domingo, 16 de marzo de 2025

NADA QUE PERDER: FRACASADOS Y NEUTRALES

Un yanqui lo que más teme es la etiqueta de "loser", de "perdedor/fracasado". Su sociedad anglosajona se basa en los Winners, los Triunfadores, y eso se refleja en tener mucha pasta, cuyo siguiente escalón es tener Poder, algo sólo para unos pocos elegidos. Y para eso todo vale porque su Dios bendice el Dinero: los Kennedy se hicieron ricos gracias a la ley Seca, Trump es un especulador inmobiliario, Gates engañó a IBM y Facebook se asentó saboteando el proyecto de los compañeros que confiaron en Zuckerberg. Pero Europa tiene una historia mucho más larga y culta que USA, y más digna que los corsarios del Reino Unido. Ahora que TRUSK nos mira como basura, toca alejarse de la pérfida Albión que aún tiene el morro de fingirse miembro de Europa: nos abandonó en 2016 y su libra va por libre, a costa del euro.

80 años sometidos al "amigo americano", para acabar constatando que somos escoria para él, un negocio que ya no le resulta rentable. Ya no hay el peligro comunista, ni siquiera existe la URSS, ni Socialista ni Soviética. Sólo una Rusia en manos de oligarcas a los que Putin ha metido en vereda (plata o plomo) y a quienes el comercio con Europa les hace más ricos que seguir pagando armas para la picadora de carne que es Ucrania. Ahora que Trump pasa de Europa, ¿por qué no pasar de los anglosajones y de todos los gobernantes al servicio de las multinacionales? Macron fue servidor de Rostchild, Merz a sueldo de BlackRock y Meloni para el Imperio Berlusconi (el diablo le guarde), con la Borderline sobornada por Pfizer. Todos estos hablan de 800.000.000.000 euros para armamento. Pongo la cifra en números para que se vea que es astronómica, y una deuda inasumible porque no es una inversión sino un gasto que se va por el retrete, como los Leopard de 28 millones que hubo que chapucear para que llegaran a Ucrania a servir de tiro al plato para los rusos.

Acabo de ver que la versión LEOPARD 2A4 se vende por 157 millones sin IVA. Los checos se van a comprar 14: sólo eso supera el UNO por ciento de su gasto público anual. Es una puta locura, cuando es su déficit presupuestario lo que puede impedir entrar en la zona Euro en este julio del 25. Mejor no comentar que nuestro banco Central tiene ya un déficit de 8.000 millones de euros: y eso es la centésima parte de lo que quieren gastar en beneficio de la industria anglosajona y las europeas. 7 marzo 2025, el Confidencial: "El rearme del Viejo Continente deja ganancias de más del 100% en el año en las empresas europeas de defensa" SER: "Las empresas de armamento saborean el rearme europeo… los beneficios podrían DUPLICARSE en 2026" Beneficios del 200% permiten entender muchas cosas ¿verdad?, como las comisiones que esperan a quienes firmen esa "defensa contra Rusia". Hyperion Fund, de Pablo Casado y el sobrino de Botín, negocia con tecnología de defensa y cibeseguridad: se van a forrar…

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Hay una diferencia semántica entre "derrotado" y "fracasado". DERROTA: vencimiento, rendición, aplastamiento, paliza. Es perder un combate, una guerra. Hay un vencedor y hay que someterse a él. FRACASO: Malogro, resultado adverso de una empresa o negocio, fiasco, malogro, chasco, decepción, hasta "naufragio"!!! En pedagogía, se habla del aprendizaje por Ensayo y ERROR: son los "resultados adversos" los que conducen, si se supera la decepción, al "resultado propicio" gracias a lo aprendido. No nos podemos comparar con la renta per cápita de los yanquis: 83.000 $ = 77.000 € cuando la Unión Europea no llega a la mitad: 38.000 € y España se queda en 33.500 €, con una desigualdad creciente. Un yanqui emite 16 toneladas de CO2, España "sólo" 5,3 toneladas, por debajo de la media europea que son 6.

Es la hora de que el pueblo europeo, los trabajadores, pensionistas y familias que no quieren hipotecar el futuro de sus hijos, cambiemos el paradigma: en lugar de imitar el estilo consumista americano, elegir una forma de vida más sencilla; romper con nuestra depredación colonial y entender un mundo multipolar. Aliarnos con China y Rusia con acuerdos comerciales que sean beneficiosos para todos. Eso es imposible con los politicastros que tenemos como gobernantes, este Extremo Centro donde conviven la Ultraderecha xenófoba de Meloni con la supuesta socialdemocracia de Sánchez porque él tambien aprueba las devoluciones en caliente y acepta la orden del Secretario de la OTAN, Rutte, de reducir el gasto público en pensiones y sanidad para gastarlo todo en armas… Rutte, holandés, es el enésimo esclavo de las multinacionales: Unilever con su filial Calvé le tuvo en nómina de 1992 a 2002. Justo entonces logró ser Secretario de Estado de Asuntos Sociales y Empleo, y luego de Educación para seguir su carrera política hasta ser Primer ministro de 2010 a 2024. Los salarios de los políticos explican que se sientan miembros de una CASTA ajena a la plebe: Rutte cobraba 170.000 € como primer ministro de Holanda y ahora 322.000 libres de impuestos como jefazo de la OTAN.

Se busca nuevo Secretario General de la OTAN y este será su sueldo
El próximo 1 de octubre Jens Stoltenberg deberá renunciar a su puesto
de una manera irreversible tras 10 años en el cargo.

Demasiados políticos serían incapaces de llegar a fin de mes con el SMI español de 16.600€ anuales, diez veces menos que lo que pillan. Incluso cinco veces menos que lo que se llevan muchos concejales. Ni siquiera se plantean cómo pueden sobrevivir una viuda o alguen con una pensión no contributiva de 560 € al mes: o comes o pones la calefacción. Porque no saben cómo vivimos, no podemos aceptar que decidan cómo vamos a morir: si en el frente de Ucrania bajo los drones o muertos de asco sin pensión porque todo se gasta en la "guerra cibernética" de la que habla Sánchez, con conocimiento al haber sido espiado con Pegasus, herramienta israelí con la que le tienen cogido de los mismísimos…

Ya estamos grandecitos para más cuentos, ni de progreso indefinido ni de "que viene el lobo ruso". Aceptemos que vamos a vivir con más simplicidad, sin tantas comodidades, pero sin tanto parásito que son los políticos a sueldo de las multinacionales y los ejércitos con juguetes cada vez más caros y sofisticados. Paz y Comercio multilateral, es la solución.

Sentido común

viernes, 14 de febrero de 2025

LA DISTOPÍA

Es difícil moverse en un cenagal de arenas movedizas, porque cada paso te hunde más en el barro. De la misma forma, cuando una sociedad alcanza un determinado nivel de deterioro y desintegración, ninguna de las soluciones propuestas parece funcionar. En la política de los países occidentales, estas situaciones de impasse, quizá de hartazgo histórico o de la Historia, han llevado a elecciones casi imposibles entre lo malo y lo peor, sin poder estar ni siquiera muy seguro de qué es lo peor: en Estados Unidos, se da a elegir entre el ultraliberalismo nacionalista y supremacista de Trump y el neoliberalismo straussiano de los demócratas, en Francia entre el discípulo de Rothschild Macron y la xenófoba neofascista Marine Le Pen, en Gran Bretaña entre los conservadores y los laboristas totalmente desnaturalizados de Keir Starmer… En definitiva, la contienda política se reduce a unas elecciones desesperanzadas en las que el sistema no busca otra cosa que perpetuarse a sí mismo, mientras que a los ciudadanos se les contempla como a rebaño al que manipular y que no puede sino moverse en un margen cada día más estrecho de la ventana de Overton; cualquiera que discuta las medidas tomadas durante la pandemia es un conspiranoico, cualquiera que ponga en cuestión la versión otanista de la guerra de Ucrania es un esbirro o un tonto útil de Putin, cualquiera que critique el genocidio de Gaza es o un antisemita o un agente iraní, etc. No hace mucho el excomisario de la UE para comercio interior Thierry Breton advirtió de que un resultado electoral poco satisfactorio para Bruselas en las inminentes elecciones alemanas se encontraría con una anulación o veto por parte de la UE, como ya ocurrió en Rumanía, y ya no hablemos si la disidencia política llega a unos temas más ideológicos como, por ejemplo, poner en tela de juicio la agenda neoliberal, auténtico tronco común de la UE y la Casa Blanca de los demócratas, una agenda que sólo desde la llamada extrema derecha es posible poner en tela de juicio en algunos puntos, ya que cualquier desviación de la doctrina hegemónica desde la izquierda es tachada de marxismo anticuado o estalinismo. De hecho, el mismo sistema ya apenas les encuentra utilidad a los partidos conocidos como socialdemócratas, puesto que se han convertido en meros instrumentos de las élites globalistas neoliberales que dominan hasta el último recoveco del más bien paupérrimo pensamiento político occidental moderno.

Sin embargo, esta homogeneidad de pensamiento, con los Trumps, Melonis o Le Pens de turno como agentes díscolos, no está llevando a unas sociedades más integradas y funcionales, sino a todo lo contrario. La distopía ya ha dejado de ser un fantasma lejano para convertirse en la parte más sólida y visible de la realidad. En un panorama de una impecable pureza orwelliana, la degradación de la sanidad y los servicios sociales es constante, el ascensor social ha sido sustituido por una especie de cuerda de alpinista del Everest y los medios hegemónicos de desinformación masiva han abandonado cualquier papel que no sea el de mera correa de transmisión de los mensajes del poder. Las campañas monolíticas para incentivar el pánico en tiempos del Covid e imponer las vacunas y de una rusofobia de una intensidad casi de progrom medieval con motivo de la muy provocada guerra de Ucrania han creado la mentalidad necesaria para encararse de manera obsesiva a un supuesto enemigo externo al que culpar de todos los males, mientras que la extrema derecha abona el terreno de la confusión tildando de izquierdistas o incluso de pseudomarxistas a instituciones o programas como la UE, el Partido Demócrata de los Estados Unidos, la OMS o el famoso reseteo de Klaus Schwab. Nunca la desinformación ha tenido tantos padres de tantas filiaciones distintas y nunca se ha dominado con tal maestría la estrategia del caos.

Así que mientras la ideología woke escinde la sociedad, otorgándole una importancia desorbitada a las cuestiones de género, como si el mero hecho de ser homosexual o lesbiana fuera un marchamo de pureza ideológica o progresismo y no una simple preferencia sexual, y como si en la vida de los seres humanos no existiera otra cosa que la sexualidad o la identidad racial, olvidándose de minucias como la vivienda, la sanidad, el derecho a la educación, los derechos laborales, etc., la extrema derecha escoge otra vía de escisión en torno al origen étnico de los individuos en busca del clásico chivo expiatorio al que culpar de todos los desajustes y disfuncionalidades de un Occidente que ha sufrido cuatro largas décadas de distopía neoliberal.

En un mundo así, la solución de los problemas reales ocupa un lugar muy secundario en la lista de prioridades. Lo que importa son los reclamos políticos y crear una atmósfera de constante pánico hacia las sucesivas pandemias, hacia Rusia, hacia China, etc. Se habla abiertamente por parte de individuos como el flamante nuevo secretario general de la OTAN Mark Rutte o la inefable ministra de asuntos exteriores alemana Annalena Baerbock de la necesidad de sacrificar la sanidad y los derechos sociales en aras de la lucha contra el monstruo ruso, so pena de acabar pidiendo asilo político en Nueva Zelanda o tener que aprender ruso como primera lengua –Rutte dixit–, mientras que la política de incendios de una ciudad tan importante como Los Ángeles se basa en tener a una jefa de bomberos negra y lesbiana a la que sin embargo se la deja con diecisiete millones de dólares menos en el presupuesto de su departamento y con las bocas de incendios huérfanas de agua mientras que el matrimonio Resnick controla el 60% del agua del estado de California en régimen de empresa privada, todo ello ante la complaciente mirada del gobernador Gavin Newsom, una de la grandes estrellas del Partido Demócrata y muy probable presidenciable cuando el segundo mandato de Trump acabe en un previsible fracaso. ¿La solución ante un caos semejante? Como siempre, la empresa privada. Cualquier ciudadano de California, un estado muy propenso a sufrir incendios gigantescos año tras año, puede permitirse contratar los servicios de una compañía de bomberos privados por el módico precio de 100.000 dólares.

Al revés de las utopías, que tienden a marchitarse al contacto con la realidad, la distopía tiene una extraña habilidad para retroalimentarse. Ninguna situación es tan caótica o irracional que no pueda desembocar en un dislate todavía mayor, y pronto la ley de Murphy parece el único criterio fiable a seguir a la hora de predecir el futuro. Los grünen alemanes, por ejemplo, no ven ninguna contradicción en que la energía utilizada en Alemania provenga del carbón, el muy dañino para el medio ambiente fracking estadounidense o incluso la energía eléctrica que el país germano obtiene de las centrales nucleares francesas, mientras que dichas centrales son tabú en Alemania. Por su parte, la candidata ultraderechista Alice Weidel, también lesbiana militante, insiste en el clásico mantra empleado por la extrema derecha más reaccionaria desde hace décadas de que Adolf Hitler era en realidad un izquierdista socialista con el que ella y los suyos no pueden sentir ninguna afinidad intelectual ni ideológica. Indirectamente, Baerbock vino a darle la razón cuando afirmó en Praga estar orgullosa de su abuelo, alto oficial de la Wehrmacht y nazi entusiasta, “porque él, al menos, había luchado por una Europa unida”. Se supone que en contraste con el maléfico Vladimir Putin.

En cuanto al cacareado malestar de los neoliberales globalistas de Bruselas con el caudillo supremacista de la Casa Blanca, quizá no sea aventurado imaginar que sea más lo que les une que lo que les separa. En todo caso, lo peor de ser un caniche es que la rebelión contra el amo es casi impensable, incluso en los casos en los que peligra la misma supervivencia.

Veletri

domingo, 26 de enero de 2025

TOMAR EL RELEVO DE MUJICA

"YO, PEPE MUJICA
Os lo cuento.
Fui guerrero tupamaro, agricultor y político.
Pero estoy cansado
sin dejar de ser lo que fui.
Sobre todo, guerrero.
Y ahora me estoy muriendo
y también el guerrero tiene derecho
a su descanso, el que impone el tumor
que me invade.
Todos los caminos de mi tierra llevan
a mi corazón, y sé distinguir
lo que es pasajero de lo que es definitivo.
Fui yo quien eligió este camino
y no protesto por llegar hasta aquí,
con 89 años.

Pero necesito silencio.
El silencio es manantial de vientos
que se llevan los ecos de la vida,
los cuchillos hostiles,
los dientes, alfileres y ataúdes,
los desgarros de mil escalofríos,
torbellino de llantos y de lutos.

Dejadme en el silencio
de mis higueras y manzanos umbríos,
de la lengua que resiste las palabras
que hieren por la espalda,
de las orillas que besan los crepúsculos
lamidos por las olas.

Devolvedme el silencio,
que quiero curar la herida
que me dejó en el alma
el dolor de las selvas arrasadas,
de los bosques de cemento plantados,
de la pobreza insuperable,
de la justicia no ejercida,
de las libertades quebrantadas.

Devolvedme el silencio,
que quiero volver a mis verduras,
mientras tranquilo,
y esperando la paz inevitable,
medito sobre la hermosura de la vida,
sobre cuánto caí y cuánto me levanté,
los buenos amigos que me acompañaron
y también bailaron conmigo.

Devolvedme la paz
y no me pidáis más palabras.
Necesito el milagro
de los labios cerrados,
de las bocas mudas,
de las tibias sombras,
de los latidos ausentes.

Guerrero soy y seguiré luchando,
sin tregua, jamás derrotado.
La vida siempre es porvenir.
la vida me persigue
aunque me esté muriendo.

¡Cuánto de vida hay en la muerte!
¡Cuánto de más allá en la vida!"

Pepe Mujica ya se despidió de todos nosotros. El Guerrero quiere descansar y sabe que es cuestión de días que el cáncer colapse su cuerpo de 89 años. No quiere más entrevistas ni visitas porque lo que tenía que decir lo dejó muy claro: "Ahora les toca ustedes, los jóvenes, seguir luchando por la Justicia".

Él apuesta por una larguísima carrera de relevos: heredó el testimonio de grandes pensadores y políticos y a lo largo de ocho décadas lo que aprendió lo puso en práctica como buenamente supo y en la medida que le dejaron.

La metáfora de la carrera de relevos no es la más acertada porque sugiere un solo individuo cada vez, mientras que la lucha por la justicia es imposible sin una labor colectiva en un esfuerzo simultáneo. Mejor la imagen de una trainera donde el patrón marca la secuencia de los remeros y les anima a pesar de las olas, vientos y adversarios. La trainera es una frágil y liviana embarcación de doce metros de eslora con catorce tripulantes, diminuta en comparación ante un crucero o un portaaviones. Pero todos tenemos en la retina a las zodiac de Greenpeace incordiando los balleneros japoneses o al barco de Jacques Cousteau, el Calypso (1951-1996) empeñado en defender los mares de saqueos y violaciones. Una noticia esperanzadora es que desde 2016 vuelve a surcar los océanos.

Estamos en 2025 y ya no viven los héroes que admiramos de jóvenes pero sí están los malvados dispuestos a convertir el mundo en un infierno profundizando aún más en las injusticias de siempre: el hambre, las guerras, la especulación financiera, la explotación del trabajador. Pero ahora cuentan con armas mucho más sofisticadas: el mercado global que comercia hasta con el agua y los alimentos básicos; la alta tecnología militar cada vez más cara; los fondos de inversión BlackRock y Vanguard que mueven más capital que muchos países; la inflación perfectamente manipulada para que el trabajador vuelva a la precariedad de no poder pagarse un techo digno aunque viva en el "jardín de Occidente", de USA o Europa (dixit Burrell).

Ante esta gigantesca montaña de mierda que es el Sistema Neoliberal aderezado por la contaminación global y recalentados por el cambio climático, al pueblo se nos aconseja y anima a someternos a esas Reglas y conformarnos con salvar nuestro culito de forma individual: "el que pueda, que haga" (Aznar). Se traduce en fomentar el hedonismo más burdo, el consumismo según la moda dictada por influencers que previamente han sido seleccionados por los dueños de internet.

Pero justo en el borde de ese estercolero, en un trocito de pradera se erige la chacra de Pepe Mujica, como la aldea de los irreductibles galos frente al Imperio Romano. Afortunadamente no está solo, somos millones los que aún no nos sometemos al "señorito, ni a sus capataces" (multinacionales, ejecutivos y politicastros). La fuerza colectiva puede lograr cambios sustanciales que, sumados todos, cambiarían el curso de la Historia.

Silvio Rodríguez en homenaje a Mujica

¿Todavía queda alguien que cree que no le va afectar la ola de Ultraderecha mundial, que esos líderes sólo son grotescos y no sumamente peligrosos para todos? Porque detrás están las grandes corporaciones que han decidido terminar con los derechos básicos de la Humanidad, para lograr beneficios casi infinitos. Si no nos movilizamos, pronto será tarde para arrepentirnos por habernos quedado "Tranquilo, majete, en tu sillón". Nos lo advertían Celtas Cortos en 1993. 32 años después, esos problemas sólo se han agravado pero tenemos otros nuevos y peores.

Qué menos que levantar BARRICADAS éticas y activas en nuestros pequeños espacios de responsabilidad: el trabajo, el barrio, las decisiones de consumo… Frente a la Telaraña de Internet, un Tejido Social de apoyo mutuo. Defendamos nuestra Dignidad, volvamos al 2010 con ¡INDIGNAOS! de Stéphane Hessel (1917-2013): tiene mucho valor las experiencias, compromiso y reflexiones de un centenario, por más Ruido que hagan los "modernos, posmodernos y el pensamiento líquido (el lixivado de una sociedad occidental que se va pudriendo)".

Sentido común

sábado, 28 de diciembre de 2024

La controvertida historia de la energía nuclear

Hace unos 2.300 años, los filósofos griegos discutían sobre la constitución de la materia. Demócrito, siguiendo las teorías de su maestro Leucipo, dijo que TODO estaba formado por diminutos bloques indivisibles a los que llamó átomos.

Desde los albores de la humanidad, la especie humana utilizó los recursos que tuvo a mano para aprovecharse de la naturaleza. Dominó el fuego, utilizó la fuerza del viento para surcar los mares, descubrió la rueda y otros pequeños inventos que perfeccionó, poco a poco.

Sin embargo, aquellas teorías de Demócrito, basadas en razonamientos lógicos, han tardado casi 2.000 años en desentrañarse, a medida que se han desarrollado ciencias como la Química y la Física. Los átomos, catalogados por familias en una Tabla Periódica que hoy cuenta con 118 elementos. Varios modelos atómicos elaborados por físicos y químicos entre ellos, Dalton, Thomson, Rutherford, y en la actualidad, el de la mecánica cuántica. Ninguno es completamente satisfactorio por lo que la discusión científica continúa.

Obligado es resaltar el nombre de algunas mujeres pioneras en el desarrollo de la Ciencia: Marie Curie, polaca, nacionalizada francesa, premio Nobel de Física y de Química, descubrió, hacia finales del XIX la radiactividad del uranio, el polonio y el radio. Ella y su marido sufrieron enfermedades por radiación. Murió a los 66 años por anemia aplásica en 1934.

Lise Meitner, Viena, 1878, precursora de la fisión nuclear. Considerada la madre de la bomba atómica, sin embargo, rechazó participar en el proyecto Manhattan. Es una de tantas mujeres que han tenido que luchar en un mundo de hombres por desempeñar un puesto en la ciencia. No recibió por ello un digno reconocimiento, solo en 1966 el premio Enrico Fermi.

La energía eléctrica de origen atómico

Hacia mitad del pasado siglo, en plena autarquía franquista, se construyeron en España las centrales nucleares, que utilizan el uranio como combustible. Diseñadas para una vida útil de entre 20 y 40 años, en algunas se ha prorrogado su vida útil. Franco proyectó construir 27 centrales nucleares. Se autorizaron 15, de las que se construyeron finalmente 10. Las centrales ya cerradas son: Zorita, en Guadalajara. Santa María de Garoña, en Burgos. Vandellós I, en Tarragona, tras accidente grave.

Quedan 5 encendidas, dos de ellas tienen dos unidades.
Todas ellas están al límite de su vida útil, algunas prorrogadas.
Almaraz I y II, previsto su cierre a partir del 2027 y 2028 respectivamente. Ascó I y II, cuyo fin de vida útil está en 2030 y 2032. Cofrentes, 2030. Trillo y Vandellos II terminan en 2035.

El ambicioso plan nuclear del “Alzamiento Nacional” terminó descarrilando. En los 80 hubo que rescatar las eléctricas que no podían pagar las hipotecas contraídas con la tecnología americana. Durante 20 años los consumidores repusimos a través del recibo de la luz 5.717 millones de euros. Felipe González decretó la moratoria nuclear por razones económicas de las empresas gestoras, paralizó la construcción de 5 reactores pendientes. Liberó a las eléctricas implicadas de las deudas contraídas por estos proyectos con un monto de 4.260 millones de €.

En 1972 se construyó la fábrica de combustibles de Juzbado, Salamanca, que entró en funcionamiento en 1985. Abastece el combustible para las centrales españolas, varias europeas y dada la situación de la guerra de Rusia en Ucrania, y la incierta tendencia del programa de desmantelamiento de las que siguen activas en España, ENUSA está preparándose para surtir de combustible a nucleares de la órbita soviética, a países como Finlandia o Suecia.
Produce anualmente unas 1.620 toneladas de combustible. Durante décadas el uranio, en su mayoría se extraía de la mina a cielo abierto de Sahelices el Chico, en la zona de Ciudad Rodrigo. Se enriquecía en Francia.
Cerrada esta mina en el año 2000, se importa el uranio de Niger, Canadá, o de Rusia. En Retortillo, Salamanca, hay una mina, a cielo abierto, preparada para empezar a extraer mineral, cuya explotación no fue autorizada. Berkeley, la empresa minera está luchando en los tribunales para abrirla. También se especula con en cambio político de gobierno. Las reservas de mineral en España se estiman en 20 años. Las reservas mundiales se calculan para 90 años.
En un principio, el proyecto nuclear del Régimen fue muy ambicioso. España, la dictadura, tuvo aspiraciones de ser potencia nuclear, como lo acreditan papeles de la CIA desclasificados en 1975.
Esta energía ha sido muy polémica desde un principio. Europa está muy dividida. Unos países la están explotando, otros no, otros han cerrado sus centrales. En España la energía nuclear, así como en toda Europa representa alrededor del 20%. En Francia, con 50 centrales el porcentaje es mucho más alto.
Señalar que con motivo del nombramiento de Teresa Ribera como comisaria europea se publicó un bulo que atribuía a la exministra de transición ecológica que había dejado firmado el cierre de la Central de Almaraz, en Cáceres. La presidenta Guardiola declaró al respecto que no aceptarían el sectarismo medioambiental. Posteriormente se sigue “calentando” la protesta, creando plataformas ciudadanas y manifestaciones, a favor de prorrogar su vida activa.

Residuos nucleares

Los Residuos Radiactivos olvidados de la Fosa Atlántica
"Silencio en torno a lo que esconde el fondo de la parte nororiental del océano Atlántico". A 400 kilómetros de la costa gallega y a 200 km de la de Asturias se arrojaron dentro de bidones metálicos toneladas de residuos radiactivos solidificados con hormigón o betún. Esta basura nuclear que fue lanzada al mar de manera periódica, entre 1949 y 1982, por Bélgica, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Holanda, Suiza y Suecia. Y, en muchos casos, está olvidada a más de 4.000 metros de profundidad mientras que está sometida a la presión y a la corrosión del mar.

En un proceso oculto y lento, con el trascurso de los años las aguas quedaron afectadas por los vertidos nucleares. Desde 1977 y durante las décadas de los años 80 y 90 se llevaron a cabo inspecciones periódicas para medir los niveles de radiactividad de esta parte del océano. Sin embargo, al no haberse realizado ningún tipo de control reciente, se desconocen los niveles actuales de contaminación nuclear de estas aguas. Si los vertidos siguen alterando la biodiversidad del ecosistema marino, si puede afectar o no al ser humano. Tampoco se sabe nada sobre las circunstancias del origen del problema: No se conoce el estado actual de los bidones que contienen la basura radiactiva.
El diseño de los paquetes para los desechos vertidos no tenían por objeto garantizar el aislamiento de los radionucleidos (o elementos radiactivos) dentro de los bidones, sino más bien asegurar que se transportaran intactos al fondo marino; posteriormente se esperaba que ocurriera un proceso de dispersión lenta en el agua circundante», explica en uno de sus informes la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), conexa a Naciones Unidas".

Los accidentes que han tenido lugar, en sus ochenta años de uso pacífico, han obligado a tomar medidas para gestionar y controlar el destino, casi eterno, de algunos de los residuos que produce su uso.

Me refiero a los cementerios nucleares.
La idea consiste en construir una barrera segura para aislar estos desechos peligrosos de la naturaleza, ya sea el medio aéreo, acuático o terrestre.
Cementerio, del griego, etimológicamente dormitorio, lugar para dormir, sería un lugar o almacén de hasta 600 m de profundidad donde poder meter los citados residuos. Se ha buscado en formaciones salinas, arcillosas o graníticas. Los estudios están hechos. La decisión es muy difícil por el rechazo social que provoca. Tiene nombre, común: AGP, almacenamiento geológico profundo. Hay ya varios construidos en todo el mundo.
Todos los temas relacionados con la energía atómica son discretos en el mejor de los casos y secretos, si no hay necesidad de darlos a conocer.

Un primer intento de utilizar un almacén para enterrar los residuos tuvo lugar en 1987. Se "vistió" como laboratorio para estudiar el comportamiento de las radiaciones en el granito. Se le llamó proyecto IPES. Para ello se iban a utilizar las simas graníticas abiertas para la ampliación de dos turbinas en la central hidroeléctrica de Aldeadavila de la Ribera, Salamanca.
No coló. Se llamó desde el primer momento por su nombre, cementerio nuclear. Gobernaba Felipe González y fue el vicepresidente A. Guerra quien salió por TVE a predicar las “bondades” del invento. La manifestación popular del 24 de abril, festiva, pues era domingo, fue tan numerosa, seguida por algún otro acto de presión como el secuestro de un político salmantino en el Ayuntamiento del Aldeadávila, liberado por los GEO. El gobierno tuvo que recular y anular el proyecto.

ENRESA la empresa nacional de RR (residuos radiactivos) fue creada en 1984. Además de los residuos ha gestionado unos fondos que pagamos en la factura todos los consumidores de electricidad. Se ha encargado de publicar y ejecutar sucesivos planes generales de residuos radiactivos. El VII plan de residuos radiactivos, actual, fue publicado en diciembre de 2023.
Enresa pagó unos estudios para encontrar un lugar idóneo a almacén de residuos.

Vinieron unos técnicos (eran rusos, de la empresa Adaro) y llenaron el terreno de la comarca, clavando unas estacas pintadas de rosa fosforito. Como un pastor le preguntara qué hacían, le contestaron que buscaban agua. El pastor les señaló el embalse que se divisaba desde aquel cerro… Supimos que medían la gravedad terrestre, con cuyos datos se pueden elaborar mapas gravimétricos que señalan líneas y por tanto fallas. Nunca hemos visto publicado su trabajo. Los estudios para el AGP están terminados.

Para un AGP se necesita una roca lo suficientemente extensa y sin fallas.
La contestación social obligó a los gobiernos a retrasar aquel proyecto inicial y tomar nuevas medidas, acordaron almacenamientos temporales.
Uno de estos almacenamientos fue el ATC (almacenamiento temporal centralizado de Villacañas)
Lo que al principio parecía un éxito político para aquel pueblo de la Mancha, por el dinero que iban a cobrar, volvió a resultar un fracaso, por lo que hubo que cambiar de idea una vez más.
Actualmente y hasta que se señale un lugar definitivo, ya decidido pero secreto por la alarma social que concita, para el almacenamiento subterráneo definitivo, se almacenará el combustible gastado en las propias centrales, ATI. Protegido por depósitos de acero inoxidable.
En el VII plan de residuos radiactivos ya hay un calendario y está adjudicada la construcción del cementerio para que se pueda utilizar a partir de 2073, a una empresa finlandesa por 4.110 millones de euros.

Últimas consideraciones a modo de epílogo

La energía nuclear surge con un trágico suceso que horrorizó a la humanidad: la explosión de las dos primeras bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945. Los sátrapas de la tierra vieron en el infernal invento una oportunidad para dominar el mundo. Han terminado creando un club selecto de países que disponen de la fatídica bomba.

En la cara positiva, paralelamente, son muchas las aplicaciones de las propiedades de algunos elementos radiactivos para ser utilizados en la salud, pruebas diagnósticas y curaciones de enfermedades como el cáncer.

El uso pacífico de esta industria crea polémica. Por lo general del lado de los intereses económicos están los defensores de su uso, los pro-nucleares. No produce en su generación gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento global y del cambio climático, eso es cierto. Se propalan varias falacias sobre las bondades de esta modalidad de energía: que la energía nuclear es verde. Que es limpia. Que es sostenible. Que es renovable y que va a salvar el mundo.

En el lado opuesto, los antinucleares, consideran contrario a la ética hipotecar el futuro para las generaciones que han de venir, contaminando cada vez más los medios biológicos. Los fallos y accidentes, en algún caso, nos afectan a todos. La industria nuclear produce unos residuos peligrosos, de efectos muy duraderos, incluso casi eternos. Despiden calor en su constante desintegración, penetran casi todos los cuerpos y corroen las barreras con las que se intenta mantenerlos aislados.

La energía nuclear no es ni verde, ni renovable, ni sostenible, ni limpia. Tampoco es barata, se enriquecen unos pocos y la pagamos muchos.

Proust

sábado, 23 de noviembre de 2024

UNDER WESTERN EYES – Bajo los ojos de Occidente

¿Ha sido Rusia siempre la bestia negra de Europa? ¿Ese país tiránico al que había que contener por todos los medios para evitar que sus garras aferraran todo el continente? Las actitudes occidentales respecto a Rusia se han ido modificando a lo largo de las épocas, y a menudo esa tiranía rusa fue vista con buenos ojos en muchas cancillerías europeas.

Voltaire, como es sabido, fue un gran admirador de Catalina II la grande, y hablaba maravillas del naciente imperio ruso, si bien nunca llegó a encontrarse personalmente con la zarina, como sí hizo Diderot. Cierto que Diderot criticó el absolutismo del régimen ruso así como el absolutismo en general, como se apresuran a aclarar sus hagiógrafos, pero ¿qué país europeo no era absolutista en mayor o menor medida en el siglo XVIII? Al llegar la Revolución Francesa y posteriormente las guerras napoleónicas, Rusia fue considerada como un baluarte de la estabilidad europea, y un gran aliado en la lucha contra las ideas democráticas y republicanas. El régimen ruso no escandalizaba en absoluto a dirigentes como Metternich, principal artífice de un sistema de alianzas entre Austria, Prusia, Rusia e Inglaterra para combatir cualquier resurgimiento de una Francia revolucionaria e insurrecta y también para reprimir cualquier movimiento revolucionario que pudiera producirse en Europa. La Santa Alianza entre Austria, Rusia y Prusia, y la posterior Cuádruple Alianza, que incluía a Inglaterra, una especie de OTAN embrionaria del siglo XIX, fueron la cristalización de ese plan diseñado para impedir el secularismo, el liberalismo y los movimientos revolucionarios en Europa.

En las novelas del eurocéntrico Julio Verne se percibe también esa plena aceptación de Rusia y su régimen político. Miguel Strogoff es una novela en la que el correo del Zar desempeña una misión heroica para evitar una invasión de Siberia por parte de los tártaros propiciada por el traidor a la corona Iván Ogareff. Actualmente, y en realidad desde el inicio de la Guerra Fría, sería muy fácil imaginar a los poderes occidentales propiciando una invasión de Siberia por parte de quien fuera. “Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el África Austral” sigue la misma tónica eurocéntrica mostrando la colaboración de las expediciones de dos gobiernos europeos distintos en la paulatina conquista del África.

Se puede decir que la misma tónica de buen entendimiento de las potencias europeas hacia Rusia persistió durante todo el siglo XIX. Podía haber guerras entre ellas, pero siempre se producían por causas que no tenían nada que ver con las características del régimen absolutista de los zares. Casi todas las potencias europeas estuvieron en guerra entre sí por algún motivo durante el siglo XIX, pero eran guerras que se libraban únicamente con fines territoriales y sin ninguna pretensión de grandes diferencias ideológicas entre los contendientes. Pero en eso llegó la guerra de Crimea (1853-1856). Una guerra brutal y despiadada, entre un ejército ruso mal organizado y compuesto en gran medida por siervos muy pobremente entrenados, y los ejércitos inglés, francés y otomano. Aunque Inglaterra finalmente logró una victoria más bien pírrica tras una guerra profundamente impopular entre la misma población inglesa, el gobierno de Londres comprendió que la Rusia zarista constituía una seria amenaza a sus propios planes de expansión mundial, especialmente en Asia Central y el Cáucaso, Afganistán, Persia, etc. Con el inicio del llamado por los propios ingleses “Great Game”, se sembraron las primeras simientes de la rusofobia. Los ojos ingleses empezaron a ver con desconfianza al gigante ruso, hasta entonces garantía de estabilidad política y auténtico bastión contrarrevolucionario a escala continental. De la noche a la mañana, los súbditos de su soberana majestad británica empezaron a ver los defectos del “sistema absolutista ruso”, y hasta la Primera Guerra Mundial, en la que la Rusia zarista y el Imperio Británico volvieron a ser aliados después de muchas décadas, no dejaron de poner piedras en el camino de Moscú, llegando incluso a apoyar al Japón durante su guerra victoriosa contra Rusia en 1905.

En medio de todo este contexto, el gran novelista británico de origen polaco Joseph Conrad publicó en 1911 una sombría novela titulada “Under Western Eyes” (Bajo la mirada de Occidente). En dicha novela se narra la historia de Kyrilo Razumov, un estudiante ruso que delata a un joven revolucionario que ha matado en un atentado a un ministro zarista, como consecuencia de lo cual el revolucionario es ejecutado a su vez por las autoridades rusas. Razumov recibe entonces el encargo de viajar a Ginebra para infiltrarse entre la colonia de revolucionarios rusos en el exilio instalada allí, pero entonces se enamora de Natalia Haldin, la hermana del joven a quien traicionó. Incapaz de superar sus remordimientos, Razumov termina por confesar su traición ante Natalia, obteniendo el rechazo y desprecio que eran de esperar por parte de toda la comunidad de exiliados.

En esta novela Conrad expresó todo su resentimiento de polaco exiliado y nacionalizado británico hacia la Rusia imperial zarista. La novela vuelve una y otra vez de manera casi obsesiva sobre la incomprensibilidad del carácter y la naturaleza rusos, de su manera de entender la vida totalmente opuesta a la occidental y es una diatriba no sólo contra Rusia, sino también contra cualquier idea revolucionaria, desechadas por utópicas y casi contrarias a la naturaleza humana.

La novela pasó bastante inadvertida cuando fue publicada, pero conoció un cierto revival después de la Revolución Rusa del 1917. Al parecer, Conrad había acertado de lleno en su diagnóstico. Rusia era un país salvaje e imprevisible, y el muy tolerado despotismo imperial ruso, que tanto había sido apreciado por las corrientes ideológicas europeas más reaccionarias durante el siglo XIX, había sido sustituido por una dictadura del proletariado que puso los pelos de punta a toda la Europa burguesa.

De manera casi paralela a la novela de Conrad, apareció la llamada “Heartland Theory” del geógrafo inglés Halford Mackinder, que sostenía que cualquiera que controlase la “Heartland” que comprende el Asia central poseída por Rusia podría controlar el mundo entero, debido no sólo a su posición geográfica sino a las riquezas naturales acumuladas en esa zona. Si ya desde la guerra de Crimea Rusia había sido un gran estorbo para los proyectos expansionistas británicos y occidentales en el Asia, ahora Rusia –o, mejor dicho, la Unión Soviética– pasaba a ser la presa más apetecible del planeta. Una posible y muy ambicionable colonia relativamente despoblada en relación a su gigantesco tamaño cuyos beneficios de explotación podían sobrepasar con mucho los que había dado la India.

Dicha idea no cayó en saco roto para los ideólogos del Tercer Reich. Como explica Ian Kershaw en su biografía de Hitler, el Führer planeaba el destierro o exterminio de gran parte de la población soviética para transformar precisamente el inmenso territorio de la URSS en una inmensa colonia de beneficios casi incalculables, comparable a lo que había sido la India para los británicos. El famoso Lebensraum de Hitler. Uno de los patrocinadores de esta idea, y también teórico del Tercer Reich, había sido el geógrafo Karl Haushöfer quien, aunque fue juzgado por el tribunal de Nuremberg, resultó absuelto por el mismo para acabar muriendo poco después en circunstancias misteriosas, oficialmente por un suicidio.

Durante todas estas décadas, la propaganda antisoviética proliferó de manera casi exponencial por todo Occidente. Uno de sus ejemplos más delirantes quizá sea el famoso álbum de Tintín –el primero de toda la serie– “Tintin chez les soviets”. En el mismo se ven cosas tan chuscas como una fábrica “Potemkin”, es decir, una aparente fábrica construida por orden del gobierno soviético, pero dentro de la cual no se produce absolutamente nada más que unos ruidos destinados a crear la ilusión de que en realidad allí se está fabricando algo. Dicho álbum fue puesto fuera de circulación durante décadas por el mismo Hergé, probablemente debido a su maniqueísmo político, y tal vez también por su dibujo todavía bastante primario, pero volvió a emerger a finales de la década de los 70. Y por supuesto, son incontables los filmes, telefilmes, novelas, libros, etcétera, que durante todas las décadas de la Guerra Fría insistieron no sólo en la perversidad del régimen soviético sino en una idea más dañina: la satanización de todo lo ruso, y prácticamente de todo aquello que pudiera dar un perfil humano al carácter y la manera de ser rusos.

A los ojos de Occidente, sólo un personaje como Boris Yeltsin podía devolver a los rusos su dimensión humana. Un personaje borrachín y dicharachero, presunta víctima del KGB, amante de pellizcarles el culo a sus secretarias o colaboradoras, y, sobre todo, un buen amigo de Occidente y las multinacionales y emporios financieros occidentales como Goldmann Sachs, Rothschild, las empresas relacionadas con George Soros, etc. Un líder ruso que sólo empleara la violencia contra aquellos rusos “reaccionarios” –en la jerga de los medios occidentales los “reaccionarios” eran aquellos rusos quizá nostálgicos del régimen soviético o que simplemente se oponían al regreso a Rusia del capitalismo más salvaje y ultraliberal– que pudieran suponer un obstáculo para las “reformas económicas”.

Pero aquí vino la gran desilusión para la población rusa objeto y supuesta beneficiaria del experimento. Si bien era cierto que Rusia tenía un lugar en el gran banquete occidental, no era en calidad de comensales, como habían prometido Yeltsin y sus adláteres, sino en calidad de manjar, algo que los rusos de a pie pudieron comprobar sobre sus propias carnes durante los mágicos años 90 del siglo pasado. Y es aquí donde radica el éxito de Putin ante la gran mayoría de la opinión pública rusa; el hecho de haber tomado las medidas indispensables para salir de ese estado de sumisión sin esperanza. Un éxito que los ojos occidentales siguen sin entender.

Veletri

lunes, 4 de noviembre de 2024

SEXALESCENCIA VERSUS MADUREZ

Me ha llegado un enlace en el que se habla de SEXALESCENCIA y lo contraponen a sexagenario como si lo segundo fuera una ofensa en lugar de un dato objetivo: estar entre los 60 y 69 años.

(agosto de 2022) "Según el Dr. Manuel Posso Zumárraga, creador del término "sexalescencia", se refiere grupo de adultos mayores de 60 años que están presentes en las redes, lideran grupos, se divierten con amigos, comparten con sus descendientes y están enfocados en aprender algo nuevo que les mantenga activos."

Se ha inventado un PALABRO sólo para contraponerlo a alguien que "no salía de su casa, no socializaba, no se ejercitaba… En pocas palabras, no tenía motivaciones existenciales… cuando somos muertos en vida."

¿Sabes lo que es la sexalescencia?

Así que, porque alguien a partir de los 60 años sea pasivo y se quede en casita, deprimido, ¿hay que definir como excepcional una actitud mucho más común? porque la mayoría de la gente se sigue ocupando de sus cosas, se relaciona y continúa activa. ¿Frente a los Hikikomoris del Japón (epidemia que se extiende por Corea del Sur y hasta China) ¿hay que inventar los "JÓVENEScentes" que sí estudian, trabajan y disfrutan?. Porque hay amas de casa que se sienten mal en un círculo de tareas monótonas ¿hablaremos de MUJEREScentes que tienen otras inquietudes y se apoyan en la Sororidad y en relaciones y aficiones gratificantes? La inmensa mayoría de los curritos apenas tiene más tiempo que desplazarse al trabajo, realizarlo y volver al barrio con ganas de una cerveza y una serie… ¿les proponemos el CURRITOlescente para que se sientan realizados y no engranaje de una máquina de producción y consumo? Precisamente el "consumo" tiene muchísimo que ver con ese nuevo Palabro que tiene mucho de moda woke…, pero luego lo explicaré.

Las primeras palabras que surgen al pensar en una edad a partir de los 60 son senectud y senescencia.

– SENECTUD se utiliza como sinónimo de TERCERA EDAD, términos que hacen referencia a 3 etapas: 60 a 70 años: Senectud. 71 a 90 años: la Vejez. Más de 90 años: ancianos. "Senectud" no significa "decrepitud", sino una experiencia vital valiosa: es la misma raíz que Senador en la Antigua Roma, quienes podían dirigir el Imperio que duró muchos siglos con un florecimiento cultural que hemos heredado.

Nada tiene de malo entender que la vida de la persona tiene tres etapas: una de crecimiento físico y mental; otra de desarrollo de las capacidades laborales y con responsabilidades familiares; y una tercera a partir de la jubilación en la que no hay que demostrar nada a nadie y uno puede disfrutar de la vida, con menos presiones y con los compromisos y proyectos que uno elige sin ninguna imposición externa. Eso sería la Tercera Edad. Se habla de una Cuarta Edad en la que uno llega a la Fragilidad, a la Dependencia de otros, que suele desencadenarse a partir de los 85 pero que se puede demorar casi hasta los 100 años en algún caso.

– SENESCENCIA: los cambios relacionales entre los elementos del sistema por el paso del tiempo en relación con los sistemas materiales que presentan una cierta estructura u organización. Tales cambios suelen ser irreversibles. ¿Todavía hay quien niega nuestra IMPERMANENCIA? Por eso hay tanto miedo a la muerte y a la enfermedad, cuando son la irrenunciable otra cara del nacimiento y de la salud. Un dato: las células se duplican 52 veces, y eso se llama el límite de Hayflick. Hay un gen, el SIRT 1 que en ratones ha logrado superar ese límite: si funciona en humanos, sólo accederán al tratamiento los ricos, claro.

La sexalescencia es un término acuñado por el abogado ecuatoriano Manuel Posso Zumárraga: describe a una generación de adultos mayores de 60 años que están redefiniendo lo que significa envejecer, abrazando la tecnología y viviendo con pasión. Este abogado (ni psicólogo ni sociólogo, sólo opinólogo) dice de esa generación: no tienen entre sus planes actuales la posibilidad de envejecer"… pos nada: seguro que la Parca les respeta, ya que ellos han decidido vivir mucho. Y también los achaques: la firme palabra de un sexa-ADOlescente basta para que ningún dolor les toque. Seguro que los problemas de azúcar, colesterol, hígado, intestino o vejiga se desvanecen cuando estos SexOlescentes se sienten sexis, maravillosos e inmunes.

¡Qué tiempos de postureo y de lemas Happy Flower! Eso sí, INDIVIDUALISMO feroz. Nada de pensar en "dejar el mundo un poco mejor de como lo encontramos" como legado para los que nos seguirán… porque se creen Eternos, no te jode. Me quedo con los YAYOFLAUTAS, con sus arrugas y su Dignidad para luchar con sus fuerzas por la Justicia para TODOS.

Sexalescentes: los adultos en sus 60s que se roban los reflectores

El autor del texto, publicado este mayo, es Jorge Inda, un COACH que vive de halagar a sus clientes. "Todavía eres joven" Qué carajo nos pasa?: ¿por qué no podemos sentirnos orgullosos de la MADUREZ? Toda la vida encajados en vaqueros, con implantes de pelo o silicona, con botox y cremas milagro? Tenemos el privilegio de NO tener que Demostrar nada a nadie, de no luchar en la carrera profesional y resulta que vamos a correr por aparecer mú felices en las Redes-Telarañas sociales. El gran truco del Capitalismo para que consumamos lo que se nos dicta y que NO nos hace maldita falta. ATPC los modernos y sus palabros de moda. Cuánta sonrisa fingida, por favor!!!

Los expertos en marketing definen los Target, el grupo diana que va a consumir lo que estos gurús decidan. Ahora toca explotar a la gente de 60 a 80 años. Ya los niños son consumidores complusivos, como los adolescentes y los jóvenes. Los adultos, bastante tienen con trabajar y pagar su casa además de sostener a sus vástagos en sus caprichos. Así que sólo quedan los sexagenarios para dar un impulso más al gasto, antes que la compra de medicinas y tratamientos paliativos sea su único empeño. Se da hasta un mensaje de "No te jubiles" para que nadie deje de ser productivo a los 65 y aguanten hasta los 70 para equilibrar la Seguridad Social: se van a morir encima del andamio o del escritorio.

Reivindico la MADUREZ como esa dignísima Tercera edad de la jubilación. Que cada uno haga lo que le place: competir con los jóvenes en actividades de riesgo, consumir caprichos creyendo que serán más felices o vivir con serenidad un tiempo de buena salud con fuerzas suficientes para algún proyecto que nos apasione y con la relevante experiencia de que nuestra valía es intrínseca y no depende de la opinión de los demás.

Sentido Común

viernes, 4 de octubre de 2024

PERCEVAL EN LAS GALAXIAS

La literatura de ciencia ficción se ha atascado. Desde hace ya más de un siglo, no hace más que profecías que nunca llegan a cumplirse. De la lucidez y el acierto en las previsiones de un Julio Verne se ha pasado a un batiburrillo de máquinas de viajes por el tiempo, transportes telemáticos de la materia y viajes siderales que nunca llegan a concretarse. La invasión de marcianos pronosticada por H. G. Wells se ha quedado en invasión de turistas en algunas latitudes, y las únicas guerras, cada vez más mortíferas, las han desencadenado los mismos terrícolas. Algún guasón podría decir que estamos gobernados por extraterrestres empeñados en llevar al planeta a su autodestrucción tras algún apocalipsis nuclear. Pero en realidad, lo único que ocurre es que el simio humanoide que en la película” 2001: una odisea en el espacio” esgrimía un hueso como arma suprema dispone ahora de una variada gama de misiles, muchos de ellos misiles nucleares hipersónicos.

    Incluso las escasas exploraciones espaciales que se emprenden no buscan llegar a regiones desconocidas del cosmos, sino sondear las posibilidades de explotar los posibles yacimientos minerales de otros planetas como Marte a fin de cubrir las eventuales necesidades terrestres. Por decirlo de alguna manera, en lugar de conquistar dimensiones siderales que se saben inalcanzables, se busca intensificar el control sobre todo lo que sucede dentro de la Tierra. Son las telecomunicaciones lo que ha progresado de una manera imparable desde los esperanzados años 60 y no la navegación espacial. Hasta tal punto que el famoso y tan celebrado amerizaje en la Luna, visto con los ojos actuales, parece casi una excentricidad más que un hito histórico en un momento en el que la única cuestión verdaderamente importante es saber si la Tercera Guerra Mundial que de alguna manera ya ha empezado se limitará a varias guerras locales en puntos estratégicos del planeta –Ucrania, Palestina, el Ártico, algunos países africanos, etc.–, como sucedió en tiempos de la Guerra Fría, o si se llegará a un conflicto global total.

    En el mismo sentido, las supuestas guerras de las galaxias se han convertido en la realidad en guerras digitales en las que cada uno de los bandos ideológicos busca influir en la conciencia colectiva de miles de millones de personas. Uno de los fenómenos más cómicos al respecto es el constante alegato de indefensión del Occidente colectivo respecto a la propaganda rusa, como si los medios occidentales y sus respectivos bots y ciberpropagandistas no difundieran más que la verdad y además estuviesen en una constante inferioridad de recursos.

    Pese a todo esto, las aventuras sobre los guerreros espaciales no tienen la menor apariencia de entrar en un declive. Tanto la saga de “Star Wars” como la de "Star Trek" gozan de millones de seguidores en todo el mundo, y da igual si fenómenos como la teletransportación o los viajes a una velocidad superior a la de la luz resultan difícilmente creíbles. El imaginario mágico medieval ha sido sustituido por un imaginario no menos ilusorio pero bajo una apariencia cientifista muy a tono con el espíritu de los tres últimos siglos. Esto se une al innato deseo humano de encontrar vida inteligente en otros planetas, aunque sólo sea como una demostración de que la vida humana en el planeta Tierra no es una especie de broma cósmica, sino que la conciencia antropomórfica tiene un lugar predestinado en el Universo.

    Lo mismo sucede con la proliferación de la creencia en el fenómeno ovni. Los supuestos avistamientos han venido produciéndose con asombrosa frecuencia desde los años 50 del pasado siglo, y con una especial insistencia en los años 60. Pero el paso de los años sin una demostración definitiva de la presencia extraterrestre en nuestro planeta todavía no ha desanimado del todo a los creyentes. Y no falta la noticia que surge de vez en cuando, anunciando que la NASA ha reconocido en un informe interno o externo la existencia de naves extraterrestres, o algún otro fenómeno que sólo sería explicable por una intervención alienígena.

    Sin embargo, la aparición en el muy simbólico año 2000 (ese año en el que se suponía que todos los ordenadores del mundo iban a colapsarse) del libro “Rare Earth”, de los científicos norteamericanos Peter Ward y David Brownlee, en el que explicaban con todo detalle la dificultad de que en un planeta puedan surgir formas de vida tan complejas como las de la Tierra, vino a enfriar todavía más unas expectativas que ya se habían alejado de su punto más candente. Estos dos autores consiguieron explicar hasta qué punto la Tierra gozaba de unas características excepcionales que no sólo le proporcionaban una temperatura y una atmósfera compatibles con la vida orgánica multicelular –algo nada fácil de encontrar en la inmensa mayoría de los sistemas solares–, sino el papel protector de un planeta como Júpiter, el auténtico garante de la vida sobre la Tierra al absorber los impactos de un importantísimo número de los asteroides y meteoritos que circulan por el Sistema Solar. Es este paraguas protector el que nos ha librado de sufrir con una frecuencia que sería incompatible con la vida tal y como la conocemos bombardeos cósmicos similares al que acabó con la vida de los grandes saurios supuestamente hace 65 millones de años.

    Otra cuestión perpetua ha sido la naturaleza de esos extraterrestres. Mientras que a Stephen Hawking, siguiendo la tradición de H. G. Wells, le aterrorizaba la mera idea de su llegada, pensando que el único propósito de esos visitantes galácticos no podía ser otro que el exterminio y el genocidio, al estilo de las potencias coloniales occidentales, podemos encontrar también la excepcional “Ultimátum a la Tierra” (The Day the Earth Stood Still, de Robert Wise, 1951), película en la que los extraterrestres cumplían la función benefactora de advertir a los terrícolas de la peligrosidad de sus armas nucleares y del riesgo de que los demás planetas decidieran destruir la civilización terrícola si se convertían en un peligro para el resto de la galaxia. El film iba a contracorriente de la tendencia imperante en las películas de serie B de la época, en las cuales el extraterrestre agresor simbolizaba de manera casi infalible al posible agresor soviético con la intención de destruir el American way of life (por cierto, que esta paranoia, sólo que bajo la forma de fenómenos paranormales varios, ha sido resucitada en la serie de Netflix “Stranger Things”).

    Sin embargo, las películas sobre temas futuristas más recientes parecen alejarse de cualquier expectativa de encuentro con civilizaciones mucho más avanzadas que la nuestra y ya no digamos de una expansión de la aventura humana a los más lejanos confines del Universo. Elysium (2013) presenta un mundo en el año 2154 sumido en una distopía absoluta y dividido en una interminable sucesión de favelas mientras que la élite capitalista vive en una estación espacial llamada Elysium situada a decenas de miles de kilómetros de un planeta Tierra abandonado a su suerte. En suma, la tecnología espacial puesta al servicio de la clase dirigente, algo que ya se intuye en la privatización de los programas de la misma NASA y en los vuelos organizados por Elon Musk o Richard Branson.

    Pero hay otra película más rotunda en lo referente a su sentido metafísico. En la desesperanzadora Ad Astra, cuya trama está tomada casi directamente del Apocalypse Now de Francis Ford Coppola –o sea, de la novela breve de Joseph Conrad “Heart of Darkness” (En el corazón de las tinieblas)–, el protagonista va en busca de una nave extraviada cerca de Neptuno cuya tripulación había sido encabezada por su propio padre en el cumplimiento del llamado Proyecto Lima dieciséis años atrás, una misión que debía rastrear la presencia de vida inteligente en el Universo. El mayor Mc Bride se ve obligado a matar a ese padre reencontrado quien a su vez había sido responsable de la muerte de los miembros de la tripulación. La conclusión final de la película y de la misión, que el viejo astronauta había tratado de ocultar, es que sólo en la Tierra es posible encontrar vida inteligente en el cosmos. No cabe imaginar mayor contraste con la legendaria y antropológicamente optimista “2001 una odisea del espacio” de Stanley Kubrick. ¿Significa eso un regreso a la vieja religión monoteísta, según la cual Dios sólo existe para el ser humano? ¿Una mayor madurez de la especie? ¿O será quizás que el neoliberalismo ha destruido cualquier ilusión ajena al lucro, incluyendo la esperanza de encontrar unos congéneres lejanos que disipen la idea nihilista de que el ser humano es un azar genético desafortunado?

    Sin embargo, ajenos a estas meditaciones, los entusiastas de la ciencia ficción –o quizá western espacial, como sería el caso de “Star Wars”– siguen con sus sueños mucho más cercanos a la ficción que a la ciencia, como era el caso de las ficciones caballerescas de antaño. Unas ficciones en las que los científicos –locos o cuerdos– juegan el mismo papel que Merlín en las fabulas de Camelot. Abierta queda la cuestión de si aparecerá un Miguel de Cervantes que le dé la puntilla a todo este tipo de literatura y sus secuelas cinematográficas.

Veletri

martes, 17 de septiembre de 2024

Desvelando algunas luces

Caía la noche sobre el río, las últimas libélulas apresuraban su circular vuelo para masticar unos cuantos mosquitos, la luna dibujaba el reflejo de sus delicadas alas en el agua. La mujer caminaba despacio por la vereda, dejando que los aromas nocturnos penetrasen en los poros de su piel, como si esa belleza que le salía al encuentro fuera el baño que necesitaba su recién liberada mente, tras la huida. Piensa que nunca será ciudadana de pleno derecho y que las leyes romanas vigentes en Sicilia le obligan de por vida a la obediencia de sus últimos señores, pero esa noche puede dormir bajo las estrellas sin tener que velar el sueño agitado de su arrogante amo ni sentir su barrigudo y maloliente cuerpo encima. Había aprovechado un cambio de guardia de los centinelas para salir corriendo de la ergastula, ese espacio lúgubre en el que compartía miserias con otros esclavos las pocas horas de descanso que les dejaban las tareas agrícolas y en su caso la hechura de vasijas, cráteras, terra sigillata, sometida a una cantidad requerida diaria, que muchas veces el cansancio no le permitía cumplir, exponiéndose al castigo del látigo. Ningún beneficio recibía a cambio de las tareas, algunas veces ni siquiera la comida, lo que le exigía robar de las despensas o compartir algún alimento que hubieran conseguido los otros compañeros de esclavitud.

Atrás quedaba la villa siciliana donde arrastraba su cuerpo desde el día que lo compró el nuevo amo por unos cuantos denarios, como quien compra un objeto sobre el que se extiende el dominio de propiedad. No existe la categoría de persona para el esclavo.

Tocó con las manos el collar y la placa que aún le colgaban del cuello, la inscripción decía: "Retenme para que no escape, y devuélveme a mi dueño”, con el nombre del mismo y la zona donde habitaba. El collar del esclavo compromete a toda la sociedad, la construye, la convierte en sistema que escribe los destinos de todos los seres. Es el testigo alrededor del que vaga la tumultuosa noche de la esclavitud, el que recuerda lo siniestro, la monstruosa cara del abismo que convierte la muerte en la única esperanza.

Carecía de herramientas para cortar el hierro. Antes buscaría un lugar donde dormir, como prólogo a una utopía que en los momentos más descuidados de los días asalta el entendimiento con una palabra que semeja al viento Siroco, libertad para moverse. ¡Qué gran ilusión ser como una planta enraizada en la tierra, a la que nadie obliga a desprenderse de su raíz y tener el poder para decidir permanecer quieta o para elevarse sobre unos alados pies!

No durmió esa noche, la pasó pensando en cómo cruzar el límite que la separaba de la libre disposición de cada una de sus horas, encontrar el licor filosófico que destila la libertad, dejar de sentir la presencia retadora e inquietante del dominio sin poder enfrentarse a sus propios pensamientos para conocerlos en profundidad y recorrerlos como se recorre una selva desconocida. Esperaba llegar en dos jornadas de caminata al lugar de la montaña donde se hallaban escondidos los rebeldes, esperando el gran día.

Había escuchado en varias ocasiones al sirio Euno que los límites de la libertad no se alcanzan solo huyendo o matando al amo y robándole sus propiedades. La resistencia no elimina la esclavitud. Es la rebelión de muchos la que puede destruir para siempre el encadenamiento de unos seres a otros.

Corría el año 135 antes de la era común (la mujer no conocía la palabra que anuncia el futuro). Llegando al lugar señalado de las reuniones y tras los abrazos y celebración de sus compañeros ya libres, le quitaron el pesado collar.

“La danza”, Henri Matisse, 1909

En ciernes se estaba preparando una gran rebelión, los esclavos de Sicilia, la mayoría de origen sirio, eran numerosos; las condiciones de vida, inhumanas, los esclavistas sicilianos eran crueles por avaricia. “El foco principal de la rebelión fue la ciudad de Enna, situada en una colina en el centro de Sicilia y rodeada de amplias llanuras cultivables” (según texto de Diodoro). La rebelión se fue preparando durante un período bastante largo, los esclavos buscaban momentos oportunos para reunirse y organizarse. Llegado el día, 400 esclavos agrícolas penetraron de noche en la ciudad de Enna, al frente iba Euno el sirio, villa por villa fueron matando a todos los señores, solo dejaron con vida a algunos esclavistas famosos por haber tenido un trato humano con sus esclavos y a los armeros que debían preparar armas para los rebeldes. Tras tomar el poder de la ciudad, el entusiasmo se extendió a todas las capitales de Sicilia, llegando al número de 200.000 hombres y mujeres (también según Diodoro) entre esclavos, campesinos y trabajadores pobres de las ciudades.

Se formó así un estado de esclavos en Sicilia, con una moneda propia acuñada por ellos y aprovisionamiento, pues preocupándose del futuro no destruyeron las casas ni los campos. No buscaron forma alguna de poder estatal, crearon un consejo en cada ciudad con miembros elegidos por todos.

La mujer, los días de la rebelión y los siguientes durante al menos tres años y con ayuda del cálamo que siempre la acompañó, intentó transcribir cuantas palabras se decían en las reuniones, para que ninguna estrategia, ninguna idea, quedase en el olvido. Más tarde, cuando los ejércitos de Roma cayeron sobre ellos, escondió los pergaminos en una cueva, los tapó con piedras, en ese momento pensó en el futuro, quizás algún día, para otros hombres y otras mujeres serían el testigo necesario de un camino que los humanos llevan recorriendo en pos de alcanzar unas alas parejas a las libélulas. A lo largo de los siglos se han ido rescatando esos y otros textos escondidos, con facilidad se han traducido las palabras pero reduciendo la capacidad de comprender el significado.

La historia la escribieron los vencedores, los señores, los súbditos pagados por los jefes, reyes y emperadores, para alcanzar la “inmortalidad”. Pero el camino lo construyeron los esclavos, las prostitutas, los mendigos, los campesinos, los trabajadores. Siendo la mayoría en número en cualquier sociedad, han llegado al día de hoy anónimos todos ellos y anónimas sus vidas y sus acciones para la historia.

Quien tiene el poder y el dominio sobre los otros elimina cualquier vestigio que comprometa su status, no vaya a ser que los presentes y los futuros levanten la capa del olvido y emulen algunas acciones de los olvidados.

En el mundo posmoderno de hoy nos dicen que la sabiduría se halla solo en la búsqueda de la felicidad, pero hay otros valores que se perdieron en el camino: la libertad, la igualdad, la solidaridad.

La vida es demasiado hermosa como para querer ser solamente feliz.

Eirene

jueves, 22 de agosto de 2024

¿SOMOS CUCARACHAS?

Cuando uno mira qué estamos haciendo con el planeta surge la imagen de una deliciosa merienda campestre cubierta de hormigas negras: destrozamos todo lo que tocamos.

La Metamorfosis de Kafka nos presenta un humano que se despierta convertido en un monstruoso insecto. No una mariposa ni siquiera una mosca, ambas capaces de volar, sino una especie de cucaracha o chinche que nos resultan repulsivos precisamente por su sucia presencia cotidiana.

Es frecuente comparar a los financieros con garrapatas que nos chupan la sangre y a los artistas con mariposas efímeras que embellecen el mundo. Son metáforas, nuestra herramienta más habitual con la que pretendemos explicar un cosmos que desborda nuestro entendimiento por la simple razón que percibimos sólo cuatro dimensiones (tres espaciales y el tiempo) pero existen más dimensiones cuánticas.

Los insectos son la Clase animal con más especies: más de un millón. Justo lo contrario que el homo sapiens que sólo somos actualmente una especie sin razas, sólo diferencias anecdóticas. Cada especie de insectos se ha especializado en un nicho ecológico muy preciso hasta el punto de que piojos y ladillas nunca se mezclan. De nuevo, lo contrario del humano que se ha esparcido por todos los rincones de la tierra con una actitud depredadora que ya ha provocado miles de extinciones de fauna y flora.

Los insectos son los artrópodos terrestres. Al salir del agua tuvieron que protegerse de la deshidratación pero, a cambio, muchos desarrollaron su capacidad de volar. La característica común de los artrópodos es su exoesqueleto que les defiende pero les impide crecer y por ello muchas especies han de mudar su piel. Son aspectos sobradamente conocidos que cito porque se pueden establecer paralelismos con la vida humana: quienes desarrollan su capacidad de "volar", de elevarse de lo inmediato para ver con nuevas perspectivas e incluso alcanzar lugares que eran inaccesibles. También se pueden concebir personas con armadura externa que les impide crecer y entender como "sucesivas mudas" las crisis escenciales que nos dejan desprotegidos pero son necesarias para una vida no lineal. Son comparaciones simplificadoras para enfocar una faceta concreta de una realidad complejísima. Los insectos son productos de la evolución de millones de años que determina su comportamiento mientras que a cada humano nos condiciona nuestra herencia y entorno concretos. 8.000 millones que nos desenvolvemos en nuestro pequeño mundo tomando decisiones individuales diarias sobre relaciones y comportamiento, sobre nuestra imagen interior y actitud vital.

La diversidad de la Clase "insectos" lleva a que la taxonomía los clasifique en ocho órdenes. Es muy fácil caer en la tentación de clasificar al prójimo:
- DÍPTEROS como en el vecino moscón o el compañero de trabajo que pica cual mosquito.
- COLEÓPTEROS como el que va agradando su bola de excrementos o la mariquita presumida que puede librarnos de algún pulgón.
- HIMENÓPTEROS como la cigarra, el vago cantarín que vive del cuento.
- ORTÓPTEROS como el saltamontes que no para quieto y va dando tumbos.
- LEPIDÓPTEROS como las bellas mariposas o las polillas que se fascinan por una vela (cualquier adición) y acaban quemados.
- HIMENÓPTEROS. Aquí la cosa se complica porque son sociedades muy anteriores a la nuestra con su propio reparto de roles: no todas las abejas hacen miel pero sí alguna especie de avispa. Los millones de hormigas ¿son plaga de abducidos o un ejército disciplinado que limpia todo lo sobrante y muerto y nos libra de enfermedades?. ¿Ser la abeja reina es un privilegio o una maldición? ¿Es mejor ser un zángano copulador una vez en la vida o asumir el ciclo de tareas de una obrera: cuidar a las crías, luego producir cera y desecar la miel para acabar buscando néctar? Una obrera vive tres semanas si hay muchas flores pero tres meses si nace al final del otoño. ¿Es justo vivir cuatro veces más por la circunstancia de nacer en un momento u otro?
- DICTIÓPODOS. ¿Qué decir de las cucarachas, o de la mantis que arranca la cabeza del macho tras una única cópula?
- ODONATOS ¿A quién se puede semejar una libélula o un caballito del diablo?

Uno no puede ignorar el detalle más fascinante de los insectos: la metamorfosis. Resulta tentador pensar cuántos seres humanos se quedan anclados en la fase larvaria de comer y crecer protegidos pero sin ver la luz del sol ni apenas tener otras interacciones. A pesar de eso, muchos desaparecen como simple alimento para otros animales. "Un trozo de carne con ojos" que se dedican a contemplar pantallas con cultura basura que embota su mente mientras ingieren comida basura que hincha su cuerpo. Hay metamorfosis incompletas, mudas sucesivas y metamorfosis completas que logran trasformar la oruga en mariposa: el artista original, el artesano concienzudo, el trabajador que se siente útil a su comunidad, el progenitor/a que favorece el desarrollo de sus hijos en lo afectivo, intelectual y ético.

Lo jodido es mirarme al espejo y asumir que mi propio comportamiento es muy diverso según las circunstancias: es una sucesión de cuanto he descrito antes, añadiendo otros comportamientos no citados como el de la carcoma, que destroza por dentro cualquier organización, o el ciervo volante que teóricamente es imposible que vuele pero que lo hace.

Esa imprevisibilidad como individuo es tan definitoria del ser humano como nuestro comportamiento social como masa informe que permite llevarnos a la guerra o a la sumisión con un par de trucos de propaganda política. La vacuna contra esa manipulación sería una visión crítica a partir del información veraz: justo lo que no se nos ofrece por parte del Sistema que necesita borregos y no lobos solitarios.

En resumen: 8.000 millones de individuos diversos en colonias que buscan la homogenización de las voluntades. 8.000 millones de historias de vida tan apabullantes que las pretendemos unificar en un "nosotros" buenos y "ellos" malvados. Supongo que la humildad puede ser la mejor actitud para que la crítica no nos paralice ni nos amargue. Que cada uno se ocupe de mejorar su pequeño entorno y limpiar su propia mente de Ruido. Luego, si nos ponemos de acuerdo con el vecino para construir algo útil, ya habremos aportado Valor a nuestra leve existencia.

Sentido común

lunes, 22 de julio de 2024

Hitler, Stalin, Churchill, Biden y demás individuos simpáticos

Si algo ha sabido el poder desde siempre es la importancia de escribir la Historia. No conoceremos jamás la versión cartaginesa de las guerras púnicas, ni tampoco la versión espartana de la guerra del Peloponeso, aunque es probable que sea cierta la idea de que Tucídides fuera uno de los historiadores más fiables que han existido nunca. El cristianismo primitivo tuvo muy claro desde el primer momento que ninguna otra visión de la Historia ni del conocimiento era admisible fuera de la suya propia. La autora británica Catherine Nixey describió de manera muy detallada en su libro “La edad de la penumbra” cómo los teólogos y clérigos cristianos hicieron una inmensa criba de toda la cultura clásica y sus filósofos. El más perjudicado de todos los pensadores griegos fue sin duda Epicuro, del que actualmente tenemos un conocimiento fragmentario, aunque sabemos que su obra fue por lo menos tan voluminosa como la de Platón. Pero los numerosos enemigos de la doctrina epicúrea –platonistas, estoicos, cristianos– hicieron que su obra desapareciera casi por completo, y que lo que sepamos de ella se limite a fragmentos dispersos y a esa especie de resumen de las ideas de Epicuro que es el poema de Lucrecio “De rerum natura” (De la naturaleza).

    El siglo XX y todo lo que llevamos del XXI han sido extraordinariamente prolíficos en todo lo referente a la manipulación de la Historia y de la información. Normalmente la historiografía occidental siempre ha asociado todo lo referente al arte de la mentira y la manipulación aplicadas a la política a regímenes como el nazi o como la URSS, en particular la URSS del período de Stalin. De esta forma, el jardín occidental sería un edén en el que sólo florecerían la verdad y la noble contienda política, un ágora que permitiría el desenmascaramiento casi infalible de todos los partidos de inclinaciones totalitarias y los posibles tiranos. Pero la cosa empieza a ensombrecerse cuando los mismos máximos perpetradores de la mentira, individuos como Hitler o Goebbels, dijeron en sus obras o declararon que todo lo que sabían de la manipulación de masas lo habían aprendido de las democracias occidentales, y en particular de las democracias anglosajonas. Los españoles tuvieron oportunidad de ver cómo las gastaban estas democracias anglosajonas cuando el caso de la voladura del Maine, que fue el pistoletazo de salida para que el imperio periodístico de William Randolph Hearst, el famoso “Citizen Kane” de Orson Welles, agitase unas aguas que acabaron de llevarse por delante lo que quedaba del moribundo imperio español en Cuba y Filipinas. No mucho más tarde llegó la Primera Guerra Mundial, esa guerra en la que el kaiser Guillermo II intentó que el Imperio Alemán igualase cuando menos al británico o mejor lo desplazara como poder hegemónico mundial. La primera acción bélica seria por parte de Alemania fue la invasión de Bélgica, y de inmediato la prensa británica empezó a publicar historias de mujeres belgas violadas o asesinadas por los “krauts”, historias tremendamente exageradas que recuerdan en gran medida a la famosa matanza de Bucha de la actual guerra de Ucrania.

    Si hemos de creer al propio Goebbels, su máximo maestro fue Edward Bernays, cuyo libro “Propaganda”, publicado en 1928, abrió grandes caminos no sólo en el terreno de la publicidad comercial, sino en el de la propaganda política y de guerra. Bernays describió cómo las minorías podían manipular a las grandes masas una vez instaladas en el poder, y también cómo manejar esos impulsos descritos por pensadores como Ortega y Gasset en sus obras. Es cierto que el régimen nazi elevó el arte de la mentira y la manipulación políticas a cotas quizá nunca alcanzadas en el pasado, pero Goebbels no fue el único inspirador de su famoso decálogo. Otros antes de él habían descubierto que la mentira tiene mayores posibilidades de ser creída cuanto mayor es y cuanto más apela a los resortes emocionales de los individuos.

    La metódica campaña de odio y exterminio contra los judíos es demasiado conocida para extenderse en ella aquí. Mucho menos conocido y, sobre todo, difuminado por la labor de omisión de la mayoría de los historiadores occidentales en las últimas décadas, es el proyecto de Hitler respecto a Ucrania y otras regiones de la URSS. No sólo convertir a Ucrania en el gran granero de cereales de la Gran Alemania que proyectaban los dirigentes del Tercer Reich sino explotar los inmensos recursos naturales de las demás regiones de la URSS. Para el Tercer Reich, los territorios de la URSS debían ser la misma fuente de beneficios para Alemania que India lo había sido para el Imperio Británico.

    De manera paralela a la de Hitler, transcurría la trayectoria de Stalin. Desde la época de la Gestapo, que puso en circulación las cifras más exageradas de los números de prisioneros y muertos que se daban en los distintos campamentos del Gulag, así como de la gran hambruna en Ucrania, supuestamente planificada por el gobierno soviético, la inmensa mayoría de historiadores y todos los propagandistas occidentales han coincidido en señalar las atrocidades sin fin del dictador de origen georgiano. Si el capitalismo había producido un monstruo como Hitler, había que demostrar que la ideología socialista era capaz de producir otro monstruo mucho peor. De ahí las exageradas cifras proporcionadas por Solzhenitsyn, quien, aparte de decir que si Pinochet o Franco no hubieran existido habría sido necesario crearlos, elevó el número de prisioneros políticos de la URSS fallecidos en el Gulag a sesenta millones de individuos. Una cifra totalmente inverosímil que, sin embargo, sigue siendo dada por buena en determinados artículos de prensa y, de manera más informal pero igualmente subliminal, en películas y comentarios en programas de televisión. Son pocos los que se toman la molestia de calcular que, si todas las víctimas del llamado Holodomor, de la guerra civil, de la guerra contra los nazis, del Gulag, etc., se sumasen, la natalidad de las mujeres soviéticas nunca habría podido llevar la población de la URSS a los más de 300 millones de personas que tenía en el momento de su disolución.

    Frente a estos dos tiranos execrables, Occidente contrapuso la figura del líder heroico. Winston Churchill se convirtió en el mito por excelencia de la Segunda Guerra Mundial. Dado que el Occidente colectivo no podía lidiar con la idea de que la mayor y más decisiva derrota de las tropas nazis se hubiera dado como consecuencia de la fallida Operación Barbarroja contra la URSS, la figura de Churchill y la resistencia del Reino Unido casi en solitario contra la Alemania nazi durante una cierta fase de la guerra sumadas al muy posterior desembarco en Normandía de las tropas aliadas, se convirtieron en la explicación favorita de la propaganda occidental de la derrota alemana.

    Sin embargo, la figura de Churchill no era ni mucho menos tan impoluta como la propaganda popularizada por los medios generalistas, el cine y la televisión nos han hecho creer. Sus crímenes en Afganistán, la India –donde sus políticas causaron una hambruna que se calcula dejó tras de sí cuatro millones de muertos–, Irlanda, y, en su última etapa de gobierno, en una Kenia sumida en un auténtico régimen de terror, son generalmente ignorados o justificados por la propaganda occidental. Sus comentarios racistas contra hindúes, irlandeses, asiáticos, africanos, etc., son como amables anécdotas indignas de ser relatadas o mencionadas. El embellecimiento de todo lo relativo a la figura de Churchill es un tótem que muy pocos se han atrevido a profanar.

    Los últimos adalides del discurso neocolonialista occidental son personajes como Zelenski, Netanyahu o Joe Biden, pero por razones de espacio y relevancia nos centraremos en este último. Biden ha sido uno de los más resistentes y longevos animales políticos del paisaje estadounidense. Envuelto en los mayores temas de política interior y exterior, fue el artífice principal de la famosa y poco conocida en Europa Crime Bill –oficialmente “Violent Crime Control and Law Enforcement Act”–, y fue también un actor importante en decisiones como la invasión de Irak en el 2003, dando su apoyo a la misma desde la supuesta oposición demócrata al presidente George Bush Jr., y más tarde apoyó sin rubor ni titubeos de ningún tipo todas las aventuras militares posteriores, como las de Libia, Siria, etc. Dicho sea de paso, la Crime Act llevó las cifras de presidiarios en Estados Unidos a unas cotas absolutas muy similares al número de prisioneros totales en la peor época del estalinismo.

    Tremendamente criticado por su retirada del Afganistán, Biden no tardó en embarcar no sólo a su país sino al mundo entero en una guerra como la de Ucrania que bien pudiera desembocar en una Tercera Guerra Mundial. Pero dado que, según la retórica del Occidente colectivo, el único responsable de esa guerra es Vladimir Putin, el viejo camaleón político yanqui estaría más allá de toda crítica, por supuesto. Llegados a este punto, es casi mejor renunciar a relatar todo el historial de embustero patológico de Biden, tanto en su vida personal como en la política, y mucho menos publicitado y denunciado por los medios de comunicación generalistas que las mentiras del neofascista Trump, ya que eso tendría que ser el objeto de otro voluminoso artículo. Pero no deja de ser bastante cómica toda la operación desarrollada por los medios occidentales para disimular el irreversible declive físico y mental de Biden, tachando de manipulaciones rusas o de la extrema derecha todos los videos en los que Genocide Joe aparecía titubeante, desorientado o incluso saludando a amigos imaginarios. Hizo falta un debate televisado visto en el mundo entero para que los escribas del Occidente colectivo admitieran la realidad. La tarea de glorificar y proteger a los líderes políticos propios y denigrar a los del bando contrario es el empeño común de todos los propagandistas dignos de ese nombre. Y es que como decía el antiguo gurú Bernays en su breve pero demoledor libro, no hay nada tan importante en una democracia como el control de la opinión pública.

Bibliografía

Hitler. A biography (Ian Kershaw)

– Propaganda (Edward Bernays)

The caging of America (Adam Gopnik, publicado en la revista “The New Yorker”)

Mentiras sobre la historia de la Unión Soviética (Mario Sousa)

– La edad de la penumbra (Catherine Nixey)

Un carnicero genocida y filofascista convertido en ídolo de la democracia burguesa británica. Los crímenes de Winston Churchill (El Blog del Viejo Topo)

Veletri

lunes, 24 de junio de 2024

EL EXTREMO CENTRO Y SUS ENEMIGOS

El año que viene 2025 se cumplirán 80 desde la publicación de “The Open Society and Its Enemies” (La sociedad abierta y sus enemigos), la obra de filosofía política más influyente del teórico de la ciencia Karl Popper. En ella se aboga por la sociedad “abierta” occidental, una sociedad en la que, supuestamente, todas las ideas y doctrinas políticas pueden someterse a una libre discusión para que sean los ciudadanos los que elijan entre las distintas corrientes ideológicas. Una sociedad donde el ágora cobra su pleno significado frente a las tendencias totalitarias de las sociedades cerradas gobernadas por regímenes despóticos.

    En su célebre libro, Popper arremete a matar contra tres filósofos de distintas épocas a los que atribuye la creación del pensamiento totalitario a través de los siglos: Platón, Hegel y Karl Marx. Difícilmente seré yo quien defienda a Platón. De hecho, encuentro muy atinada la crítica que el pensador austriaco nacionalizado británico hace del pensamiento platónico. Platón es de esos pensadores que quedan de maravilla en Facebook cuando se publica alguna de sus sentencias que parecen rebosar de sabiduría, como también en las revistas de divulgación científica y filosófica. ¿Quién puede contradecir a Platón cuando se leen frases como esta, por ejemplo?: "La ignorancia, en verdad, es la madre de todos los males”. Es una frase modélica, de esas que se podrían grabar en la taza de café del desayuno, por ejemplo, o incluso en una T-shirt, aunque ya sabemos que las preferencias del público de hoy en día van por otros caminos. Es una frase típica de ancianito venerable que se lee con una sonrisa beatífica en los labios. Otra cosa es cuando uno se adentra en la lectura de “La República” y ve que Platón, en efecto, diseñó de manera implacable lo que tenían que ser los pilares de cualquier estado totalitario futuro, con los poetas convertidos en una especie de funcionarios del estado sin otro papel que el de cantar las supuestas glorias de la patria, y muchas otras delicias que el lector va descubriendo a medida que pasa páginas. Platón, gran admirador de Esparta y procedente de una familia de la aristocracia ateniense, no sentía la menor simpatía por el muy imperfecto régimen democrático ateniense, que a él le parecía un exceso por la indebida influencia de la plebe.

    También es bastante razonable la crítica de Popper a Hegel, ese gran abogado defensor del estado prusiano. Hegel creía en una teleología de la Historia –así, con mayúsculas– y en esa idea extraña que él bautizó como “la astucia de la razón” (die List der Vernunft), según la cual incluso cuando la Historia parecía estar en pleno retroceso, en realidad estaba tomando impulso para nuevos avances. Algo que Lenin parafrasearía en cierto modo con la fórmula “Dos pasos adelante, otro hacia atrás” (el problema surge cuando los pasos atrás son cuatro). Esa marcha de la Historia hacía una forma final casi perfecta de las sociedades más avanzadas justificaba la preponderancia del estado en casi todos los ámbitos de la vida. Visto desde el prisma actual, a cualquiera le rechinaría el eurocentrismo supremacista y racista de Hegel, pero esa había sido la norma de los filósofos occidentales durante siglos y no iba a ser él quien la rompiera. Sea como fuera, el autoritarismo prusiano y sus posibles imitaciones quedaban justificados de esta forma.

    Y llegamos a la crítica que Popper hace de Marx. Aclaro desde el principio que creo que Popper ha sido el crítico más acertado y lúcido de Marx que ha dado el pensamiento burgués. Pienso que la crítica del historicismo que hace Popper tiene mucho sentido, y que supo ver muy bien que esta rémora del pensamiento hegeliano era el punto débil de toda la teoría marxista. Marx es impecable en su crítica del sistema capitalista y en la de los economistas ingleses y franceses que le precedieron, como también en su crítica general de la filosofía alemana. De hecho, pocas cosas hay más risibles en el mundo que ver a un economista neoliberal o similar tratando de refutar las ideas de plusvalía, explotación, colonialismo o fetichismo de las mercancías. Pero se equivocó al pensar que el triunfo de las clases trabajadoras, por ejemplo, era inevitable, y no previó la capacidad de mímesis y resistencia del sistema capitalista, su habilidad para destruir, fagocitar e incluso cooptar cualquier pensamiento o corriente social disidente que de alguna manera pudiese poner en peligro su dominio. Tampoco acertó al pensar que la gran revolución socialista prendería en alguna gran potencia industrial como el Reino Unido, Alemania o Estados Unidos, cuando en realidad se produjo en un país en la periferia del mundo capitalista como era la Rusia de principios del siglo XX.

    Pero una vez vistas someramente las críticas de Popper a sus filósofos repudiados, quizá cabría hacerse preguntas acerca de su premisa mayor. Es decir, ¿hasta qué punto existen en la realidad las “sociedades abiertas”? Más todavía: ¿son las sociedades occidentales que conocemos hoy en día auténticas sociedades “abiertas”?

    Para empezar, tendríamos que determinar quiénes son los que certifican que una sociedad en concreto sea “abierta”. ¿Esa creencia está justificada y viene de parte de los propios ciudadanos o más bien sería una ilusión comparable a la de los habitantes de la caverna de Platón? Dejando aparte el hecho de que la Historia nos demuestra que las mayorías rara vez han tenido la razón, queda el hecho de saber si la ventana de Overton de una determinada sociedad es lo bastante amplia para que cualquier idea pueda expresarse con la misma facilidad con que se expresan las ideas de la clase dirigente que ostenta la propiedad de los medios generalistas de manipulación de las masas. ¿Qué ideas son consideradas aceptables para el debate político y cuáles no? ¿Quiénes son los responsables de ajustar esa ventana? En países como los Estados Unidos, la gran potencia hegemónica de nuestra época, el poder con mayúsculas decidió que el debate político debía limitarse a dos grandes partidos: el Partido Demócrata y el Partido Republicano. Se objetará que dentro de esos dos partidos mastodónticos existe un animado debate interno y unas elecciones primarias. La realidad es que cualquier candidato que se atreva siquiera a poner en duda el pensamiento único neoliberal se convierte de manera automática en el blanco de la casi totalidad de los medios de disuasión masiva. Ejemplos como la persecución que han sufrido políticos apenas socialdemócratas como Bernie Sanders, Jeremy Corbyn o Pablo Iglesias en sus respectivos países demuestra hasta qué punto la ventana de Overton se ha reducido a la estrechez de la ranura de un buzón de correos. Son estos políticos hegemónicos, demócratas y republicanos en Estados Unidos, socioliberales –también conocidos falsamente como socialdemócratas– y conservadores en la Europa de Maastricht, los que se han arrogado el derecho de catalogar a las familias políticas más o menos disidentes como “extrema izquierda” o “extrema derecha”.

    Pero en realidad, ese pensamiento hegemónico bien podría clasificarse desde una cierta irreverencia –¿o lucidez?– como de “extremo centro”. ¿Y cómo definiríamos ideológicamente a ese extremo centro? Para empezar, es una corriente política que se define a sí misma como el epítome de la moderación y el respeto de los valores democráticos. Por lo tanto, cualquier corriente ideológica que le sea ajena viene marcada ab initio por la sospecha. Eso incluye en especial a las ideas socialistas o partidarias de una mayor participación del estado en la economía, una tendencia que se ha tardado casi un siglo en erradicar desde el, para ellos, lamentable extravío keynesiano de los años 30-50 del pasado siglo. Esto en lo que se refiere a la gestión financiera del estado. En cuanto a la política exterior, el extremo centro es partidario de aventuras como el desmembramiento del autogestionario estado yugoslavo, el bombardeo de Serbia, el genocida bloqueo y posterior invasión de Irak –Madeleine Albright y sus famosos 500.000 niños muertos que eran necesarios para traer la democracia a ese país–, el derrocamiento de Gadafi en Libia, que supuso sumir al país africano con un mayor nivel de vida en un caos inextricable, el lento y constante genocidio en países como Haití o Yemen –ignorados por los medios hegemónicos– , la ocupación norteamericana de una tercera parte del territorio de Siria, la invasión de Afganistán y el actual genocidio en curso en Gaza. Capítulo aparte serían las empresas coloniales que todavía siguen en marcha en África y la misteriosa multiplicación al estilo de los panes y los peces del terrorismo islamista allí donde aparecen tropas occidentales, ya sean francesas o americanas. La cúspide de todas estas aventuras imperialistas disfrazadas de intervenciones o guerras “humanitarias” es la actual guerra de Ucrania, que amenaza con llevarnos a una Tercera Guerra Mundial.

    ¿Y cuáles son las reacciones del extremo centro si alguien se atreve a criticar estas políticas? La política informativa del Occidente global respecto a la pandemia reforzó algunas líneas que desde hacía ya décadas habían sido perceptibles en los engranajes del pensamiento único neoliberal. La supresión de cualquier parecer contrario o disidente y la instalación del pensamiento único apocalíptico ya estaba en marcha. Pero un ejemplo paradigmático de la persecución de cualquier disidencia fue, a mi modo de ver, el acoso y derribo sistemático por parte de los medios generalistas del líder del Partido Laborista británico Jeremy Corbyn. De la acusación de retrógrado izquierdista presentándole como una especie de nuevo Lenin hecha por The Economist, se pasó a la típica acusación de “antisemita” que con tanta alegría suelta el sistema contra cualquier crítico de la política genocida de Netanyahu y su gobierno. El mensaje real era otro; el Occidente colectivo neoliberal ya no tolera la socialdemocracia bajo ninguna de sus formas, y tampoco la crítica al estado de Israel, esa última gran empresa colonialista occidental. De ahí que tampoco fuera sorprendente que una de las primeras acciones del gobierno del pensamiento único neoliberal fuese la censura total de los medios rusos en cuanto Rusia intervino en el Donbass para evitar que terminara convirtiéndose en lo que hoy es Gaza y, sobre todo, para impedir el ingreso de Ucrania en la OTAN. Todo ello seguido menos de dos años después de la estigmatización y persecución de los estudiantes, profesores universitarios, intelectuales y periodistas que se hayan atrevido a criticar el colonialismo genocida israelí, especialmente en países como Estados Unidos, Reino Unido y Alemania. Todos estos hechos hacen presagiar un futuro en el que cualquier crítica al poder que vaya más allá de lo cosmético y meramente superficial será reprimida por completo, como ocurrió en la Europa de principios del siglo XIX tras el aplastamiento de la Revolución Francesa. La infame persecución contra Julian Assange no fue ningún cisne negro, sino un aviso a navegantes de cara a los tiempos venideros.

    Por otra parte, el extremo centro de nuestros días no tiene tampoco un gran reparo en unirse a la extrema derecha sin complejos cuando la situación lo requiere. El anuncio de Ursula Von der Leyen de que cualquier partido europeo de derecha radical sería bienvenido en las instituciones comunitarias siempre y cuando se adhiriese a la cruzada contra Rusia lo dejó muy claro.

    ¿Qué es lo que queda entonces de la supuesta sociedad abierta? ¿Por qué la única política económica posible bajo las directrices de la UE ha de ser el neoliberalismo y el lento desmontaje del llamado estado de bienestar? ¿Por qué es necesario supeditarse a todas las aventuras imperialistas del imperio anglosajón? ¿Por qué se ha convertido a la economía europea en una economía de servicios incapaz de afrontar una guerra o una pandemia? ¿Por qué se ha de proseguir una política de belicismo suicida frente a Rusia y China? La ventana de Overton de la sociedad abierta se ha transformado en un agujero más diminuto que el de la aguja por el que debían pasar los camellos de la Biblia.

Veletri