Enseñanza. No se me ocurre una profesión mejor donde sentirse útil: ayudando a construir ciudadanía crítica y creativa.



Para suscitar la polémica, proclamo que los padres y madres que pretenden proteger a sus hijos de los maestros y profesores están minando la autoridad del enseñante y fomentando que sus cachorritos se conviertan en monstruos dictadores y egoístas, vagos y consentidos. NiNis que convertirán su casa en algo irrespirable y, mucho peor, las calles en un infierno de chulos, guapitas de cara y pandillas agresivas. No sólo de bandas latinas: ya tenemos la Caye-Borroca dando por culo por Madriz y muchas sedes del PsoE. El colmo de las familias consentidoras: personas que han sufrido malos tratos de pequeñas y quieren "TODO lo contrario" para sus hijos. Se parecen al coyote del Correcaminos: se van al otro extremo, igual de absurdo, en lugar de buscar el Justo Medio del que hablaba Confucio, Aristóteles e incluso el refrenero español: "En el justo medio está la virtud".

SENTIDO COMÚN

miércoles, 1 de noviembre de 2023

¿Libertadores?

A ver si no me canso:

Desde niño, sin saber claramente el porqué odié lo inglés y USA. Sí, estaba lo de Gibraltar. La prepotencia de los yankis: Me producian animadversión estos imperios. Hoy tengo más claro ese convencimiento de que eran enemigos declarados de los nuestros. Me explico; si arrastramos los ojos al estudio de la historia de Hispano América nos toparemos con que ellos fueron los artífices de las TRAICIONES de los hoy llamados libertadores (incluidos los Sucres, San Martín y cuantos combatieron por una supuesta "independencia" de la imperialista y esclavista España. Verdad tanto como mentira, pero mentiras que perduran hoy y las fomentamos todos, aquí y allí.

La tal historia nos dice en su crudeza que ni fue tal Libertador ni Hispano América estuvo en sus manos como pretendían sino que fue presa de ingleses y franceses, sobre todo de los primeros que, hasta muy recientemente, han estado pagando una deuda peor que leonina, gracias a las traiciones de los personajes tan exaltados en la actualidad.

Armas y dineros que los británicos concedían con altísimos intereses, a precios más que desorbitados por la inquina hacia España (por haber ayudado ésta a las trece colonias en su independencia de Gran Bretaña) el caso es que el bueno de Simón Descenciente de muy principales jefazos de la alta aristocracia (incluido algún rey) y ascendiente de nuestro muy amado Espinoza de los Monteros, ese de VOX. (De casta le viene al galgo, que diría Shakesperare el vendedor de boinas capadas. El personaje era como toda su familia un pez de lo más gordo de Venezuela. Casó con un española que murió muy pronto (y supongo que descansó de una vez). Lo cual hizo que el hombre no buscara más rajas donde aliviar la libido de inquinas hacia España que tanto le dio.

Esa historia nos dice que su papá le pidió al rey felón (del que fue amiguete un tiempo y luego feroz enemigo) un título de marquesado y, esto enrabietó de tal manera al Simón que juró venganza. La que lió fue gorda, el tío provocó matanzas contra todo lo que oliera a españolismo. Tanto su familia como él mismo fueron grandes esclavistas, de ahí provienen los inmensos poderes económicos que siempre tuvieron, amén de los puestos ejercidos en nombre de SS Majestades a las que traicionó el bueno de Simón. Pero fueron funcionarios de España con derechos a buen sueldo y a meter la mano en la caja.

Sólo al final de su vida, el tío se dio cuenta del engaño en que vivió, para entonces más de un millón de desgraciados habían muerto gracias a él.

EL QUE QUIERA MÁS HISTORIA QUE LA BUSQUE, QUE EXISTIR EXISTE. YO ME CANSO Y DOY FIN A LO QUE ME PARECE QUE HOY EMPIEZA A PARECERSE A AQUEL BALCANISMO DEL QUE NO NO SE APRENDIÓ NADA EN LOS AÑOS 1640 Y QUE NOS COSTÓ OTRA GUERRA CONTRA LOS FRANCESES.

Pasen b.d.


Antonio R.L.coral

sábado, 14 de octubre de 2023

MEDIO GRADO EN NUESTRAS MANOS

Nuestra última oportunidad para no alcanzar los 2º de subida media global en 2030. Podemos quedarnos en 1,5º si se actúa en todos los ámbitos posibles. ¿Medio grado para la Tierra es significativo? Si concebimos a Gea como un inmenso ser vivo, es tan relevante como la diferencia entre los 36,7º de una persona sana y la febrícula de 37,2º que nos avisa de una infeccción con malestar, dolor de cabeza y debilidad. Todos conocemos algún caso de una "superPersona" que encubre ese síntoma con un paracetamol: sé de un "valiente" de 42 años que lo hizo hasta en un amanecer se lo encontraron frito por haberse creído la mentira de que "uno puede con todo".

Por supuesto que el planeta seguirá girando sin la Humanidad, sólo con ratas y cucarachas adaptadas a ese calor y sequías infames. Probablemente, también subsistirán Ratas de dos piernas, multimillonarios en sus islas blindadas con seguridad privada y hasta Cucarachas plantígradas en sus búnkeres de mierda. Pero la inmensa mayoría nos extinguiremos luchando por la escasa agua dulce, por generar alimentos y combatir los desórdenes climáticos. Es una deplorable perspectiva para mitad del siglo XXI, toda vez que la tecnología del siglo XX ya bastaba para garantizar una vida digna de 8.000 millones de personas.

Retomo la metáfora de la Fiebre del único planeta vivo que conocemos en nuestra galaxia: no se puede ser tan gilipollas como para ignorar los síntomas de la grave enfermedad global. Si uno ve desaparecer los últimos glaciares de España, si llegamos a mitad de octubre con temperaturas de 30º, si los veranos ya duran cinco meses, si las hambrunas de África lanzan a millones de personas a emigrar a Europa, si ya estamos bebiendo agua con microplásticos y comiendo deshechos químicos… ya es hora de afrontar esta pandemia en vez de seguir corriendo hacia el abismo.

Hasta aquí la prédica, ahora los tres frentes que propongo desde la clave del Decrecimiento Sereno: la disminución en el consumo que supone pequeñas incomodidades pero genera beneficios incluso a corto plazo.

1. Ámbito personal y de la salud. El individualismo imperante nos anima a desentendernos de las consecuencias de nuestros actos ("el que venga detrás, que arree") pero el ser humano hemos llegado hasta aquí por funcionar de manera social. La agricultura y ganadería se desarrollaron en poblados; la escritura y todos los conocimientos que sostiene se gestaron en las ciudades. Hemos heredado de nuestros padres, y no podemos dejar una pocilga a nuestros hijos. Con una esperanza de vida de 90 años, quien crea que no sufrirá las consecuencias de su inacción es un necio irresponsable: las tensiones ya están en las calles y el desierto avanzando por media España.

Reducir, Reutilizar y Reciclar se basan en el primer concepto: evaluar cada gesto de consumo por su huella de carbono y demás consecuencias. Reutilizar la ropa y otros productos para combatir la generación de basura y el gasto de agua que supone fabricar nuestras prendas. Reciclar sería la última pata, y aún así es una asignatura no aprobada con nota. Reducir tiene consecuencias positivas en nuestra salud: rebaja el estrés de hacer varias cosas a la vez, disipa la ansiedad de compararse con lo que consume el vecino y acalla el Ruido de tanto ocio basado en el Postureo o la kultureta.

2. Ámbito social y del entorno. Hay varios comportamientos tóxicos que la Psicología y Sociología han investigado y que políticos y expertos en márketin los aplican de forma muy eficaz para sus intereses pero sumamente rastrera juzgados desde la ética humanista. La Indefensión Aprendida es uno de esos recursos: convencer a la población de que es inútil rebelarse contra lo que les perjudica. Cuando el cambio climático ya es incuestionable, las élites han decidido desmovilizar a la sociedad para que no luche a fondo contra el problema. Los medios de comunicación a su servicio propagan que China genera el 30% del CO₂ mundial (cuando más de la mitad es para satisfacer el consumo de Occidente, factor que sí podemos disminuir) o el derecho de los países en desarrollo a contaminar y consumir… cuando se trata de buscar un bienestar que no requiera de tanto gasto de energía y material, un bienestar más sostenible que no imite el consumismo occidental del último medio siglo.

"Yo no voy a ser el único tonto que renuncie a mi estilo de vida" es el mantra conservador, insolidario y materialista. Frente a esto, la idea de Menos es Más, en la línea del libro de Erich Fromm "¿Tener o ser" (1976) es una opción inteligente para disfrutar de un mayor bienestar mental sin depender tanto de medrar en lo económico, lo que nos libera de mucha competitividad y sumisión laboral.

Creo que es viable una postura compartida frente al consumismo y a favor de la mejora del entorno inmediato por parte de los pequeños grupos sociales, tales como una comunidad de vecinos o una asociación de cualquier índole. Cada litro ahorrado, cada producto reciclado nos hacen sentir corresponsables de una actitud de sostenibilidad. Cada árbol protegido y cada pequeño espacio limpio es un lugar de encuentro para el juego de los niños y la conversación de los adultos que refuerza el sentido de pertenencia.

Funcionaron campañas como la defensa de Anchuras y Cabañeros en los 80 frente a ser polígonos de tiro para el Ejército, o la actual contra la tala de árboles por las obras del metro de Madrid. No resuelven el problema global pero son barricadas frente a la depredación sistemática y acelerada que comete la Derecha contra el patrimonio de todos. Son experiencias que empoderan a la ciudadanía, ejemplos de que todo no está perdido y que los empresaUrios no son imparables.

3. Por último, el ámbito ético y político. Es decepcionante que las urnas no hayan castigado al PP por su negacionismo ante el Cambio climático. La necedad de Rajoy citando a su cuñado meteorólogo fue vergonzante. Tampoco sus millones de votontos se extrañaron del cambio de postura cuando el Partido Podrido decidió obedecer a Bruselas para que nuestras ciudades no siguieran matando a los ancianos y enfermos por los niveles de óxido de nitrógeno: tuvieron que mantener las zonas de bajas emisiones que diseñaron los "rojos". Lo que ya supera lo esperpéntico son los 3 millones de Voxeros que todavía aplauden el negacionismo climático que aúllan Abascal y Monasterio. Personajes que se quejan de límites tan razonables como 27º en verano (con 40º en la calle) o 21º en invierno. Mini-Yos de Aznar del "¿quién me va a decir a mí cuánto debo beber antes de conducir?": en invierno quieren estar en camiseta en casa "porque yo lo valgo".

Uno no está ciego ante el abuso del Falcon por parte de Sánchez, el piso de 443 m² que usa Yolanda Díaz o el chalet a 44 kms de Madrid que exige un permanente consumo de gasolina a la Ministra de Igualdad y a su ¿docena? de guardaespaldas a turnos, cuando hace poco vivián en barrios obreros que les permitían llegar en taxi al Congreso. Pero son "casos aislados" comparados con las normas del PP que permite que un Porsche Cayenne híbrido entre en Madrid 360 porque es ECO sin exigir que no encienda su motor térmico de 462 CV para mover sus 2,3 toneladas. Y tantas otras excepciones a la medida de los más pudientes.

El cambio sociológico de "La España de las piscinas" explica que familias endeudadas a 30 años con el banco se crean clase media y voten Derechas para proteger la piscina comunitaria donde se mojan el culo un par de meses al año. Por otro lado, la España vaciada supone más de la mitad del territorio ibérico que se sienten ninguneados por las ciudades cercanas porque el envidia es el pecado nacional: no sólo se odia a Madrid o Barcelona, Andalucía envidia a Sevilla, cada comunidad autónoma a su sede parlamentaria y cada pueblo a su cabeza de partido judicial. Divide y vencerás.

Tanto las piscinas que detraen recursos hídricos como los pueblos deshabitados cuyos abandonados montes arden como la yesca, ambos forman parte del problema climático que debemos afrontar antes de que en 2030 los 2 grados de más supongan el puinto de no retorno para una crisis que será acelerado e irreversible. "CAMBIAR UNO PARA CAMBIAR EL MUNDO" es un esfuerzo personal, comunitario y ético cuyo resultado nos es desconocido. Seguir como borregos hacia el abismo es una actitud pasiva e irresponsable cuyo resultado ya está meridianamente claro.


SENTIDO COMÚN

miércoles, 13 de septiembre de 2023

SOBRIEDAD

El concepto de Sobriedad enfocado desde la ética lo aprendí de Pepe Mujica en 2015. La Ley scout de 1907 usaba el término "austero". Pero rajoy corrompió el significado de Austeridad cuando impuso el "austeridazo" (la FUNDEU dice que austericidio no sería correcto) de 2012, recortes brutales con el mantra de "habéis vivido por encima de vuestras posibilidades" mientras en la sede del PP Bárcenas repartía sobres con billetes de 500 € fruto de los sobornos para inflar los contratos que saquearon las arcas públicas.

Mujica: 'La sobriedad es un lujo para poder ser libre'

Reconozco que Pepe lo dice mucho mejor que yo: me supera con sus 88 años, con su cultura (en sus 15 años encarcelado la amplió) y su experiencia como Presidente de Uruguay de 2010 a 2015. Pero esta Entrada es mi responsabilidad, y después de citar al maestro, me permito añadir otros enfoques.

La etimología de sobriedad y ebriedad es común, ambas hacen referencia a los efectos del alcohol, sea para evitarlo o para embriagarse. Así, la acepción primera de sobriedad es el estado de quien desea estar presente y sereno en vez de ser abducido por las drogas. Como el ser humano tiene una gran propensión hacia la dependencia física y psíquica, el concepto de Sobriedad se amplía al deseo de permanecer lúcido ante la realidad en lugar de aturdirse con el Ruido social, por más que esté adornado por el glamour de las modas pasajeras. La segunda acepción que da el diccionario, Sobriedad como Austeridad, surge de ese desapego ante las drogas y las posesiones. Una persona sobria prescinde de lo que le distrae y esclaviza para ocuparse de lo esencial, de lo que le hace sentirse útil.

Sumamente austeros eran los eremitas y ascetas, pero lo eran por su percepción alterada de la realidad, convencidos de la futilidad de la vida presente de cara la vida eterna. En mi opinión, el sobrio por excelencia sería Francisco de Asís: su "dama Pobreza" era joven, resplandeciente y alegre; para él, despojarse de los bienes materiales suponía una libertad radical. Vivía una actitud mística como parte humilde de un Universo formado por todas las Criaturas, incluyendo a la Enfermedad y la Muerte.

Sobrios fueron grandes consejeros cuyo desapego por lo material les permitió decir a los reyes verdades que jamás hubieran consentido de otros: Aristóteles de Alejandro Magno o Erasmo de Róterdam preceptor de Carlos I y autor del Elogio de la locura. Su cultura e inteligencia las pusieron al servicio del Estado que pensaban perfectible y del Humanismo, respectivamente.

Sobrios fueron los caballeros/monjes templarios, cuyo anagrama eran dos jinetes sobre el mismo caballo. Su encomienda fue la protección del Templo de Jerusalén y sus caminos desde Europa, pero su contacto allí con la cultura oriental les hizo sabios en lo científico, filosófico y hasta financiero. Fueron los inventores de los "cheques de viaje" para los peregrinos a tierra Santa: precisamente las comisiones por ese negocio les permitió prestar dinero al rey de Francia y esa fue su perdición porque para eludir esa deuda Felipe IV les acusó de todo tipo de barbaridades, quemó a sus dirigentes y logró que el Papa disolviera la Orden.

Estos tres retazos de Historia acerca de la Sobriedad enlazan con el modelo recibido de nuestros padres "pobres pero honrados" que no rabiaban por no tener tanto como el noble, el terrateniente o el burgués, sino que se enorgullecían de que sus hijos fuéramos a la Universidad. En esa linea, la sobriedad podría ser la solución para los problemas del siglo XXI: dejar de correr como el hámster en la rueda de su jaula y mirar la vida con serenidad. Si uno deja de perseguir la zanahoria, rompe ese truco del empresUrio con sus comisiones a cambio de dedicarle 12 horas diarias.

El Decrecimiento Sereno es posible: no empeñarse en cambiar de casa ni de coche; no pisotear al otropor un ascenso pero tampoco consentir que el jefe nos humille a cambio de migajas; gestionar el propio tiempo de forma que sólo sean 8 horas de trabajo y que el ocio sea saludable y no dedicado al consumo compulsivo. Las 8 horas de curro y 8 de ocio saludable hacen que uno pueda disfrutar de 8 horas de sueño con la conciencia tranquila sabiendo que uno no será el más rico del cementerio.

Alejandro Magno a Diógenes: "Podré vivir temido, pero nunca moriré olvidado". La respuesta del filósofo cínico (y sobrio): "Podré vivir ignorado, pero no moriré aborrecido".


SENTIDO COMÚN

jueves, 31 de agosto de 2023

DUEÑ@ DE MI TIEMPO

ADVERTENCIA: pongo la venda antes que la herida, y aviso que estos ripios no llegan a Poesía, sino a simples COPLAS DE CIEGO sin la gracia de las viñetas con las que eran acompañadas. 

Puestos a ser arcaizante, digamos que es un burdo remedo de los Cantares y Proverbios de Machado en la forma y de las "Coplas de Jorge Manrique" en el fondo. Soberbio y atrevido que es uno...

"Coplas a la jubilación inexorable"

La urgencia por mamar,
lo incómodo de la suciedad,
por dormir la necesidad,
meses sin nada más.

Tiempo de supervivencia
y los sentidos, esponjas;
las caricias y palabras
todo nos lo endulzaban.

El reloj se impuso pronto:
mi "trabajo" era la escuela.
En cole y parque las horas:
así mi infancia pasó.

Adolescencia de libros lenta
y rauda de amigos y chicas.
Se curte en la montaña rusa
quien se implica y se la juega.

Juventud, eterna pregunta:
¿Quién soy yo, a quién sirvo?
Horas de extenuante trabajo,
días de tremendo relajo.

Llega el tiempo de crianza:
biberones y cuentitos.
Calculemos la hipoteca,
por comprar algo de tiempo.

La adolescencia de los hijos
es devolución de la nuestra.
Decimos: "A la diez en casa"
lo mismo que nuestra abuela.

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La jubilación se nos viene,
total calma de improviso.
Veinticuatro horas libres,
libertad para el camino.

Vértigo sin despertador:
eso de vivir sin reloj
sin ninguna presión
es un completo estupor.

DUEÑO DE TODO MI TIEMPO:
los papás ya fallecieron,
los hijos ya volaron...
y los jefes... ¡reventaron!

Responsable de mi cuerpo
cuido jardín o huerto.
Para mi mente activar
mil libros me bastarán.

Ciento sesenta y ocho
horas son una semana:
nadie echa esas cuentas
hasta que le sobra tiempo.

El sueño no es por cansancio
ni el amanecer exige
ducha, vestido y café
a la moda sometidos.

SOMOS DUEÑOS DE LAS HORAS,
regaladas o maldición:
lo que siempre se soñó,
ahora lo alcanzan las manos.

"A partir de la treintena,
la cara es nuestra historia".
Pues en la sesentena,
es la pura consecuencia:
vivimos encabronados,
a lo saludable ajenos,
con pantallas abducidos
esquivando los infartos.

PERSONAS que bien saben
cómo sentirse feliz:
cada día, un detalle
y lo procuran así.

Con su rabia, PERSONAJES
de sus jefes odiadores:
meros dilapidadores
consumidores de series.

Cruceros aborregados,
cursillos de todo tipo.
Tantos asuntos pendientes
que paralizan la mente.

No saben por dónde empezar
con la angustia del tic-tac.
Sabe el momento la Parca
de lo nuestro terminar.

¿Jubilado es de "júbilo"
o de trasto estropeado?
La respuesta depende sólo
del Relato más apropiado.

Tiempo como Paraíso
u horas como castigo:
en lo urgente atareados
la Vida se va pasando.

No sabemos el final,
pero mejor que el momento
tenga su propio sentido
antes de que nos hayamos ido.

SENTIDO COMÚN

sábado, 19 de agosto de 2023

ESTA ESPAÑA MUERTA... DE CLASISMO

Cecilia, en su canción "Mi querida España" había escrito para la primera estrofa: "Esta España VIVA, esta España MUERTA" pero la Censura de 1975 lo cambió por MÍA/NUESTRA. El Doble Pensar de Orwell de "1984". También la obligaron a sustituir en las otras estrofas "Nueva/Vieja" y "En dudas/Ciega", lo que empobrecía gravemente la calidad de la canción (demasiada repetición), su significado y la potente denuncia del texto. 

Lo más grotesco es que el censor no fue consciente que el resto de la letra era aún más demoledora:

De tu santa siesta / ahora te despiertan / versos de poetas.
¿Dónde están tus ojos? / ¿Dónde están tus manos? / ¿Dónde tu cabeza?

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De las alas quietas, / de las vendas negras / sobre carne abierta
¿Quién pasó tu hambre? / ¿Quién bebió tu sangre / cuando estabas seca?

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Pueblo de palabras / y de piel amarga / dulce tu promesa
Quiero ser tu tierra / quiero ser tu hierba / cuando yo me muera.

Han pasado 50 años exactos desde que Cecilia compuso esa canción en 1973. Falleció en 1976, con sólo 27 años. Pero su denuncia sigue respondiendo a la realidad. Una España CIEGA a base de des-información, al borde de asumir un presidente al estilo Trump, Bolsonaro, Meloni o Milei. Aquí la Ultraderecha no prospera lo suficiente porque la Derecha de toda la vida ha demostrado ser la mejor herramienta al servicio de la Casta Financiera.

Una España MUERTA de asco, de aburrimiento y de odio. Jóvenes resignados a que la única opción para dejar la casa materna es irse a vivir en una habitación en una casa compartida con desconocidos, salvo que sus papás hayan comprado un piso para su niño. Adolescentes que ven las calles como espacio para los coches y el consumo, no para la convivencia en parques y espacios deportivos, y pasan horas mirando tiktok. Adultos a los que la Derecha ha sabido dirigir su frustración contra los más débiles: "si tienes un salario con el que no llegas a fin de mes, es culpa de los emigrantes" les dicen los cómplices de las empresas de energía con su subasta tramposa que lleva robándonos durante décadas.

Cecilia cantó contra el franquismo que había masacrado no sólo a los rojos, sino a los liberales humanistas y a los maestros republicanos. Que volvió a someter a las mujeres con la inestimable ayuda de la Iglesia católica más carca del mundo. Que favoreció los turbios negocios de las cien familias franquistas que financiaron el "Alzamiento" (March, nobles como los Alba, embajadores...) en el urbanismo de ciudades y playas, controlando el comercio exterior (la fortuna de Mendoza gracias a sus negocios con la URSS, vetada para el resto) y con impunidad en sus estafas millonarias: SOFICO, Banca Catalana, aceite de Redondela (prevaricación del padre que fue pagada con que su hijo Rajoy fuera el más joven Registrador de la Propiedad de España). Que cercenó los derechos de los trabajadores tanto en salarios como en condiciones laborales, reventando las huelgas y encarcelando a sus dirigentes. Que humilló durante décadas a los rojos "de la cáscara amarga" depurando empleos y negandoles hasta el jornal. Que aterrorizó a las familias y a la libertad de pensamiento: "no hables en voz alta si hay desconocidos"...porque la Brigada Políticosocial te podía llevar a los sótanos de la DGS en Sol.

Se dice que el franquismo murió con Franco, pero ahí está el PP fundado como AP por 7 franquistas como una Mafia con cien tentáculos que ya han llevado a la cárcel a muchos que se creían impunes. Ahí está el Elegido por Franco, el Sin-Mérito que se ha librado de juicio por un artículo ilegítimo de la Constitución que la protegía como Cabeza del Estado y no como Corrupto cobrador de comisiones a costa de nuestra nación. Ahí está Villarejo por su red de cloacas del Estado con la complicidad de los medios de des-información que minaron la credibilidad de Podemos con mentiras que fueron desmontadas pero que le debilitaron en el peor momento de corrupción del PP y dió tiempo a inflar Ciudadanos como muleta de la Derecha hasta que llegó Vox como la "derechita valiente" (pero tan corrompida como la "cobarde").

Las civilizaciones han funcionado desde un orden jerárquico, es incuestionable. Incluso en las tribus había un claro reparto de roles, pero al servicio de la comunidad: el jefe encabezaba la lucha y era el chamán quien se jugaba la cabeza si una mayoría de sus hechizos no funcionaban. La supervivencia de la tribu pivotaba en la honestidad de cada miembro al desarrollar el rol asignado. pero Europa en el siglo XX decidió que, más allá del poder adquisitivo y la cuna de cada cual, había unos Derechos Humanos que eran inalienables...salvo en la sacrosanta España que arrastramos la Contrarreforma y el Concilio de Trento de 1545. Por encima de toda lógica siempre ha imperado en España los privilegios de la sangre azul y los designios de Dios explicados por la jerarquía católica.

El franquismo fue la punta del iceberg del Conservadurismo Católico, como antes fue el delirio de Carlos I de Austria, el absolutismo de Fernando VII o el cerrilismo de los carlistas que desangraron España cuando Europa progresaba en la revolución Industrial. Franco, como todo dictador, sólo fue el Títere de un colectivo muy poderoso e interesado en mantener al pueblo en la miseria económica e intelectual. Ese colectivo está encantado con el PP y su discurso de una "educación de excelencia" para unos poquitos y un bilingüismo instrumental para que el resto pueda servir copas al turismo que acude al reclamo de la Marca España. La idea de CASTA que denunció Podemos creo que era muy acertada: una élite que vive de puta madre a costa de un pueblo que subsiste con migajas. Lástima que la Solidaridad y la Coherencia se les olvidara demasiado pronto a los cabecillas: no basta ser honrados sino parecerlo, y así evitar el terrible pecado ibérico que es la Envidia feroz del mezquino contra el vecino de al lado y no contra el explotador secular.

Muchos de los frentes abiertos sobre los Derechos Humanos se resumen en Clasismo: no existe Xenofobia con el jeque árabe, no hay racismo con Michael Jordan, no hay antifeminismo con Patricia Botín. Basta exigir la Igualdad de oportunidades en origen (educación, sanidad, techo y alimentación dignos) para que esta sociedad fuera mucho menos injusta.

Sentido común

sábado, 5 de agosto de 2023

La ¿ben-emérita? o "Todo a costa de la Patria"

Allá por el año 52 más o menos iba yo tras la comida, a donde fuera. Ese día tocó en el Cuervo (límite de Sevilla y Cádiz). Las vías del tren a más de dos metros y medio de altura. Justo delante mío una pava había abandonado a su tribu de seis u ocho pavitos que a un hambriento niño de diez años le provocaban unos tremendos instintos asesinos. El pavicidio no era la norma del niño pero el hambre arrastrada le invocaba a cometerlo. Había salido desde más de 40 kilómetros en busca de comida. Montado en un tren de mercancías y saltando del vagón sin pararse a pensar en el peligro que suponía. Pero el hambre dá un inusitado valor al que pretende saciarla. Aunque inconscientemente, claro.

Los seis pavos ya tenían más de un kilo cada uno. Lentamente empecé a alejarlos de las vías para arrinconarlos donde no pudieran escapar ni la madre encontrarlos. A punto de rematar la faena, una mole de carne apareció saltando las vías y derecho hacia donde estaban los pavos conmigo en buena compañía. En vez de darme los buenos días, me arreó tal bofetada que, después de 70 años aún me pitan los oídos. Ni era ni he sido jamás zorro de gallinero. El hambre me condujo allí y a cometer esa falta. No tengo claro quién tenía más delito si el niño con hambre o el mozo de veinte y pocos años que me dejó sordo unas horas y llorando.

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Ya he contado esto pero no me resisto a repetirlo.

La campiña jerezana es superfértil, ya lo creo. Cómo consiguieron terratenientes foráneos hacerse con aquellas tierras no lo sé. Tal vez por las armas que era lo habitual. El caso es que uno de los mejores cortijos, a orillas del Guadalete, es de propiedad de los Bohórquez (Fermín, el rejoneador) y otras tierras cercanas también. Como aprovechaban cuantas ayudas les brindaba el régimen, sus fincas las patrullaban las parejas de civilones a caballo. De un tremendo maizal ya habían recogido la cosecha, quedaba pues el "rebusco", algo muy practicado en esos tiempos y por esas tierras.

Con 12 años aproximadamente y con mi hermano de 16 habíamos conseguido un saquito de granos de maiz de unos 7 u 8 kilos. Estábamos a unos 6 o 10 metros del río de la famosa batalla. De pronto, de las altísimas cañas del maiz dos G. Civiles a caballo. Susto morrocotudo. Mi hermano con un grito me alertó y vi cómo él se tiró de cabeza al río. Yo tres veces no lo pensé, así que le seguí, me zambullí tras él.

El río allí es peligrosísimo, es tremenda la corriente que lleva. En breves segundos nos transportó a más de 100 metros de los civiles... aunque sin el maíz, que quedó en tierra. De pronto, entre mi hermano y yo vimos salpicar el agua al tiempo que oímos un disparo. Sabemos que no querían darnos, pero sí asustarnos.

Lo consiguieron y ese día nos dejaron sin comer. Cambiábamos el maiz por un poco de comida en una venta que había en El Portal. Desde ese día amo más a los Civiles; no puedo evitarlo.

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Con 16 años y una vieja y ruinosa bicicleta me fui al Puerto. Me atraían sus playas. En la de La Puntílla había rocas (hoy ya no, las han dinamitado). A lo tonto a lo tonto, me di un gran corte en la planta del pie que precisó de 5 puntos. En aquel tiempo la playa estaba desierta, como a mí me gustó siempre. Sólo un Guardia Civil de Costa en una mini garita y yo. También apareció un recién nuevo fabricado 600 color verde (verde 600): resultó ser de un abogado de Córdoba que hacía turismo estrenando coche. Me montó el buen hombre en su bólido y recogió mi ropa. Me llevó al hospital y allí, a lo vivo, sin anestesia, me dieron los 5 puntos. Di patadas hasta al portero y grité para que se enteraran en mi casa. Luego el mismo buen samaritano me llevó a Jerez, a casa. La bici se quedó en El Puerto a cargo del G.Civil.

A los dos o tres meses, ya restablecido, necesitaba la bici para ir al trabajo. Monté en el tren y, me fui al Puerto. Como la zorra de las uvas, anduve preguntando aquí y allá. Sólo me quedó por preguntar en el Ministerio en Madrid. Nadie conocía al civilón. Entré a un restaurante (que olía a gloria) atascado de civiles comiendo. En vez de darme pistas un joven guardia me cortó pidiéndome el DNI. Yo asustado aproveché que su compañero le distrajo y salí corriendo de aquel avispero lleno de malas intenciones.

Frente al Hostal San Cristóbal está el Cuartel de los "beneméritos". Entré a preguntar y, ¡lo primero que vi!: un niño dando vueltas en el patio con mi bici! Me fui a él y de un empujón-tirón le quité mi máquina. Voces de mujeres, llantos del niño. Decía su madre que ellos le habían comprado una cámara y cubierta nueva, yo alegaba que lo habían hecho sin preguntarme. Al final por vergüenza me dejaron ir.

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Allá por los años 74 trabajaba yo por la urbanización "Las Castillas", entre Madrid y Guadalajara. Ya tenía mi querido 600 casi de lujo. Iba a comer a un pueblo cercano, Talamanca del Jarama y, a la misma entrada en la carretera de acceso, el cuartel de la G. Civil. Zona tranquila, allí no había nadie ni por el pueblo ni menos por la carretera. Un civilón (estaría recién peleado con la civilona) en el centro de la carretera. Haciendo de guardia de tráfico. Ridículo total. Allí no había tráfico en absoluto. Me para:

- Carnet. ¿A dónde va?

- Mire, a comer ahí en casa de ¿...?

- El cinturón

- Mire, vengo de aquí cerca y no cr...

- ¡¡¡Es obligatorio, le puedo multar y detener...

Al final me dejó ir pero el susto aún me dura. Siempre me ocurre cada vez que me enfrento a estos energúmenos.

Cuando en Barcelona me dijeron que estaban buscándome me faltó tiempo para pillar el primer tren a Madrid.

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Me quedó por explicar, para rematar con los civiles verdosos, esto: iba un tal Manolo el camionero con su tres ejes mercedes alemán oyendo en la radio temas de OVNIS que le apasionaban. De pronto, se cortó la emisión y una voz locutora parecida a la famosa de Nueva York donde hubo tantos suicidios habló.

"Atención, atención, no se alarmen pero, hemos de comunicarles que hace media hora hemos sido invadidos por miles de platillos volantes. No, no se asusten, son gente pacífica, muy pacífica y entienden nuestro idioma si se les habla despacio. Repito, no se alarmen, no hagan gestos inamistosos, son pacíficos...". Manolo, en la cabina de su camión daba saltos de alegría, reía y saltaba. Mientras oía el resto de la locución radiada. "Son seres bajitos de color verde...". Manolo embocaba una curva en ese momento y, cual no sería su sorpresa que vio en la orilla de la carretera a un hombre bajito y verde.

Frenó, eufórico, bajo del camión, se acercó a la figura y como dijo el locutor dijo balbuciente "YO MA-NO-LO... CA-MIO-NE-RO... LLEVO NABOS Y COLES AL MERCAO..." y el otro, desde la cuneta donde estaba contestó... "Yo Emilio Verdial, Guardia Civil, cagando".

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Por cierto que, después de más de 20 años, tuve que hacer unos trabajos en Getafe a unos Civilones y, a los dos o tres días pensaba que conocía aquel sitio. Cuando caí en la cuenta casi me da un soponcio:

Era el cuartel donde nos tuvieron presos cuando la huelga general de Fuencarral en el 82... ¡¡Vaya chasco!!

Aún tengo más historias con los civilones. Dignas de olvidar, eso sí.

Sin más por hoy, saludo a mi vecina Rita (la maciza) pero no saludo a su hermano que es un chungo ni al marido que un celoso de cojones.

Tenía que decirlo.

ANTONIO